Del 19 al 25 de abril, se realizó el 36 Congreso de la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH), al cual asistieron 225 delegados de 104 países, pertenecientes a 154 ligas o asociaciones.
Durante estos días se aprobaron dos resoluciones sobre el Perú. La primera expresaba el apoyo del Congreso a la Extradición de Fujimori; mientras que la segunda giraba en torno al intento de reimplantación de la Pena de Muerte. Estas disposiciones no hacen más que señalar la preocupación que existe a nivel internacional por la situación de los derechos humanos en nuestro país.
Existe unanimidad entre todos los delegados, y quizá con mayor énfasis en los americanos, sobre la importancia del trabajo realizado por la Comisión de la Verdad y Reconciliación en el Perú. Incluso la califican como la mejor de las 27 comisiones que se han formado hasta ahora en el mundo. Por ello recibían con sorpresa los informes sobre los innumerables problemas que se tiene para implementar sus recomendaciones.
Asimismo, causó mucha preocupación la acción regresiva que había iniciado el partido de gobierno en relación a otros temas ya mencionados como la Ley APCI, Pena de Muerte, etc. A ello se suman los anuncios de otorgar poderes a la Policía para detener a personas –cuando no se trate de delito flagrante– sin la necesaria orden judicial, y la existencia de aparatos estatales y privados aliados a la obstaculización de las actividades de los defensores del medio ambiente y la ecología, tal como lo evidencia el caso de la venta de información de la Marina a empresas privadas que prestan servicios de “seguridad” a las compañías mineras.
En medio de este escenario, una de las más grandes organizaciones de derechos humanos en el mundo se ha aliado con nuestro país para proteger el trabajo de los defensores de derechos humanos; para impedir la acción regresiva sobre nuestros derechos fundamentales; para apoyar el proceso de judicialización de los casos contra los violadores de derechos humanos; y, por supuesto, para traer a Alberto Fujimori a la justicia peruana. Ellos estarán muy atentos y moverán a sus gobiernos y opinión publica a favor de estas justas causas.
Miguel Jugo |