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| Acusado Alberto Fujimori durante audiencia |
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Vacíos, inconsistencias, contradicciones. Y miedo, miedo a que se conozca toda la verdad de los crímenes que ordenó ejecutar, es lo que ha revelado, a su pesar, Alberto Fujimori en las primeras audiencias del histórico juicio por los casos de Barrios Altos, La Cantuta y Sótanos del SIE que se realiza, desde el 10 de diciembre, en la Diroes. Un miedo a ser condenado a 30 años de cárcel –como pide la Fiscalía– y que, aunque a veces no se note, él mismo se ha encargado de descubrir apelando a actitudes destempladas, como en el primer día del proceso, o callando, callando cuando le es difícil mentir, para no delatarse.
Un análisis de sus contradicciones y de los inverosímiles argumentos que ha usado en esta primera parte del proceso ayudará a dejar muy en claro sus mentiras.
A. En la audiencia del miércoles 12, Fujimori dijo que Montesinos era un funcionario más, que la relación con él era de “tipo jerárquico” y que “tenía por función solo la labor de Inteligencia”.
Sin embargo, en las audiencias siguientes admitió:
-Que por el consejo de Montesinos nombró a los generales Jorge Torres Aciego y Alfonso Alvarado Fournier ministros de Defensa y del Interior, respectivamente.
-Que por su consejo nombró comandante general del Ejército a Nicolás Hermoza y jefe del SIN a Julio Salazar Monroe.
-Que Montesinos el preparó el discurso del 5 de abril de 1992.
-Que participaba en las reuniones del Consejo de Defensa Nacional.
-Que era su principal fuente de información y que se reunía con él más que con el propio jefe del SIN.
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| El proceso contra Fujimori se inició el 10 de diciembre pasado |
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B. Negó que él, como presidente de la República, diera órdenes a los militares y sostuvo que solo impartía “directivas”.
Sin embargo, en la misma audiencia, reconoció que él mismo había ordenado a los militares –específicamente al general Ramal Pezantes– que ingresara a las universidades para expulsar a los senderistas.
C. Aseguró, en varias oportunidades, que solo conocía a los altos mandos de las Fuerzas Armadas y que no tenía relación con oficiales de menor jerarquía.
Sin embargo, luego reconoció que se reunía directamente con los subjefes de Inteligencia en Palacio de Gobierno para recibir información sobre la lucha contra el terrorismo.
D. Fujimori afirmó que se enteró de la matanza de Barrios Altos por la radio y de la desaparición de estudiantes de La Cantuta cuaando aparecieron los cadáveres, es decir, más de un año después.
Sin embargo, antes de ello había señalado que el SIN le entregaba a primera hora de la mañana, todos los días, reportes de todo lo que había sucedido en el país.
OTRAS INCONSISTENCIAS
A lo largo de las cuatro primeras audiencias, el ex dictador no supo explicar por qué mantuvo a su lado a Montesinos –que era, según él, “un funcionario más”– pese a las persistentes denuncias periodísticas sobre sus vínculos con el narcotráfico o su pasado como vendedor de secretos militares al Ecuador.
No pudo explicar por qué, siendo un simple asesor, creía ciegamente en sus palabras, sobre todo cuando, supuestamente, le preguntó en torno a las denuncias de la prensa y del general Rodolfo Robles sobre un comando de aniquilamiento y Montesinos le dijo que todo era mentira. Tampoco supo justificar cómo fue que, si no estuvo de acuerdo con que el general Hermoza sacara los tanques el día del autogolpe, no lo relevó sino que lo mantuvo en su cargo y le dio mayores responsabilidades. Sus argumentos resultaron endebles, flojos, inverosímiles. Todo esto gracias –hay que decirlo– al eficaz interrogatorio que efectuó el fiscal adjunto Avelino Guillén, el mismo que contrastó con la inconsistencia que exhibió, en las primeras dos audiencias, el fiscal supremo José Antonio Peláez.
Para Gloria Cano, abogada de los deudos de Barrios Altos y de La Cantuta, hasta el momento ha quedado demostrado que, cuando es exigido, Alberto Fujimori carece de argumentos y respuestas claras sobre su participación en los crímenes y en la política de guerra de baja intensidad que aprobó y autorizó, desde su gobierno, y que ahora niega conocer. Ante esta falta de argumentos, cae en contradicciones y, cuando ve que hablar lo puede perjudicar más, decide callar. Pero esta estrategia, como se verá más adelante, no le servirá para siempre.
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Los testigos de Aprodeh |
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Las siguientes son las personalidades internacionales a las que Aprodeh ha presentado como testigos, ante la Sala Penal Especial, para que acrediten por qué Alberto Fujimori debe ser considerado autor mediato de los crímenes de lesa humanidad por los que se le está juzgando. |
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Coronel (r) José Luis García. Militar argentino, miembro del Centro de Militares para la Democracia Argentina (CEMIDA). Ha sido perito en varios juicios contra ex dictadores y violadores de derechos humanos, incluyendo a las juntas militares de Argentina. García explicará a la Sala los principios y la forma en que se lleva a cabo la guerra de baja intensidad. |
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Federico Andreu-Guzmán. Jurista colombiano con amplia experiencia en misiones de derechos humanos, en Ruanda (1996-1997) y en Haití (1994). Actualmente es director general adjunto de la Comisión Internacional de Juristas. Ha trabajado para las Naciones Unidas, la OEA y diversos organismos internacionales de derechos humanos. Andreu-Guzmán expondrá ante los jueces cómo se establecieron en otros países los aparatos organizados de poder, cómo se imparten las órdenes y se establece la cadena de mando. |
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Kate Doyle, especialista del Archivo de Seguridad Nacional, de Washington, quien ha dirigido proyectos de documentación de archivos secretos en México y Guatemala. Doyle explicará cómo fueron obtenidos los documentos desclasificados que su institución publicó el 10 de diciembre, quiénes fueron sus autores y cuál es su importancia para descubrir la verdad sobre estos crímenes.
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José Martín Pallín, magistrado emérito del Tribunal Supremo de Justicia de España. Martín señalará a los miembros de la Sala cuál es la experiencia internacional con respecto a los estándares de prueba en crímenes de Estado, diferentes a los de cualquier otro tipo de crimen.
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Entrevistas
Alirio Uribe, vicepresidente de la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH)
“Hay un gran acervo probatorio”
-¿Cuál es la importancia del proceso a Fujimori en el contexto mundial?
-Es muy importante que el Perú le dé a América Latina el ejemplo de que su poder judicial tiene la capacidad y la independencia de llevar adelante un juicio contra un ex gobernante acusado de crímenes de lesa humanidad. El Estado tiene el deber de investigar y sancionar a los responsables, y de hacerlo a través de tribunales nacionales. El derecho internacional –como las sentencias de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos– puede servir como un dinamizador de la justicia nacional.
-¿Cuál es el propósito de su presencia como observador?
-Nosotros, como Federación Internacional de Derechos Humanos, nos hemos hecho presentes para tener información de primera mano sobre el juicio, la que se va a plasmar en algunos informes y en notas que se traducirán al inglés, al francés, al árabe y a otros idiomas, que serán distribuidas en más de cien países.
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| Alirio Uribe, vicepresidente de la FIDH |
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-Transcurridas las primeras audiencias, ¿cuál es su opinión sobre el proceso?
-Ha tenido un desarrollo adecuado y rápido. Es muy difícil vaticinar qué va a pasar. Lo que creo es que hay un gran acervo probatorio con testigos expertos, técnicos, con muchísimos oficiales y militares que seguramente tienen muchísima información de lo que ha pasado en el Perú. Ojalá que le den la oportunidad de conocerlo al país. Y ojalá que el juicio facilite el escalarecimiento de muchos otros casos, de muchas otras víctimas, que quieren saber dónde están sus desaparecidos, que quieren saber la verdad de lo que pasó.
-¿Qué opina de la actitud destemplada que adoptó Fuijimori en la primera audiencia?
-Está descompuesto. Alguien como él, con el poder que tuvo, que fue reelegido, nunca se imaginó sentado en un estrado judicial, respondiendo por cargos tan graves, que le pueden acarrear muchos años en prisión. Su actitud es el reflejo de esa soberbia que tienen aquellos ejerciendo el poder han hecho y deshecho y que, de un momento a otro, se ven en el banquillo de los acusados.
-¿Qué desafíos plantea este proceso?
-Son varios. Uno, que tanto el Gobierno como la sociedad permitan que el Poder Judicial actúe de manera independiente. Dos, que el juicio no se vaya a prolongar demasiado, porque se corre el riesgo de que haya un gran desgaste y de que se pierda la concentración de las pruebas. Tres, que no se vaya a permitir que –como el proceso está mediatizado– se vuelva un acto político, donde se pretenda justificar los crímenes ante la audiencia y revictimizar a las víctimas. Todos estos son desafíos. La posibilidad de que la jurisprudencia internacional que se ha construido, en lo referido a crímenes cometidos por aparatos organizados de poder, se pueda aplicar a plenitud en este caso. Será interesante escuchar a los testigos expertos y mirar la información que hay en los archivos de inteligencia desclasificados en los Estados Unidos. Pero el desafío más importante es que la sociedad peruana se posiciones ética y políticamente en contra de que se vuelvan a cometer estos hechos. Que la sociedad en su conjunto diga: jamás vamos a permitir que se vuelva a cometer lo que pasó.
Jo-Marie Burt, representante de WOLA
“Documentos desclasificados aportarán mucho al proceso”
-¿Por qué es importante para WOLA estar como observador del juicio a Fujimori?
-WOLA es una institución que desde hace más de 30 años está en el tema de la lucha por los derechos humanos y contra la impunidad. Y el proceso que se está llevando aquí en Perú es un hecho histórico, no solo para el Perú sino para América Latina y para el mundo entero, en la lucha contra la impunidad. Por eso nos interesa seguir estos testimonios, tanto para ver que el juicio se realice de forma imparcial, justa y transparente, como para ver cuáles serán los resultados.
-¿Qué impresión tiene de estas primeras audiencias?
-En términos generales creo que el juicio se está llevando a cabo con profesionalismo. Con buen sentido, el juez está tratando de que no se politice mucho, que es un problema que se puede ir dando. Ha demostrado un criterio amplio permitiendo a las dos partes entregar listas de testigos, evidencias y criterios. Parece que será un proceso bastante largo.
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| Jo-Marie Burt, representante de WOLA |
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-¿Qué piensa de la actitud que adoptó Fujimori en la primera audiencia?
-El acusado Fujimori hace mucho tiempo que ha buscado evadir la justicia. No creo que deba sorprender que quiera politizar el juicio, llevarlo al juicio de la opinión pública. Lo que es importante es que el juez no permita que eso suceda. Hay mucha evidencias contra Fujimori, por algo hemos llegado a este punto.
-En Washington se han desclasificado documentos del Gobierno con información sobre el Perú. ¿De qué manera podrían colaborar con el proceso?
-No he podido estudiar a profundidad esos documentos todavía. Pero en general, en este tipo de procesos esos documentos pueden aportar mucho. Por ejemplo, en Guatemala, los documentos desclasificados fueron importantísimos para esclarecer hechos y responsabilidades. En el caso de Fujimori, lo importante es tratar de esclarecer la cadena de mando. Y tal vez esos documentos puedan aportar en ese sentido. El lunes 10, la parte civil los introdujo como evidencia y el juez los aceptó y, en su momento, vendrá el representante de la institución que ayudó a descalasificarlo para que explique al tribunal su contenido y su significado.
Más información:
www.juicioysancionafujimori.org