Número 6. Octubre de 2007

 
  CONTENIDO
   
Enfoque
Aprodeh informa
El signo del autoritarismo
La memoria no puede ser destruida
Majaz y el doble discurso
Llegó la hora de que responda
Solo queda cumplir con ellos
La respuesta al odio
 
   
 
 

Majaz y el doble discurso

  El gobierno no es árbitro; juega a favor de la minera

 

 

 

Veamos con atención. El pasado 27 de setiembre, el premier Jorge del Castillo aseguró, en Piura, que el Gobierno solo quiere propiciar el diálogo en el conflicto que enfrenta a la población de Ayabaca y Huancabamba con la minera Majaz. En la sesión del Acuerdo Nacional que organizó en esa ciudad, Del Castillo prometió que no se iba a imponer ningún proyecto minero por la fuerza. Ni siquiera Río Blanco, que es el que ha provocado la intranquilidad en la serranía piurana.

Lo que no dijo el premier ese día es que cinco días antes, el 22 de setiembre, el Ejecutivo había presentado un proyecto de ley –el Nº 1640– a través del cual pretende que se declaren de interés nacional 20 proyectos de inversión mineros. Y que entre ellos estaba, precisamente, Río Blanco. Además de otros también cuestionados, como Miquichillay y La Granja (Cajamarca).

Es decir, mientras Del Castillo hablaba en Piura de diálogo y de no imponer ningún proyecto minero por la fuerza, por lo bajo –empujando una ley– trataba de conseguir exactamente lo contrario.

¿Alguien se acuerda de la famosa ‘escopeta de dos cañones’ del Apra?

 

 

 

 


PERDIÓ LOS PAPELES. A estas alturas, es difícil que el Gobierno logre convencer a alguien de que ha adoptado una posición neutral en medio de las divergencias entre Majaz y las comunidades campesinas de Ayabaca y Huancabamba. La forma como afrontó la consulta popular en las comunidades de Ayabaca, Pacaipampa y Carmen de la Frontera dejó bastante en claro que su apuesta es el capital. Y a cualquier costo.

El día de la consulta, el presidente Alan García, con ese pensamiento reduccionista y a veces delirante que empieza a caracterizar su segundo gobierno, atribuyó este ejercicio democrático por el que miles de piuranos expresaron su posición sobre la minería de Majaz a una suerte de complot, a un plan urdido por “agitadores comunistas” que –en el colmo de la paranoia– estaban trabajando ¡para Chile!

La cólera del mandatario alcanzó a los honestos sacerdotes de los obispados y vicarías comprometidos con el medioambiente de la zona, a quienes emplazó a no meterse en política. Ni los autores de las campañas de desprestigio contra ellos lo habrían hecho mejor.
El propio Del Castillo asumió la defensa de la minera Majaz con el manido argumento de que no se puede vetar un proyecto de inversión cuando los recursos naturales les pertenecen a todos los peruanos. Claro, unos días después convocaba a los alcaldes y dirigentes de Yanta y Segundo y Cajas para “dialogar” y “conciliar”. Y al mismo tiempo metía, de contrabando, la iniciativa legislativa con la que pretende que Río Blanco y los otros proyectos mineros funcionen sí o sí.

Para su desazón, la Comisión de Energía y Minas del Congreso acaba de mandar al archivo este proyecto de ley porque la mayoría de sus integrantes se dio cuenta de que al declarar los proyectos mineros de “interés nacional” el Gobierno podía tratar de imponerlos a la mala. Por el momento, García y Del Castillo han perdido esta primera batalla.

 

 

 


OÍDOS SORDOS. El Gobierno, adicionalmente, ha enviado al Congreso otro proyecto de ley –el Nº 1628– con el que busca permitir el establecimiento de concesiones mineras no metálicas (de mármol, yeso, caliza, etc.) en áreas agrícolas y de expansión urbana.

Para las organizaciones ambientalistas es claro que el régimen aprista está dándole mucha mayor importancia a la actividad minera que a la agricultura, aun cuando los resultados de la consulta en Piura arrojaron que el orden de prioridades de los campesinos es, exactamente, el inverso. Como se recuerda, en Carmen de la Frontera el 93% de los electores le dijo No a la minería de Majaz. En Ayabaca esta posición también fue del 93% y en Pacaipampa, de 97%.

En la última reunión celebrada, en Lima, entre el Gobierno y los comuneros piuranos se arribaron a algunos acuerdos preliminares. Quizá el principal fue que se aceptó como interlocutor, junto a los alcaldes distritales, al Frente de Desarrollo Sostenible de la Frontera Norte. La próxima reunión será el 29 de octubre, en Piura. Hasta entonces, el Ejecutivo tiene tiempo de abandonar el doble discurso y dejar la hipocresía de aparentar ser árbitro y jugar, subrepticiamente, para el otro equipo.

 

Más Información:

APRODEH respalda consulta popular sobre proyecto minero Majaz:
http://www.aprodeh.org.pe/notapress2007/2007/05set2007.html

Todo sobre Majaz:
http://www.todosobremajaz.com