El desagravio a El Ojo que Llora congregó a cientos de personas
No hicieron falta insultos ni palabras de odio. Los cientos de limeños que, el pasado 27 de setiembre, llegaron al memorial El Ojo que Llora en el Campo de Marte no necesitaron responder a la violencia con más violencia. Pocos días antes, manos desconocidas pero cuya filiación fujimorista era evidente, habían atacado a golpes de comba y chorros de pintura la escultura que se levanta para rendir homenaje a las víctimas de la violencia política. La multitud congregada esta vez no buscaba revancha. Su mensaje fue una invocación al respeto y a la tolerancia. Allí estuvieron los trabajadores de la CGTP, los maestros, los jóvenes, los familiares de las víctimas. Varios llevaron fotografías de los suyos. Algunos, claveles en las manos. Ninguno, una palabra de rencor en la boca. |