Número 6. Octubre de 2007

 

Enfoque

“Si el ayer fue de dolor y llanto, nos queda el futuro que tiene que ser de esperanza y de triunfo de saber que vencimos a la impunidad y que se acerca la justicia” .

El 21 de setiembre, día en que la Corte Suprema chilena señaló que procedía la extradición de Alberto Fujimori por el caso Barrios Altos y La Cantuta, fue un día de reivindicación simbólica al esfuerzo que desplegaron y despliegan los miles de familiares de las víctimas de la violencia en el Perú.

 

 

 
 

Aprodeh informa

 
Las mujeres y la violencia
El jueves 5 de julio, Aprodeh, DEMUS y Consejería en Proyectos (PCS) presentaron el libro ‘PARA NO OLVIDARLAS MÁS. Mujeres y reparaciones en el Perú’, de la jurista francesa Julie Guillerot. Se trata de una investigación sobre la forma en que la violencia política afectó, de manera particular, a las mujeres peruanas. El texto, al mismo tiempo, analiza el Plan Integral de Reparaciones recomendado por la Comisión de la Verdad y Reconciliación desde una dimensión de género.
 
Para entender la salud mental
De la forma en que los medios presentan a los enfermos mentales depende, en buena medida, cómo ve a estos la sociedad en su conjunto. Por esta razón, con el propósito de dotar a los profesionales de la comunicación de recursos que les permitan entender la problemática de la salud mental en el país, Aprodeh y el Mental Disability Rights International (MDRI) dictarán el III Curso Virtual para periodistas ‘Salud Mental y Derechos Humanos’. Comienza el 17 de octubre y se prolongará hasta el 7 de abril
de 2008.
   

Lamentable fallo a favor de la impunidad
La Sala Penal Nacional absolvió a Petronio Fernández Dávila Carnero, Jefe Político Militar de Ayacucho; Raúl O´Connor La Rosa, Jefe de Estado Mayor Operativo y Donato Saavedra Gárate, Jefe de Estado Mayor Administrativo, por el caso de la desaparición forzada de Eladio Mancilla, ocurrida el 7 de Junio de 1990. Gloria Cano, abogada de las víctimas apeló dicha sentencia y lamentó que la Sala desmereciera la responsabilidad de los procesados, ignorando el control que el comando político militar ejerció en Ayacucho y considerando la desaparición de Mancilla un hecho aislado.

 
 
 

El signo del autoritarismo

“Autoritarismo” es una palabra fácil de escuchar en el número 1889 de la F Street de Washington DC, la sede de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), adonde llegan demandas contra gobiernos de todo el continente.

 
 

La memoria no puede ser destruida

Dicen que los criminales siempre regresan al escenario donde cometieron sus fechorías. El viernes 5 de octubre, cientos de fujimoristas, acaudillados por Kenji Fujimori, uno de sus representantes más característicos, ocuparon el memorial donde se levanta la escultura ‘El Ojo que Llora’ y, entre cánticos militares e insultos a los organismos de derechos humanos, expectoraron su intolerancia contra todos aquellos que piensan que su líder debe pagar por sus crímenes.
 
 

Majaz y el doble discurso

Veamos con atención. El pasado 27 de setiembre, el premier Jorge del Castillo aseguró, en Piura, que el Gobierno solo quiere propiciar el diálogo en el conflicto que enfrenta a la población de Ayabaca y Huancabamba con la minera Majaz.
 
 

Llegó la hora de que responda

El lunes 26 de noviembre, en la sede de la Diroes comenzará a escribirse una nueva historia. Ese día, Alberto Fujimori tendrá que hacer frente a las consecuencias de la política de ‘guerra sucia’ que puso en marcha desde su gobierno, pues se iniciará el proceso judicial por los casos Barrios Altos, La Cantuta y Sótanos del SIE
 
 

Solo queda cumplir con ellos

Hay deudas que con el paso del tiempo no solo incrementan su interés sino que, sobre todo, golpean el alma. Se trata de las que contrajo el Estado con peruanos humildes, como los Baldeón y los Cantoral, a cuyos jefes de familia asesinó y desapareció durante los años de violencia política.
 
 

La respuesta al odio

No hicieron falta insultos ni palabras de odio. Los cientos de limeños que, el pasado 27 de setiembre, llegaron al memorial El Ojo que Llora en el Campo de Marte no necesitaron responder a la violencia con más violencia.