La Justicia es una necesidad
“Si el ayer fue de dolor y llanto, nos queda el futuro que tiene que ser de esperanza y de triunfo de saber que vencimos a la impunidad y que se acerca la justicia” .
El 21 de setiembre, día en que la Corte Suprema chilena señaló que procedía la extradición de Alberto Fujimori por el caso Barrios Altos y La Cantuta, fue un día de reivindicación simbólica al esfuerzo que desplegaron y despliegan los miles de familiares de las víctimas de la violencia en el Perú.
“No se trata de revancha sino de justicia”, declaraban los familiares a viva voz; “Solo son los casos La Cantuta y Barrios Altos y las torturas en los sótanos del Servicio de Inteligencia”, señalaban otros, pero rápido llegaron las llamadas de los familiares de los casos Santa, Pedro Yauri, Caraqueño, Familia Ventocilla, entre otros, para decirnos que se sentían representados en los dos casos por los que se concedió la extradición.
Sin la acción de estas personas hubiera sido muy difícil, para nuestro país, entender el dolor ante la pérdida de un ser querido por causa de un conflicto, así como el significado que puede tener, para uno de ellos, que el principal responsable de los crímenes en contra de sus hijos, hermanos o amigos, esté hoy tras las rejas y próximo a enfrentar a la justicia.
Para nosotros, el mensaje es el siguiente: nuestra patria necesita demostrar a sí misma que la justicia puede funcionar también para los pobres; que sus voces por fin serán escuchadas sin que ninguna razón de Estado les impida descubrir a los verdaderos asesinos de sus seres queridos y se les explique por qué los mataron, dónde los enterraron; y que por fin, tal como es su deseo, puedan perdonar y dejar atrás todos estos años de dolor por el consuelo de saber que este tiempo sirvió para que el país pudiera respirar, en algún momento, aires de justicia.
Hace unos días el padre de un joven desaparecido me comentaba que la posibilidad de que los responsables del crimen de su hijo no sean sancionados, no lo atemorizaba. “Mientras haya la decisión de seguir luchando y mientras existan personas que crean en ello, yo estaré dispuesto a seguir demandando justicia, porque al final estoy seguro que la conseguiremos, sea en este u otro gobierno”, dijo.
Está pues en nuestras manos continuar apoyando a estas personas y aceptar, junto con ellos, el reto de cambiar nuestro país por uno donde efectivamente exista justicia.
Párrafo extraído del discurso pronunciado por Gisela Ortiz, familiar del caso La Cantuta, durante el acto de desagravio realizado en cumplimiento de la sentencia de Corte Interamericana de Derechos Humanos.
Miguel Jugo