IMEDIAPERU

29 setiembre del 2000

ORMEÑO CAMBIA DE RUTA

 

La creación de una nueva facción parlamentaria, el paro de transportes pesados, y el pedido de mano dura en ciertos medios de prensa, no son una casualidad. Son producto del clima artificioso de desgobierno que hagan verosímiles los rumores de un golpe militar. Dos reconocidos miembros del clan Ormeño, formaron parte del tinglado que buscó remedar las condiciones que auspiciaron en Chile en 1973 la ruptura del orden constitucional.


Carlos Urrutia, amplio conocedor de la realidad chilena, afirma que “las actuales circunstancias buscan una similitud entre el clima de ingobernabilidad que vivió Chile en 1973, y la crisis peruana. Aquí la solución va a ser política, pero en esa época, en Chile la solución fue militar” dice Urrutia.

El sociólogo Enrique Bernales, piensa que la denuncia del congresista Miguel Mendoza respecto a la posibilidad de una severa intervención militar ha creado “una multitud de rumores sobre la inminencia de un golpe, lo cual ha sido abonado con el viaje del presidente Fujimori, quien se encuentra extremadamente débil, con cero iniciativa, sin capacidad de convocatoria y sin reflejos.”

El cuadro que pintó el congresista Miguel Mendoza del Solar tiene más de una coincidencia con la realidad. De otra manera no se explican las sucesivas renuncias parlamentarias, la intransigencia gremial y una prensa “chicha” apocalíptica.

En medio de este artificioso juego político asomaron dos personajes, padre e hijo, estrechamente vinculados al gobierno, que tuvieron roles protagónicos en los últimos días: Joaquín Ormeño Malone, congresista renunciante de Perú 2000 por razones poco convincentes y similares a la de todos los montesinistas y su padre, Joaquín Ormeño Cabrera, un empresario convertido en dirigente gremial, inusualmente exigente con sus demandas al gobierno. Por cierto, la familia Ormeño es muy cercana al vocal supremo Alejandro Rodríguez Medrano, hombre clave de Montesinos en el Poder Judicial.

Cuando anunció su renuncia a la alianza Perú 2000, el congresista Joaquín Ormeño Malone señaló que se alejaba porque discrepaba, por cuestión de principios, con el proyecto de reforma constitucional que promueve la no-reelección presidencial.

Los verdaderos motivos de la renuncia del congresista Ormeño, así como los de sus colegas Fernán Altuve-Febres y Moisés Wolfenson, cada vez son más abvios. Estos parlamentarios, que de la noche a la mañana se convirtieron en severos críticos de Fujimori, siempre fueron allegados al defenestrado asesor Vladimiro Montesinos, quien ahora cuenta con ellos para quebrar el respaldo político de la mayoría parlamentaria a su antiguo y debilitado socio.

Por su lado, el padre del recién estrenado legislador, el conocido empresario Joaquín Ormeño Cabrera, sufría su propia metamorfosis. Pasó de ser el típico empresario próspero que gusta de mantener buenas relaciones con el gobernante de turno, a un radical dirigente gremial que asegura que la paralización del sector continuará hasta las últimas consecuencias.

Como presidente de la Confederación Nacional de Transportistas del Perú COTRAP, Ormeño padre reclama que se elimine el impuesto selectivo a los combustibles, se rebaje en un 50% el peaje y se prohíba la importación de ómnibus usados. El jueves, horas antes de que se decidiera levantar el paro de camioneros y transportistas de pasajeros, imediaperu.com sostuvo un diálogo telefónico con Joaquín Ormeño Cabrera:

I: Una versión señala que el paro de los transportistas está dirigido a crear en la población una sensación de caos con fines políticos. ¿Ha tenido oportunidad de escuchar al congresista Mendoza del Solar?

J.O.C.: Hay muchas teorías e hipótesis.

I: ¿Van a continuar con la paralización?

J.O.C.: Sí, depende del gobierno que acepte dialogar. Nosotros hemos hecho bastante para que el gobierno dialogue con nosotros y se han ido acumulando los problemas.

I: ¿No cree contribuye a la crisis que vive el país?

J.O.C.: Cada uno tiene su tema, ¿no?

Que distinto de aquel Joaquín Ormeño que a comienzos de junio declaró que el mercado de transporte interprovincial venía creciendo como consecuencia de un incremento del turismo interno. Dijo entonces que el tiempo de los viajes en medios de transporte interprovincial se ha reducido en forma considerable por la ostensible mejora de las carreteras que permite una circulación fluida de los vehículos.

Joaquín Ormeño Cabrera es muy cercano amigo de Alejandro Rodríguez Medrano, vocal   supremo, ligado al ex asesor Montesinos. Hace algunos días, luego que Fujimori anunciara la desactivación del SIN, Rodríguez Medrano reunió a los vocales supremos provisionales para manifestarles que mantuvieran la calma, pues Vladimiro Montesinos tenía el apoyo de los militares.

La estrecha amistad entre Ormeño y Rodríguez Medrano es de dominió público,fue el Vocal quien convenció al empresario que postulara a la universidad para seguir la carrera de Derecho. A comienzos de 1999, Ormeño postuló e ingresó a la universidad de San Martín de Porres, con 72 años cumplidos.

En más de una oportunidad la empresa Ormeño ha trasladado en sus ómnibus a los participantes de manifestaciones organizadas por el gobierno, y es conocido el trato preferencial que la policía de carreteras le dispensa a las unidades de esta empresa cuando cruzan la frontera para ingresar al país. Las revisiones policiales no son tan rigurosas como ocurre con los vehículos de otras empresas.

El financista de los “vladipolos”

Los vínculos del congresista Ormeño con el ex asesor se destaparon en febrero pasado cuando el diario La República denunció la participación del SIN en la fabricación y distribución de polos para la campaña propagandística de la alianza Perú 2000. Una investigación periodística demostró cómo se trasladaba la mercadería desde los talleres de confección hasta la sede de Las Palmas en Chorrillos.

Se probó, además, que el general PNP (r), Fernando Gamero Febres, ex jefe de la Sétima Región Policial, estuvo involucrado en el caso. En el curso de las investigaciones en el Congreso, el propio Gamero admitió que realizó la fabricación de las prendas por encargo del empresario Joaquín Ormeño.

Además, la gerente de una de las empresas confeccionistas admitió haber sido contratada por el grupo Ormeño para la confección de 200 mil polos. Este solo argumento fue suficiente para que la fiscal encargada del caso determinara que no había lugar a iniciar un proceso judicial a partir de esta denuncia.

En julio pasado, con los votos de su bancada, el congresista Joaquín Ormeño Malone fue elegido presidente de la Comisión de Turismo y Telecomunicaciones del Congreso. Entre algunas de sus primeras propuestas indicó que convertiría a los miembros de su comisión en “parlamentarios turistas”, y se ofreció, inclusive, a asumir los gastos de los viajeros para no ocasionar egresos al Estado.

Pero esta comisión parlamentaria no sólo se encarga de legislar y fiscalizar a las autoridades del sector turismo, sino también de hacer lo propio en el área de las telecomunicaciones, sector en el que el clan familiar también ha incursionado con la flamante empresa Ormeño Comunicaciones S.A. en la que han invertido cinco millones de dólares en los últimos tiempos.

En un acto que riñe con la ley y la ética, la joven empresa, obtuvo en enero del año pasado, una concesión del ministerio de Transportes y Comunicaciones para prestar servicios de larga distancia nacional e internacional. El ahora congresista y presidente de la Comisión de Turismo y Telecomunicaciones del Congreso figuraba como director de la empresa que preside su padre y que resultó beneficiada.

La denuncia del congresista Mendoza del Solar puso en evidencia y desarticuló una estrategia destinada a crear más caos. Todos los involucrados, incluidos los prósperos Ormeño, tendrán que sacar el pie del acelerador y buscar otros caminos.