"La República"

Por Angel Páez,
María Elena Hidalgo y
Oscar Libón
(Unidad de Investigación)
30 de junio del 2000

ONPE aceptó hasta siete tipos de anomalías en la segunda vuelta

Millón y medio de votos se validaron a pesar de irregularidades

 

El escrutinio de votos de la segunda vuelta tampoco habría sido transparente, como aseguraron las autoridades de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE).
De acuerdo con una muestra de 500 actas que La República efectuó con la asesoría de técnicos en materia electoral, la ONPE habría validado 9 mil 975 que presentaban anomalías. Ese número representa el 12.36 por ciento del total nacional de actas.
Dichos escritos electorales, convalidados a pesar de que contenían irregularidades, representarían aproximadamente 1 millón 484 mil votos.
El muestreo se efectuó en función de las actas que la propia ONPE ha puesto a disposición del público en su sitio de Internet (www.onpe.gob.pe). Es decir, se tratan de las denominadas «actas digitalizadas». Las actas electorales originales no se encuentran disponibles.
Aunque una confrontación de las actas originales con las digitalizadas por ONPE podría haber permitido mejores resultados, la proyección obtenida por La República demuestra por primera vez qué tipos de fallas, errores, anomalías y deficiencias fueron pasados por alto por las autoridades electorales.
ONPE ha justificado en varias ocasiones su decisión de convalidar las actas con anomalías, amparándose en los vacíos de la Ley Electoral. Precisamente, la Misión de la Organización de Estados Americanos (OEA) ha planteado al gobierno la formulación de profundas reformas en la legislación electoral para garantizar la transparencia del conteo de votos.
Este diario ha identificado en la muestra de 500 actas de la segunda vuelta, hasta siete tipos de diversas y frecuentes deficiencias que a continuación se describen:
............1. No se consigna el número total de sufragantes. Esta es una de las deficiencias más sistemáticas. En la primera vuelta, ONPE reconoció que la diferencia de casi un millón de votos más que sufragantes se debió a errores de los propios miembros de mesa. Para la segunda vuelta, ONPE decidió resaltar en el acta electoral la obligación de registrar el total de ciudadanos que votaron. Sin embargo, este tipo de error se repitió considerablemente. Si los ciudadanos designados como miembros de mesa hubiesen recibido instrucción apropiada —tal como lo exigió la misión de observadores de la OEA—, se habría evitado esta gravísima anomalía que resta credibilidad al acta electoral. Según la muestra de La República, hasta 6 mil 400 actas electorales tendrían este tipo de irregularidad.
............2. Ausencia de la huella dactilar de los miembros de mesa. Se detectaron numerosos casos de actas electorales donde aparecen las rúbricas de los miembros de mesa, pero algunos de ellos no estamparon sus respectivas huellas digitales. Alrededor de 2 mil 275 actas tendrían esta deficiencia.
............3. Ausencia de la firma de los miembros de mesa. También se encontró actas donde algunos de los miembros de mesa no registraron sus rúbricas para validar el acto electoral. Este tipo de anomalía habría afectado a 875 actas.
............4. Presencia de dos personeros. Aunque el 90 por ciento de las actas de la muestra contenían la huella digital y la rúbrica del personero de Perú 2000, curiosamente se halló un número importante de actas donde aparecían dos personeros. Esto es irregular ya que Perú Posible retiró a su candidato de la segunda vuelta. Con este tipo de anomalía habrían 248 actas.
............5. Número de sufragantes diferente al número de votos. Aunque en menor escala, este tipo de irregularidad es gravísima porque altera la votación. ONPE, sin embargo, como puede comprobarse en su sitio de Internet, convalidó este tipo de actas que alcanzarían un total de 248.
............6. Sumas de votos equivocadas. Este tipo de anomalía, que alcanza a otras 248 actas, se parece a la anterior. Los miembros de mesa erraron en las sumatorias de votos en varias ocasiones.
............7. Ausencia de holograma. Como en la primera vuelta, a pesar de la advertencia de la ONPE de que las actas no serían aceptadas si no contaban con el holograma de seguridad, en la segunda vuelta el organismo otra vez las convalidó. Habrían 175 actas con este tipo de problema.
El alto porcentaje de anomalías detectadas en las actas de la segunda vuelta es una evidencia consistente de la existencia de irregularidades en el proceso del 28 de mayo.
La reiteración en la segunda vuelta de las mismas deficiencias detectadas en la primera ronda del nueve de abril cuestionan no sólo la transparencia de los resultados sino la organización misma del proceso: en lugar de subsanar los errores, anomalías o irregularidades, ONPE sencillamente validó las actas defectuosas.
Atribuir a la falta de instrucción de los miembros de mesa todos los defectos encontrados en las actas es un argumento poco sostenible.
La muestra de La República indica que el 40.3 por ciento del total de actas electorales con presuntas irregularidades corresponden al ámbito de Lima, donde el nivel de instrucción de los electores es más alto comparado con el resto del país.
Si bien la segunda vuelta fue cuestionada por la misión de la OEA, y no contó con la participación de veedores nacionales como la Defensoría del Pueblo, la Asociación Civil Transparencia y el Consejo por la Paz, La República creyó necesario indagar qué ocurrió el 28 de mayo. La conclusión es que a pesar de haberse tratado de un proceso más fácil en comparación con el primero del nueve de abril, volvieron a repetirse las irregularidades que no son otra cosa que expresión de un sistema electoral deficiente e ineficaz y que no merece credibilidad.



DOBLE ANOMALIA. Ni el presidente ni el secretario de esta mesa electoral estamparon sus firmas, a pesar de que sí registraron sus huellas digitales. Más aún, tampoco señalaron el número de ciudadanos que votaron.

PERSONERO FANTASMA. A pesar de que la oposición no participó en la segunda vuelta, en varias actas aparecen, aparte de los representantes de Perú 2000, otros personeros de procedencia desconocida.


Muestra consistente

La proyección realizada por La República se basa en una muestra estadística obtenida luego de una selección de 500 actas de un número idéntico de mesas de sufragio, circunscritas al territorio peruano. Es decir, no se consideraron las pocas mesas de votación instaladas en el extranjero.
Para la selección de la muestra se tomó en cuenta el «peso electoral» de cada distrito y provincia, dentro de su respectiva circunscripción departamental, y a su vez la representatividad que tienen en relación al ámbito nacional.
En tal sentido se recogieron no sólo las actas electorales —que cada mesa de sufragio emite al término de la elección— de las capitales de provincias y distrito, sino que también se consideraron otras localidades alejadas de las ciudades, pero guardando proporción con la población electoral y su representatividad en el departamento al que pertenecen.
Por lo tanto, la muestra estadística refleja fielmente, en forma proporcional, el comportamiento de la población electoral en los comicios del pasado 28 de mayo.
Para completar el número de mesas de votación para esta muestra, se utilizó el padrón electoral, que consigna el número total de mesas de votación y el de electores por cada una de estas mesas.
Además se aplicaron fórmulas estadísticas, siempre con la ayuda de una computadora y el asesoramiento de personas experimentadas en realizar proyecciones estadísticas.
La proyección de la muestra de 500 mesas representa el total de 87,277 mesas de votación existentes a nivel nacional, es decir que La República seleccionó un acta de cada 175 mesas de votación.
En este aspecto debe anotarse que las empresas encuestadoras toman como sustento de su muestra a 480 habitantes para representar a más de 8 millones de personas, cuando realizan sondeos de opinión.
Según el coordinador general de observación electoral del Consejo por la Paz, Víctor Tupa, el porcentaje de actas irregulares convalidadas por la ONPE y por el Jurado Nacional de Elecciones no debieron formar parte del cómputo final del resultado de las últimas elecciones presidenciales.
«El alto porcentaje de irregularidades aceptadas por los organismos electorales revelan una falta de capacidad de sus funcionarios», señaló.





SIN SEGURIDAD. Una anomalía frecuente es la ausencia de los hologramas a pesar de que la ONPE obligó a su utilización. Pero, además, esta acta tampoco registra el número de sufragantes.

MALA SUMA. Aunque el total de ciudadanos que se consignó en esta acta difiere del total de votos, ONPE validó los resultados. Este tipo de irregularidades resta credibilidad a la segunda vuelta