IMEDIAPERU

Orazio Potestá
(8 de agosto del 2000)

ESCAPE DEL INFIERNO

Estremecedor testimonio de uno de los vigilantes del Banco de la Nación que sobrevivió al incendio.

 

Sabino Bautista Soto, 35 años, ancashino, ha vuelto a vivir. Vigilante del Banco de la Nación de Miraflores, madrugó el 28 de julio para ir a trabajar a la sede de esta institución en el centro de Lima, y de esta manera tener un ingreso extra para sostener a su familia. Casi pierde la vida por veinte soles. Sus conmovedoras declaraciones permiten aclarar lo que sucedió aquel fatídico día.


¿Estuvo dentro del Banco de la Nación cuando empezó el incendio?
Sí, pero al comienzo estuve en la avenida La Colmena, fuera de las instalaciones. Eso habrá sido a las 7 y 30 de la mañana, todo estaba tranquilo hasta las 8 y 30, a esa hora empezó a llegar la gente por Lampa y La Colmena y se dirigieron a Emancipación donde estaba la Policía. Cuando la Policía lanza las bombas para dispersar recibimos la orden de subir al quinto piso. Ahí estuvimos viendo lo que pasaba.

¿Estuvieron en la terraza?
Claro. Y estaba controlado todo. La policía avanzaba, botaba a todos. Inclusive, la Policía que prestaba servicio en Emancipación, llegó a ocupar La Colmena. La turba se encontraba en la Plaza San Martín, en el Parque Universitario, como a tres cuadras más allá.

¿Hasta las doce del mediodía todo estaba controlado?
Sí. Después de las doce, la policía que estaba en Lampa y La Colmena se repliega y se va hasta Contumazá y luego sube al quinto piso del Jurado Nacional de Elecciones. Los que habian llegado de Emancipación, 40 más o menos, regresaron a ese lugar.

¿Cuántos son los que suben al JNE?
Había un grupo de unos 40 policías. Y allí es que los vándalos empiezan a llegar. Los que llegaban del Parque Universitario ocuparon toda La Colmena, y los de la Plaza San Martín, llenaron Lampa, Apurímac y Contumazá. Nosotros en ningún momento pensamos que nos podía pasar algo malo.

¿A qué hora empezó el retiro de la Policía?
Entre las 11 y 45 y las 12, más o menos. Y los manifestantes empiezan a copar todas las calles alrededor del banco.

¿Y el incendio a qué hora comienza?
De 12 a 12 y 15.

Sin la Policía, ¿quiénes custodiaban el Banco de la Nación?
Nosotros eramos como 15 personas y había un solo policía que en medio del tumulto se había metido al Banco de la Nación para llamar por teléfono a los bomberos para que vengan a ayudarnos.

¿Qué es lo primero que hacen los vándalos?
Primero empezaron a incendiar el JNE. Tiraron piedras y lo quemaron. Nosotros estábamos arriba y decíamos "ya se irán". Allí fue que empezó el incendio por el lado de Contumazá.

Empezaron por las lunas del banco que dan para Contumazá...
Entonces hubo una llamada del jefe de seguridad, el finado señor Víctor López, diciendo que bajen todos, que había un incendio, que olía a quemado porque esas oficinas que están al lado de Contumazá son cerradas. Entonces todos bajamos.

¿Del quinto al primero?
Sí. Llegamos y empezamos apagar el fuego entre todos.

¿Y cómo rompieron las lunas que eran gruesas y laminadas?
Tirando piedras grandes, fierros y patas de cabra.

Mientras apagaban el incendio, ¿ustedes veían cómo los vándalos seguían rompiendo las lunas?
Sí. Estaban cubiertos, sin polos, ni camisa, pelucones, para mí, delincuentes. Pero nosotros nos organizamos por grupos porque el señor Guillermo Angulo, que también murió, nos decía por la radio: hay fuego entre La Colmena y Lampa, y un grupo tenía que ir allí. Luego decía: hay fuego en el departamento de Cuentas Corrientes, también por el lado de Lampa. Entonces no sabíamos si apagar acá o en Contumazá, corríamos de aquí para allá.

¿Cuántos eran ustedes?
Eramos sólo quince, y para esa cantidad de fuego ya no podíamos soportar.

Y los vándalos atacaban por todos sitios...
Por Contumazá y todo Lampa, incluso echaron gasolina en bidones grandes

¿Quiénes se hicieron cargo del incendio?
Todos. Había uno que decía hay más fuego acá y como nos comunicábamos por radio corríamos al lugar. Pero acabamos un incendio de dos metros cuadrados y nos metían más bombas incendiarias, o sea que apagábamos por las puras.

¿Tenían pistolas?
No, bombas incendiarias. Chatas de Ron con gasolina y mecha. Y rociaban gasolina a lo que habíamos apagado y se prendía rápido todo. Luego rompieron los vidrios del segundo piso y metieron bombas incendiarias. Cuando nosotros estábamos trabajando abajo, el segundo piso empezó a arder.

¿Y cómo rompían los vidrios del segundo piso?
Con piedras grandes y después con la calentura se empezaron a romper solas. Ese día el viento ayudaba.

¿Y que era lo que se quemaba más en el primer piso?
Cortinas, papeles, la alfombra que era de material sintético.

¿Ustedes nunca pensaron en disparar contra los manifestantes para detenerlos?
En ese momento la misión era apagar el fuego. Nos insultaban: "eres fujimorista, vas a morir". Y yo les respondía: "soy trabajador del pueblo como ustedes".

¿Ningún vándalo ingresó al Banco de la Nación?
Nosotros temíamos que la gente ingrese porque podían arrasar con todo. No podíamos abrir la puerta ni podíamos salir, la cosa era apagar el fuego.

¿Por cuánto tiempo intentaron apagar el incendio?
Más o menos entre treinta y cuarenta y cinco minutos. Desde las 12 del mediodía a un cuarto para la una.

¿Por qué fallecieron los demás trabajadores?
Murieron en acción. Un grupo de tres o cuatro agentes hace que bajen extintores del tercero piso, porque 14 extintores se habían agotado.

¿Por qué no se salvaron?
Yo he bajado del quinto piso al segundo y veo al jefe de seguridad, Víctor López y le grito: "señor..." -Bautista hace una pausa y se queda callado por breves segundos. Luego prosigue: Él (López) bajó de nuevo del segundo piso y yo subí de nuevo a buscar más extinguidores. Cuando regresé el humo inundaba el piso tres, allí he estado con dos agentes más y ya estaban respirando humo. Tuvimos que retirarnos.

¿López murió en el primer piso?
Murió en el primer piso, dicen que en el baño de mujeres, porque está bajando del segundo piso, allí lo han encontrado tirado.

¿Qué les decía López a ustedes?
Sus palabras eran: "muchachos vamos a apagar el fuego, traigamos todo lo que tengamos: mangueras, extintores, de todo". Pero eran cientos de personas y no podíamos.

¿Y cómo escaparon?
Yo y dos agentes más, escapamos por el lado de Apurímac y Lampa, por un cordón de teléfono, y los otros, seis o siete, por el lado de La Colmena y Lampa, a través de una cortina.

¿A qué hora escapó del edificio?
A las 12 y 45 más o menos.

Todos buscaban salvarse...
Sí, unos se deseperaban, otros lloraban porque han visto a sus compañeros (antes de morir) y no pudieron recogerlos. Estaban deseperados, decían: "el señor es mi pata, no lo he podido levantar". Es que estaban afixiados y lesionados.

¿Alguien más pudo haberse salvado?
Eso pasó con el agente Miguel Pariona. Mi amigo cuenta que no lo podía levantar. Cuando yo estaba en el piso cuatro con extintores, escucho que mi pata dice "canchita está acá, lo estoy levantando, lo estoy levantando"... Pero como el humo empezó a entrar en sus pulmones, lo deja y sale corriendo y cuando llega hacia a mí, me abraza y dice: "mi pata canchita se ha quedado, lo he dejado en la escalera". Lloraba.

¿Alguno de ustedes llamó a la Policía y a los Bomberos?
Tengo entendido que el señor Pariona hizo llamadas a su casa diciendo que estaban bien.

¿Cuántas explosiones escucharon ustedes?
Fueron explosiones pequeñas, los extintores que han quedado allí, escondidos, han explotado, han reventado.

¿El equipo de aire acondicionado ayudó a que el incendio creciera?
No, se tomaron todas las medidas, se apagó el aire acondicionado. Se bajaron todas las palancas.

¿Ustedes trabajaron a oscuras?
No era tan oscuro, era de día, se veía cómo los vigilantes corrían y bajaban. Además teníamos lámparas, linternas de mano.

¿Crees que una posible explosión del generador eléctrico haya ayudado a que el incendio se propague?
Puede ser. Funciona a petróleo, es grande, de dos metros de ancho, mantiene los 15 pisos con luz. El tanque para lleno, pues hay que tener reservas para no estar yendo al grifo.

Ustedes tenían equipo disponible para hacerle frente a un incendio pequeño...
Si hubiera sido un corto circuito, lo hubiésemos apagado. Pero era como si tú apagaras el fuego tres o cuatro veces, y treinta veces lo vuelven a prender, entonces cada vez avanzaba más.

¿A qué hora llegaron los bomberos?
Los primeros bomberos llegaron cuando ya habíamos salido todos, puede ser después de la una, eran del Callao. Pero ya se había consumido casi todo el local.

¿La estructura se cayó cuando ya habían llegado los bomberos?
Sí, pero no estaban combatiendo ese lado (Contumazá). Estaban por Lampa. A la 1 y 15 o 1 y 30 se habrá caído la estructura.

¿A qué hora crees que murieron tus compañeros?
A las 12 y 45 más o menos.

Pero estos vándalos no parecían vándalos, es decir, sabían cómo operar...
No sé, rompieron el medidor de agua, la caja de electricidad, los grifos de agua para lavarse la cara. Sabían apagar las bombas lacrimógenas con agua, sabían protegerse, mojaban trapos.

¿Podrías reconocer a algunos de los vándalos?
En ese momento la mente la tenía en blanco.

¿Tiene familia?
Soy casado, tengo un hijo de cuatro años, se llama Giancarlo. Antes de tirarme por el cable de teléfonos, le dije a mi amigo que baje primero, que yo le sostenía la cuerda. Pero él no quería bajar porque pensaba que el cable se iba a romper y se iba a matar. Estábamos en el quinto piso. Me quité las botas, el chaleco, y empecé a bajar. Pensé en mi hijo, y le dije a Dios: "te dejo a mi hijo, y si me salvo, en buena hora".