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Mucho antes de que se
descubrieran las cuentas de Vladimiro Montesinos por US$ 48 millones en tres bancos
suizos, en el Perú ya se habían descubierto una serie de movimientos en cuenta en
dólares que empezaron en el Banco Wiese Limitado, el 24 de enero de 1995, donde a través
de una tarjeta Master Card y en la cuenta signada con el N° 0000424778, el entonces
asesor del presidente Alberto Fujimori, con nombre propio, inició una serie de cargos y
abonos, los que a setiembre del 2000 implicaban un movimiento real de aproximadamente US$
4 millones.
Las dos últimas e importantes
transacciones que se efectuaron en dicha cuenta a mediados de este año fueron dos abonos
iguales por US$ 37,878.75, signados por documentos Nº 00038099 y Nº 00038152. En el
mismo período, Montesinos giró US$ 403,703.68 (documento de transacción N° 00055611) y
otro cargo por US$ 130,125.00 (documento N° 00011221).
Como fue denunciado en un medio periodístico, los movimientos de Montesinos a diciembre
de 1999 ascendían a 56 abonos por US$ 1í989,554.40 y 46 cargos por un monto de US$
2í155,161.68.
En dicho estado de cuenta corriente, Montesinos giró US$ 500,000 por dos veces
consecutivas, con documentos de transacción Nº 00038211 y Nº 00043262, respectivamente,
y no se sabe quién o quiénes fueron los beneficiarios de dichas transacciones o si las
mismas fueron a engrosar las cuentas suizas de Montesinos u otras de algún otro país.
La República tuvo acceso a la información sobre dicha cuenta remitida a la
Fiscalía de la Nación y Superintendencia de Banca y Seguros, donde se puede comprobar
que los abonos de Montesinos fueron de US$ 180.50 en 1995, US$ 15,110.00 en 1996, US$
319,754.87 en 1997, US$ 1í362,274.73 en 1998, US$ 1í989,554.40 en 1999 y US$ 146,155.00
en el 2000, lo que suma US$ 3í832,849.05. Como contraparte de esos abonos los retiros
fueron, desde 1995 a setiembre del 2000, US$ 3í774,800.17.
Lo interesante de toda esta información que estuvo en poder del Fiscal de la Nación, Miguel
Aljovín, es que el destino de varios de los movimientos de cargos y abonos serían,
además de bancos del exterior, algunos bancos locales. Lo que hace presumir la existencia
de otras cuentas en el sistema financiero nacional.
Las mismas fuentes informaron a La República que se trataría de transacciones
hechas a través de los bancos Nuevo Mundo y Banex, este último en proceso de
liquidación, entre otros.
La fuente también informó que la secuencialidad y la similitud de los abonos hacen
suponer que dicha cuenta haya sido utilizada por Montesinos para recibir abonos de
intereses de otras cuentas en el exterior.
Extraña por esto que
el Fiscal Aljovín no haya analizado al detalle la información proporcionada por el Banco
Wiese Sudameris y no exigiera el levantamiento del secreto bancario en todos los bancos
del sistema.
Esta cuenta puede parecer ahora ínfima, comparada con la descubierta en Suiza por US$ 48
millones y los US$ 1,000 millones calculados por El País de España, pero resulta de
vital importancia, toda vez que existe un registro detallado de los beneficiarios, en el
país, de los cheques girados y del origen de los abonos. Seguir estos hilos nos puede
llevar a la madeja.
Es por esto que urge que el Procurador José Ugaz tome en consideración no sólo
el movimiento de las cuentas del BWL y luego del Wiese Sudameris, sino realice un
análisis de todas las cuentas que el asesor presidencial aparentemente ha tenido en otros
bancos locales.
También hacer un «matching» de cada una de ellas con la declaración jurada de pago de
impuestos a la Sunat, así como la facturación correspondiente de los supuestos ingresos
de Montesinos. Este es un trabajo que de todas formas deberá analizar en detalle la
Fiscalía de la Nación, hoy lejos de la perversa influencia de Blanca Nélida Colán, la
defensora acérrima de Montesinos.
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