"La República"

Demetrio Chavez Peña Herrera, narcotraficante
9 de noviembre del 2000

Las declaraciones de "Vaticano" al fiscal Tony García:

"Cuatro veces me reuní con Montesinos"

 

  • "En julio de 1992, Montesinos se comunicó por radio y me dijo que debía doblar el monto de dinero porque la DEA estaba muy molesta porque sus operativos eran alertados por los militares".

Por MIGUEL GUTIÉRREZ R. (*)
Unidad de Investigación

La descripción de las circunstancias, las fechas y otros detalles de los cuatro encuentros que sostuvo con Vladimiro Montesinos Torres, ofreció el narcotraficante Demetrio Chávez Peñaherrera al fiscal Tony García Cano, quien indaga la denuncia contra el ex asesor por el presunto delito de lavado de dinero.
De acuerdo con testigos del interrogatorio que formuló el fiscal García en la Base Naval del Callao donde se encuentra el narcotraficante conocido como «Vaticano», la primera vez que éste escuchó de Montesinos fue cuando unos intermediariosñcuyas identidades no se revelan para no entorpecer las indagacionesñ, le dijeron que estaban interesados en reunirse con él.

"En 1991, ellos me avisaron que este señor (Montesinos) estaba enterado de que yo operaba la pista de aterrizaje (en Campanilla) desde hace meses», dijo «Vaticano».
El fiscal Tony García le preguntó a Chávez Peñaherrera: «Diga usted qué les ofrecieron esos intermediarios».
«Vaticano» respondió: «Me pidieron 50 mil dólares mensuales para que la policía antidrogas no interviniera la pista. Pero yo primero reclamé conocer a la persona (Montesinos) que me estaba exigiendo esa plata».
Preguntado sobre la ocasión en que se encontró con Montesinos, «Vaticano», que se encontraba sereno, afirmó: «La primera vez fui con Abel Seijas Dávila a una casa de San Borja para saber a quién debía pagar los 50 mil dólares», dijo: «Yo llevaba en una caja de cartón los 50 mil dólares. Seijas, quien trabajaba para mí y era el que tenía los contactos con políticos y militares, me dijo que llevara la caja hasta un automóvil negro que estaba parado al frente de la casa de San Borja. En el carro estaba Vladimiro Montesinos».
De acuerdo con la versión de «Vaticano», la vivienda pertenecía al capitán del Ejército Rafael Franco de la Cuba, otro de los implicados en el caso.
«Su casa queda en San Borja, por Javier Prado a la izquierda, viniendo desde La Molina», respondió después que el fiscal Tony García le preguntó cómo llegar hasta el lugar donde fue el primer encuentro con Montesinos, y la ocasión en que también supuestamente le abonó los primeros 50 mil dólares.
El fiscal Tony García lo interrumpió para que precisara: «Diga usted cómo es que sabía que se trataba de Vladimiro Montesinos Torres».
Demetrio Chávez manifestó: «Yo no lo conocía. Fue Seijas quien me lo señaló», declaró: «Después lo vi en fotos y, efectivamente, se trataba de él, era el doctor Montesinos».

En el campo
Según los testigos presenciales del interrogatorio, el fiscal Tony García Cano pidió a «Vaticano» que se explayara en detalles sobre los encuentros que sostuvo con el ex asesor presidencial.
«Montesinos también se hizo presente en tres ocasiones en Campanilla (distrito de la provincia de Tocache, departamento de San Martín, en el Alto Huallaga, que era el centro de operaciones del narcotraficante) para recoger el dinero pactado mensualmente», manifestó Chávez Peñaherrera.
«Diga usted en qué fechas se realizaron las reuniones entre usted y el señor Montesinos en Campanilla», interrogó el fiscal Tony García.
«Montesinos estuvo en dos ocasiones en Campanilla durante el año 1991. Llegaba en un helicóptero militar», afirmó «Vaticano»: «Montesinos en una ocasión se quedó a pasar la noche en Campanilla porque estaba interesado en charlar un poco. El tercer encuentro tuvo lugar a mediados de febrero de 1992. En esa ocasión me advirtió que la policía ya estaba detrás de mí».
«Vaticano» ratificó que varios pagos a Montesinos fueron efectuados por intermedio del capitán del Ejército Rafael Franco de la Cuba, quien inicialmente era conocido como el «Capitán Roger» o «Capulina», y quien en 1991 fue jefe de la Base Contrasubversiva Punta Arenas, emplazada cerca a la pista clandestina de Campanilla.
«(Franco de la Cuba) se mantuvo por varios meses en ese puesto militar a pesar de que estaban prohibidos permanecer más de dos meses en zonas de emergencia», dijo «Vaticano».
Debido a la declaración del narcotraficante, el capitán EP (r) Rafael Franco de la Cuba ha sido citado por el fiscal Tony García Cano.

La mirada de la DEA
Al ser preguntado por qué razón dejó de pagar los cupos a Montesinos, el narcotraficante que purga 30 años de prisión por narcoterrorismo, un delito inventado por el ex asesor, dijo: «En julio de 1992, Montesinos se comunicó por radio y me dijo que debía doblar el monto de dinero porque la DEA (Agencia de Lucha Antidrogas de los Estados Unidos) estaba muy molesta. Subió el ëcupoí a 100 mil dólares».
El aumento del soborno se produjo después de que «Vaticano» le abonó durante 13 meses 50 mil dólares, lo que haría un total de 650 mil dólares en «cupos» a Montesinos.
«Me dijo (Montesinos) que agentes antidrogas norteamericanos habían expresado su molestia porque un operativo antidrogas planificado en febrero de1992, había fracasado porque los narcotraficantes de Campanilla habían sido alertados», relató «Vaticano»: «En realidad, Montesinos solamente estaba justificando el aumento del ëcupoí».
El fiscal García entonces le preguntó: «Usted aceptó pagarle 100 mil dólares?».
«No, no acepté», respondió «Vaticano».
El narcotraficante relató que luego del último encuentro que sostuvo con Montesinos, a mediados de julio un grupo combinado de la Policía Nacional y del Ejército destruyeron la pista clandestina de Campanilla, como represalia por haber rechazado pagar 100 mil dólares mensuales por protección.

Orden de asesinato
«Era un megalómano. Siempre me pedía dinero adicional a través de dos oficiales de inteligencia que venían a Campanilla», dijo «Vaticano»: «Me avisaba cuándo iban a efectuarse los operativos y siempre me reclamaba más dinero. Entró en confianza. Incluso una vez nos quedamos hablando hasta altas horas de la noche bebiendo licor».
Después de la operación que terminó con la pista de Campanilla, un oficial del Ejército le informó a Demetrio Chávez Peñaherrera que el ex asesor Vladimiro Montesinos ofrecía 100 mil dólares por la captura, vivo o muerte, del narcotraficante.
«El teniente EP Gregorio Velarde Queirolo, identificado bajo el seudónimo de ëClaudioí, me dijo que Montesinos estaba ofreciendo pagar 100 mil dólares a quien me asesinara», dijo «Vaticano» al fiscal Tony García: «Yo le agradecí por el aviso al teniente ëClaudioí y le ofrecí 10 mil dólares, pero no me aceptó el dinero».
El teniente ëClaudioí estuvo destacado durante dos meses en la base de Punta Arenas y también recibía de manos de «Vaticano» cinco mil dólares mensuales para que le proporcionara protección cuando las avionetas aterrizaban para recoger la droga.
Con la información suministrada por Demetrio Chávez Peñaherrera, el fiscal Tony García Cano tendría suficiente evidencia para denunciar penalmente a Vladimiro Montesinos Torres por los delitos de extorsión, enriquecimiento ilícito, lavado de dinero y hasta por tráfico ilícito de drogas en la modalidad de facilitación.


Justicia militar estudia procesarlo

De acuerdo con fuentes del Ejército, oficiales de la institución castrense se reunieron con Demetrio Chávez Peñaherrera en la Base Naval del Callao donde se encuentra recluido, supuestamente para obtener información con la finalidad de abrir proceso contra el ex asesor Vladimiro Montesinos Torres en el fuero militar.
El 23 de setiembre, un día antes de que Montesinos huyó a Panamá, altos oficiales del Ejército se reunieron con «Vaticano» en su celda para recomendarle que denuncie a Montesinos.
Según confesó «Vaticano», dos oficiales se entrevistaron con él y le pidieron que volviera a presentar un recurso de revisión de su sentencia por terrorismo.
«Me dijeron que si lo hacía esta vez prosperaría mi pedido», señaló «Vaticano».
Estaban vestidos de civil y se identificaron como militares de alta graduación. «Dijeron que mi caso era político y que pronto habría cambios importantes, pero que era necesario que repitiera mi denuncia ante la justicia militar», sostuvo «Vaticano».
Coincidentemente, las ex autoridades de Campanilla afirmaron que durante los primeros días de setiembre, civiles llegaron a bordo de helicópteros militares procedentes de Bellavista para entrevistarlos.
Las visitantes pidieron al ex gobernador de Campanilla, Benjamín Fasabi Tello, que declarase sobre el papel que desempeñó «Vaticano» en lucha contra el terrorismo.
Según la ex autoridad, los civiles filmaron sus declaraciones al igual que las efectuadas por Humberto Ramírez Peña, una ex autoridad de Campanilla.


Pista intocable

«Vaticano» relató que operó en Campanilla desde 1990, siempre con la complicidad de los militares. Al principio coordinó con el jefe de la BCS Punta Arenas, que entonces respondía al seudónimo de «Chino», a quien le planteó el acondicionamiento de un tramo de la Carretera Marginal de la Selva.
«El capitán ëChinoí me dijo que contaba con su apoyo siempre y cuando lo ayudara a combatir a la subversión», dijo «Vaticano»: «El convenio con el militar era recibir un porcentaje de cada vuelo con droga que saliera de la pista de aterrizaje y también combatir a Sendero Luminoso».
Una vez que «Vaticano» y los militares pactaron, ordenó traer de la ciudad de Juanjuí, tractores, motoniveladoras y aplanadoras para poner operativo y convertir en pista de aterrizaje de vuelos de drogas el tramo de la carretera cercano a Campanilla.
«Inicialmente pagaba diez mil dólares por cada vuelo, pero luego ascendió a quince mil», reveló: «Cada nuevo jefe de la base era presentado ante mí y el pacto continuaba sin mayor problema».