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Por MIGUEL GUTIÉRREZ
R. (*)
Unidad de Investigación
La descripción de las
circunstancias, las fechas y otros detalles de los cuatro encuentros
que sostuvo con Vladimiro Montesinos Torres, ofreció el
narcotraficante Demetrio Chávez Peñaherrera al fiscal Tony García
Cano, quien indaga la denuncia contra el ex asesor por el presunto
delito de lavado de dinero.
De acuerdo con testigos del interrogatorio que formuló el fiscal García
en la Base Naval del Callao donde se encuentra el narcotraficante
conocido como «Vaticano», la primera vez que éste escuchó de
Montesinos fue cuando unos intermediariosñcuyas identidades no se
revelan para no entorpecer las indagacionesñ, le dijeron que estaban
interesados en reunirse con él.
"En 1991, ellos me
avisaron que este señor (Montesinos) estaba enterado de que yo operaba
la pista de aterrizaje (en Campanilla) desde hace meses», dijo «Vaticano».
El fiscal Tony García le preguntó a Chávez Peñaherrera: «Diga
usted qué les ofrecieron esos intermediarios».
«Vaticano» respondió: «Me pidieron 50 mil dólares mensuales para
que la policía antidrogas no interviniera la pista. Pero yo primero
reclamé conocer a la persona (Montesinos) que me estaba exigiendo esa
plata».
Preguntado sobre la ocasión en que se encontró con Montesinos, «Vaticano»,
que se encontraba sereno, afirmó: «La primera vez fui con Abel Seijas
Dávila a una casa de San Borja para saber a quién debía pagar los 50
mil dólares», dijo: «Yo llevaba en una caja de cartón los 50 mil dólares.
Seijas, quien trabajaba para mí y era el que tenía los contactos con
políticos y militares, me dijo que llevara la caja hasta un automóvil
negro que estaba parado al frente de la casa de San Borja. En el carro
estaba Vladimiro Montesinos».
De acuerdo con la versión de «Vaticano», la vivienda pertenecía al
capitán del Ejército Rafael Franco de la Cuba, otro de los implicados
en el caso.
«Su casa queda en San Borja, por Javier Prado a la izquierda, viniendo
desde La Molina», respondió después que el fiscal Tony García le
preguntó cómo llegar hasta el lugar donde fue el primer encuentro con
Montesinos, y la ocasión en que también supuestamente le abonó los
primeros 50 mil dólares.
El fiscal Tony García lo interrumpió para que precisara: «Diga
usted cómo es que sabía que se trataba de Vladimiro Montesinos Torres».
Demetrio Chávez manifestó: «Yo no lo conocía. Fue Seijas quien me lo
señaló», declaró: «Después lo vi en fotos y, efectivamente, se
trataba de él, era el doctor Montesinos».
En el campo
Según los testigos presenciales del interrogatorio, el fiscal Tony
García Cano pidió a «Vaticano» que se explayara en detalles sobre
los encuentros que sostuvo con el ex asesor presidencial.
«Montesinos también se hizo presente en tres ocasiones en Campanilla
(distrito de la provincia de Tocache, departamento de San Martín, en el
Alto Huallaga, que era el centro de operaciones del narcotraficante)
para recoger el dinero pactado mensualmente», manifestó Chávez Peñaherrera.
«Diga usted en qué fechas se realizaron las reuniones entre usted y
el señor Montesinos en Campanilla», interrogó el fiscal Tony García.
«Montesinos estuvo en dos ocasiones en Campanilla durante el año 1991.
Llegaba en un helicóptero militar», afirmó «Vaticano»: «Montesinos
en una ocasión se quedó a pasar la noche en Campanilla porque estaba
interesado en charlar un poco. El tercer encuentro tuvo lugar a mediados
de febrero de 1992. En esa ocasión me advirtió que la policía ya
estaba detrás de mí».
«Vaticano» ratificó que varios pagos a Montesinos fueron efectuados
por intermedio del capitán del Ejército Rafael Franco de la Cuba,
quien inicialmente era conocido como el «Capitán Roger» o «Capulina»,
y quien en 1991 fue jefe de la Base Contrasubversiva Punta Arenas,
emplazada cerca a la pista clandestina de Campanilla.
«(Franco de la Cuba) se mantuvo por varios meses en ese puesto militar
a pesar de que estaban prohibidos permanecer más de dos meses en zonas
de emergencia», dijo «Vaticano».
Debido a la declaración del narcotraficante, el capitán EP (r) Rafael
Franco de la Cuba ha sido citado por el fiscal Tony García Cano.
La mirada de la DEA
Al ser preguntado por qué razón dejó de pagar los cupos a
Montesinos, el narcotraficante que purga 30 años de prisión por
narcoterrorismo, un delito inventado por el ex asesor, dijo: «En julio
de 1992, Montesinos se comunicó por radio y me dijo que debía doblar
el monto de dinero porque la DEA (Agencia de Lucha Antidrogas de los
Estados Unidos) estaba muy molesta. Subió el ëcupoí a 100 mil dólares».
El aumento del soborno se produjo después de que «Vaticano» le abonó
durante 13 meses 50 mil dólares, lo que haría un total de 650 mil dólares
en «cupos» a Montesinos.
«Me dijo (Montesinos) que agentes antidrogas norteamericanos habían
expresado su molestia porque un operativo antidrogas planificado en
febrero de1992, había fracasado porque los narcotraficantes de
Campanilla habían sido alertados», relató «Vaticano»: «En
realidad, Montesinos solamente estaba justificando el aumento del ëcupoí».
El fiscal García entonces le preguntó: «Usted aceptó pagarle 100
mil dólares?».
«No, no acepté», respondió «Vaticano».
El narcotraficante relató que luego del último encuentro que sostuvo
con Montesinos, a mediados de julio un grupo combinado de la Policía
Nacional y del Ejército destruyeron la pista clandestina de Campanilla,
como represalia por haber rechazado pagar 100 mil dólares mensuales por
protección.
Orden de asesinato
«Era un megalómano. Siempre me pedía dinero adicional a través
de dos oficiales de inteligencia que venían a Campanilla», dijo «Vaticano»:
«Me avisaba cuándo iban a efectuarse los operativos y siempre me
reclamaba más dinero. Entró en confianza. Incluso una vez nos quedamos
hablando hasta altas horas de la noche bebiendo licor».
Después de la operación que terminó con la pista de Campanilla, un
oficial del Ejército le informó a Demetrio Chávez Peñaherrera que el
ex asesor Vladimiro Montesinos ofrecía 100 mil dólares por la captura,
vivo o muerte, del narcotraficante.
«El teniente EP Gregorio Velarde Queirolo, identificado bajo el seudónimo
de ëClaudioí, me dijo que Montesinos estaba ofreciendo pagar 100 mil dólares
a quien me asesinara», dijo «Vaticano» al fiscal Tony García: «Yo
le agradecí por el aviso al teniente ëClaudioí y le ofrecí 10 mil dólares,
pero no me aceptó el dinero».
El teniente ëClaudioí estuvo destacado durante dos meses en la base de
Punta Arenas y también recibía de manos de «Vaticano» cinco mil dólares
mensuales para que le proporcionara protección cuando las avionetas
aterrizaban para recoger la droga.
Con la información suministrada por Demetrio Chávez Peñaherrera, el
fiscal Tony García Cano tendría suficiente evidencia para denunciar
penalmente a Vladimiro Montesinos Torres por los delitos de extorsión,
enriquecimiento ilícito, lavado de dinero y hasta por tráfico ilícito
de drogas en la modalidad de facilitación.
Justicia militar
estudia procesarlo
De acuerdo con fuentes
del Ejército, oficiales de la institución castrense se reunieron con
Demetrio Chávez Peñaherrera en la Base Naval del Callao donde se
encuentra recluido, supuestamente para obtener información con la
finalidad de abrir proceso contra el ex asesor Vladimiro Montesinos
Torres en el fuero militar.
El 23 de setiembre, un día antes de que Montesinos huyó a Panamá,
altos oficiales del Ejército se reunieron con «Vaticano» en su celda
para recomendarle que denuncie a Montesinos.
Según confesó «Vaticano», dos oficiales se entrevistaron con él y
le pidieron que volviera a presentar un recurso de revisión de su
sentencia por terrorismo.
«Me dijeron que si lo hacía esta vez prosperaría mi pedido», señaló
«Vaticano».
Estaban vestidos de civil y se identificaron como militares de alta
graduación. «Dijeron que mi caso era político y que pronto habría
cambios importantes, pero que era necesario que repitiera mi denuncia
ante la justicia militar», sostuvo «Vaticano».
Coincidentemente, las ex autoridades de Campanilla afirmaron que durante
los primeros días de setiembre, civiles llegaron a bordo de helicópteros
militares procedentes de Bellavista para entrevistarlos.
Las visitantes pidieron al ex gobernador de Campanilla, Benjamín Fasabi
Tello, que declarase sobre el papel que desempeñó «Vaticano» en
lucha contra el terrorismo.
Según la ex autoridad, los civiles filmaron sus declaraciones al igual
que las efectuadas por Humberto Ramírez Peña, una ex autoridad de
Campanilla.
Pista intocable
«Vaticano» relató que
operó en Campanilla desde 1990, siempre con la complicidad de los
militares. Al principio coordinó con el jefe de la BCS Punta Arenas,
que entonces respondía al seudónimo de «Chino», a quien le planteó
el acondicionamiento de un tramo de la Carretera Marginal de la Selva.
«El capitán ëChinoí me dijo que contaba con su apoyo siempre y
cuando lo ayudara a combatir a la subversión», dijo «Vaticano»: «El
convenio con el militar era recibir un porcentaje de cada vuelo con
droga que saliera de la pista de aterrizaje y también combatir a
Sendero Luminoso».
Una vez que «Vaticano» y los militares pactaron, ordenó traer de la
ciudad de Juanjuí, tractores, motoniveladoras y aplanadoras para poner
operativo y convertir en pista de aterrizaje de vuelos de drogas el
tramo de la carretera cercano a Campanilla.
«Inicialmente pagaba diez mil dólares por cada vuelo, pero luego
ascendió a quince mil», reveló: «Cada nuevo jefe de la base era
presentado ante mí y el pacto continuaba sin mayor problema».
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