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Luego de cinco días de
haber formulado una denuncia penal por torturas contra el director de la Policía
Nacional, general PNP Fernando Dianderas Ottone, el estudiante universitario Roberto
Gómez Arévalo fue víctima de un sospechoso atentado a balazos.
Dos individuos atacaron a tiros la camioneta en la que Gómez se hallaba con un primo
suyo. Dispararon repetidas veces desde un vehículo en marcha y huyeron.
Roberto Gómez, quien responsabilizó penalmente por delito de tortura al general Fernando
Dianderas, debido a los maltratos que sufrió al ser detenido en la Plaza Mayor el 28 de
julio, salvó de un atentado criminal perpetrado por sujetos desconocidos en el Rímac.
La acción homicida se produce en medio de un clima de persecución y acoso que despliegan
congresistas oficialistas contra los organizadores de la "Marcha de los Cuatro
Suyos" y los estudiantes que resultaron aprehendidos en la manifestación del 28 de
julio.
El atentado ocurrió al promediar las diez de la noche del sábado, según revelaron los
agraviados. La versión fue corroborada por los empleados del grifo.
Varios proyectiles de grueso calibre impactaron contra la luna posterior, haciéndola
añicos. Felizmente los ocupantes resultaron ilesos.
Parecía planificado
Gómez estaba sentado en el asiento delantero derecho, mientras que frente al volante iba
su primo, Carlos Arévalo, propietario de la camioneta Ford color gris con matricula
TO-3754.
Ambos acababan de llegar a la estación gasolinera situada en la primera cuadra de la
avenida Tarapacá, y se disponían a abastecer de combustible el vehículo cuando fueron
blanco del extraño atentado.
Los autores de la criminal acción abrieron fuego a través de las ventanas de un
vehículo modelo Station Wagon, color blanco, con lunas polarizadas.
Las matriculas de la indicada máquina estaban cubiertas con plástico negro, precisaron
los testigos.
Tras escucharse la primera detonación, el joven estudiante y su pariente se agazaparon,
permaneciendo ocultos debajo de los asientos durante los 3 a 4 segundos que duró el
tiroteo, salvándose así de una muerte segura.
Aquellos que efectuaron los disparos escaparon en el vehículo con dirección al cono
norte. No mostraron en ningún momento intenciones de robo.
Tampoco descendieron del carro para consumar un eventual secuestro. El estudiante estaba
alojado en la casa de unos tíos, en la urbanización Ventura Rosi, ubicada a la altura de
la cuadra 9 de la avenida Alcázar.
De allí partió con su primo, Carlos Arévalo, hacía la estación gasolinera. Todo hace
presumir que los misteriosos sujetos que viajaban en el vehículo, los siguieron sin
llamar la atención, esperando el momento propicio para entrar en acción.
Los agraviados acudieron a la comisaría de Ciudad y Campo para dar cuenta formalmente de
lo sucedido. En el libro de denuncias quedó registrado el caso como un intento de
homicidio.
Roberto Gómez, quien cursa estudios superiores en la Universidad Nacional de la
Amazonía, fue uno de los miles de jóvenes que participaron pacificamente en la Marcha de
los Cuatro Suyos.
Estuvo preso dos días en la comisaría de Monserrate y luego en la carceleta del
Ministerio Público.
En salvaguarda de su integridad física y por recomendación de sus parientes y su
abogado, José Luis Carrasco, se encuentra ahora en un lugar seguro.
Sospechosa coincidencia
Se desconoce quiénes abrieron fuego contra el universitario Roberto Gómez Arévalo, pero
resulta sumamente sospechoso que una acción de esa naturaleza ocurra cuando se aguarda
con espectativa los descargos formales que deberá formular el general Fernando Dianderas
denunciado ante la fiscalía de turno.
El 28 de julio pasado, Gómez Arévalo fue apresado por efectivos de la guardia de asalto
en la Plaza Mayor de Lima, cuando ejercía su derecho a manifestar pública y
pacificamente su desacuerdo con la tercera juramentación del presidente Alberto Fujimori.
Ese día fue llevado, inicialmente, a la Estación de Desamparados y, luego, a la
comisaría de Monserrate. Idéntica suerte corrieron decenas de ciudadanos aprehendidos en
el mismo lugar.
Venticuatro horas después, Roberto Gómez fue puesto a disposición de la fiscalía,
inculpado por presunto delito contra la tranquilidad pública.
Debido a la mediación de la Defensoría del Pueblo, el Instituto Sociedad y Derechos
Humanos y otros organismos no gubernamentales, recobró su libertad el 30 de julio. Es
procesado actualmente por el delito antes indicado, con orden de comparecencia.
El joven estudiante presentó cargos por tortura contra el director PNP el siete de
agosto, amparado en el artículo Nº 321 deel Código Penal. Lo hizo por su intermedio su
abogado, José Luis Carrasco, afirmando haber sido sometido a maltratos físicos y
sicológicos cuando fue intervenido y durante el tiempo que permaneció preso.
Formuló la demanda penal, en la modalidad de "comisión por omisión" que
alcanzaría al alto oficial por no brindar garantías a ciudadanos que ejercen su derecho
a la libre expresión.
Roberto Gómez declaró entonces haber sido atacado por policías en la Plaza Mayor. Dijo
que un proyectil lacrimógeno disparado a quemarropa le impactó en la pierna izquierda.
Afirmó, además, que durante el traslado a la estación de Desamparados, fue objeto de
golpizas en la cavidad abdominal. En ese local, así como en el puesto policial de
Monserrate -añadió- continuó recibiento maltratos.
"En la comisaría, un sujeto con uniforme de camuflaje me dijo que no sería la
primera vez que mataría a un terruco", señaló.
La grave denuncia que pesa sobre el máximo jefe de la PNP deberá ser tratada en los
próximos días con el fin de establecer si procede o no la apertura de instrucción
penal.
Se tiene prevista la confrontación de Dianderas con el denunciante. Familiares del
estudiante exigieron una imparcial investigación porque no descartan que el intento de
homicidio guarde de ralación con dicho caso.
Ante la Prefectura de
Lima
Roberto Gómez pide garantías para su
vida
Por: Oscar Chumpitaz
El abogado José Luis Carrasco, miembro del Instituto Sociedad y Derechos Humanos, reveló
que hoy a primera hora acudirá a la Prefectura de Lima para solicitar garantias
personales para el estudiante Roberto Gómez Arévalo.
También informó que en los próximos días solicitará una medida cautelar a la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos
(OEA) para garantizar la integridad física de su patrocinado.
Recordó que el siete de agosto pasado, Gómez Arévalo denunció penalmente ante el
Ministerio Público al director de la Policía Nacional, Fernando Dianderas, por delito de
tortura. Desde entonces, aseguró, es víctima de hostigamientos.
Señaló que el estudiante tiene un proceso abierto en el 18 Juzgado de Instrucción por
supuestos delitos contra la tranquilidad y paz pública. Precisamente hoy tiene que acudir
a esa sala para firmar el libro de registros.
El abogado José Luis Carrasco refirió que la denuncia contra el general Dianderas es
ventilada por el fiscal ad hoc Richard Saavedra Luján.
Consideró que la interención de Saavedra es irregular, pues en ninguna de las dos
resoluciones emitidas recientemente por el Comité Ejecutivo del Ministerio Público, se
indica que debe indagar otros delitos, fuera de los incendios y destrucciones provocados
por grupos de vándalos el 28 de julio.
En cuanto al atentado sufrido por el joven, dijo que la denuncia fue asentada de inmediato
en la comisaria de Ciudad y Campo.
"Mi patrocinado se encuentra nervioso y no desea declarar por el momento, tenemos que
respetar sus derechos", subrayó. |
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