|
|
Los resultados electorales de la segunda vuelta en
las mesas de la mayoría de distritos de la provincia de Satipo, en Junín, reflejan hasta
qué punto tuvo impacto la campaña electoral de la alianza oficialista Perú 2000, que se
valió de métodos vedados para influir sobre la población. El mismo día de sufragio La
República estuvo en la zona y constató que las autoridades locales, con el apoyo del
Ejército que controla la zona, desplegaron una coordinada acción para estimular el voto
en favor del presidente-candidato Alberto Fujimori: en todos los colegios se distribuyó
propaganda contra Alejandro Toledo calificándolo de «terrorista», funcionarios del
gobierno repartieron polos de «Perú 2000» a los nativos asháninkas que son
mayoría en la zona y el Ejército desplazó a los centros de votación a
comunidades de «repoblantes» (familias desplazadas que vuelven a sus lugares de origen),
bajo la consigna de votar por el candidato oficialista.
Los responsables de la campaña aprovecharon la ausencia de
personeros de la oposición y de observadores nacionales e internacionales para emprender
sin tropiezos sus actividades el día de las elecciones.
Todos los votos
Ni los funcionarios de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE tal
como pudo comprobar La República en el mismo terreno el domingo 28 de mayo
impidieron la realización de dichos actos contrarios a la Ley Electoral. Satipo fue
tierra de nadie, como debe haber ocurrido en otras provincias alejadas del país.
En tales condiciones de abuso, los resultados eran previsibles: Alberto Fujimori obtuvo
impresionantes votaciones de hasta 100 por ciento frente a su contrincante inexistente,
Alejandro Toledo.
Lo que pasó en las provincias de Satipo es una muestra de lo que ocurrió en la segunda
vuelta, y explicaría por qué Fujimori obtuvo el 74.3 por ciento de votos válidos el 28
de mayo.
Los resultados de las mesas electorales de Satipo manifiestan con crudeza cómo vota una
población aplastada por la propaganda oficialista basada en la desinformación. En la
mayor parte de los centros de votación La República constató que las paredes
estaban saturadas de afiches que denigraban a Toledo y advertían que votar por éste
implicaba el «regreso de Sendero Luminoso» porque «Toledo es terrorista».
En un área donde continúan las operaciones contrasubversivas, y donde existe una
sensación de estado de alerta permanente, el mensaje manipulado del oficialismo fue
captado rápidamente por la población atemorizada. De allí que Perú 2000 y Fujimori
obtuvieran en la segunda vuelta, en las mesas del distrito de Río Tambo, provincia de
Satipo (Junín), resultados aplastantes, como pudo comprobarse en las actas captadas en el
Web oficial de la ONPE:
- Mesa Nº 105050.- Perú 2000: 152 votos; Perú Posible: 0
votos.
- Mesa Nº 105046.- Perú 2000: 137 votos; Perú Posible: 0
votos.
- Mesa Nº 208481.- Perú 2000: 141 votos; Perú Posible: 1
votos.
- Mesa Nº 100432.- Perú 2000: 138 votos; Perú Posible: 1
votos.
- Mesa Nº 205330.- Perú 2000: 097 votos; Perú Posible: 1
votos.
- Mesa Nº 100431.- Perú 2000: 158 votos; Perú Posible: 2
votos.
- Mesa Nº 100433.- Perú 2000: 131 votos; Perú Posible: 2
votos.
- Mesa Nº 213428.- Perú 2000: 110 votos; Perú Posible: 2
votos.
- Mesa Nº 213430.- Perú 2000: 109 votos; Perú Posible: 3
votos.
- Mesa Nº 201093.- Perú 2000: 158 votos; Perú Posible: 4
votos.
Este diario ha obtenido prácticamente todas las actas del
distrito de Río Tambo donde se reproducen votaciones similares. Incluso los votos
viciados no existen: la mayoría aterrorizada sufragó en favor del oficialismo. Y para
eso se valieron de distintas artimañas.
El día de la segunda vuelta, en la Mesa Nº 104902, del distrito de Río Tambo, La
República detectó que la presidenta era una mujer analfabeta, Felicia Domínguez
Metsoquiari. Curiosamente, en el acta electoral que aparece en el website oficial de ONPE
se consigna la rúbrica de Domínguez. ¿Cómo podría firmar con puño y letra si no sabe
leer ni escribir? Allí ganó Fujimori con 43 votos. A Toledo se le asignaron 3. No hubo
un solo voto viciado.
La República asimismo observó las actas del 28 de mayo de aquellas mesas en las
que en la primera vuelta se detectaron llamativas irregularidades. Se repitieron en varios
casos los mismos «errores» atribuidos a los miembros de mesa: no se consignaron huellas
digitales, no se registró el obligatorio número de sufragantes, la sumatoria entre votos
y ciudadanos que votaron es distinta, etc.
Sin embargo, en las mesas donde fueron encontradas actas que presentan anomalías de
diverso tipo que según la ONPE no invalidan los resultados, por lo general
Fujimori ganó con abultados votos.
Por ejemplo, en la Mesa Nº 212350 del distrito de Cachachi, provincia de Cajabamba
(Cajamarca), Perú 2000 obtuvo 143 votos contra ninguno de Perú Posible. La tendencia se
repitió en la mesa Nº 213643 del mismo distrito, donde Fujimori ganó con 86 votos
contra cero de Toledo. En la mesa Nº 134689, esta vez Perú Posible obtuvo un solo voto,
pero contra 109 de Perú 2000.
Como indican algunos de los expertos (ver recuadro), estadísticamente es imposible la
reiteración de semejante votación.
Asimismo, en el distrito de Pozuzo, provincia de Oxapampa (Pasco), en la Mesa Nº 021554
Perú 2000 logró 110 contra ninguno de Perú Posible. En otra mesa del mismo distrito, la
Nº 021553, se registraron 95 votos para Fujimori contra ninguno de Toledo.
Cotejando las actas de la segunda vuelta, La República también encontró las
mismas irregularidades que se registraron en la jornada del nueve de abril. La más
importante: el error de no consignar el número de ciudadanos que votaron.
Cuando se le preguntó al jefe de la ONPE, José Portillo Campbell, por qué había un
millón y medio de votos más que el número de sufragantes, arguyó precisamente se
debió a que los miembros de mesa se equivocaron al consignar los totales de votos o
porque no registraron el número de ciudadanos que votaron. Para subsanar este error tan
frecuente, la ONPE decidió incluir en el acta de la segunda vuelta la frase «Llenar
obligatoriamente», en el casillero donde se lee: «Número de ciudadanos que votaron».
Pero a pesar de este detalle, la irregularidad se repitió sencillamente porque la ONPE no
instruyó debidamente a los miembros de mesa.
En efecto, La República halló en las actas de la segunda vuelta las mismas
irregularidades que detectó en las actas de la jornada del nueve de abril, tal como puede
observarse en las actas que se reproducen.
Para volver a citar el caso del distrito de Río Tambo, en Satipo, en la Mesa Nº 105049,
en el acta se indica la contabilización de 179 votos, pero en el casillero de llenado
obligatorio no aparece la cifra. Según la ONPE, esta falta no anula el acta. Pero según
los observadores y personeros consultados, la falla frecuente en miles de
actas arroja sombras sobre la credibilidad del proceso. En el acta indicada,
Fujimori ganó con 166 votos con dos de Perú Posible.
También se ubicó otra anomalía reiterada: los personeros consignaron mal los votos,
como en la Mesa Nº 1049031 de Río Tambo, Satipo: se consignan 2 votos para Perú
Posible, 38 para Perú 2000 y 38 en blanco. Pero no se registra el total. Sin embargo, en
el casillero correspondiente al número de sufragantes se indica 39. Esta acta repleta de
irregularidades fue asumida como válida por la ONPE, tal como consta en su Web donde se
lee: «Estado de mesa: Normal».
Todos estos indicios detectados por La República en las actas de la segunda vuelta
podrían explicar por qué Perú 2000 obtuvo una abrumadora votación. Pero sobre todo,
obligan a realizar una indagación en profundidad del proceso electoral del 28 de mayo
que, al igual que en la primera vuelta, tuvo numerosas irregularidades.

El personero de Perú 2000 consignó en esta acta electoral que los miembros de mesa eran
analfabetos y que tuvieron que ser guiados para que cumplieran con su misión. Sin
embargo, el presidente de mesa «iletrado» estampó su rúbrica.
|

Una de las actas de Río Tambo, Satipo, que refleja la abrumadora votación obtenida por
el presidente Fujimori. En esa zona satanizaron a Alejandro Toledo como «terrorista» y
el mismo día de las elecciones las autoridades repartieron polos de Perú 2000.
|

En la primera vuelta, debido a la falta de instrucción de los miembros de mesa, no se
registró el número total de sufragantes. En la segunda vuelta se repitió el mismo
problema que originó que aparecieran un millón y medio de votos más que sufragantes.
Esta acta grafica la irregularidad.
|

Flagrante anomalía: se contaron 78 votos (2 para Perú Posible, 38 para Perú 2000 y 38
en blanco). Sin embargo, se indica que votaron 39 ciudadanos y se obvió registrar el
número de votos emitidos. Pero ONPE validó esta acta, como otras con semejantes
deficiencias.
|
|