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La participación del gobierno de
los Estados Unidos en la solución de la crisis política que atraviesa el Perú, es cada
vez más activa. En las últimas 48 horas, funcionarios de la embajada norteamericana en
Lima solicitaron a destacados penalistas peruanos que tipifiquen el delito cometido por
Vladimiro Montesinos en sus diversas variantes e interpretaciones jurídicas.
Un artículo publicado en el influyente diario Wasington Post denuncia hoy que Montesinos
causó durante muchos años discordia, incluso dentro del propio gobierno de los Estados
Unidos. Que el Pentágono cuestionaba su participación en el poder, mientras que el
departamento de Estado lo consideraba un aliado de su política antidrogas. Y que incluso
un funcionario advirtió que podría resultar peor que Noriega. El reportaje añade que la
CIA, hasta el momento, no acepta haberlo remunerado.
Por otro lado, la presencia en el Perú del actual y recién llegado agregado de prensa de
la embajada norteamericana, Benjamín Ziff, constituye una extraña coincidencia, pues el
mismo funcionario ocupó un cargo similar en la embajada de los Estados Unidos en Panamá
cuando su gobierno decidió invadir esa república para capturar a Manuel Antonio Noriega.
Ziff dejó Israel para venir a Perú hace sólo tres meses.
Según una fuente vinculada al ejecutivo, la negociación entre Alberto Fujimori y
Vladimiro Montesinos se inició, concretamente, el lunes por la noche, cuando Fujimori
salió de Palacio de Gobierno y se dirigió al Pentagonito.
La fuente refiere que esa noche participaron de la reunión el General Villanueva Ruesta,
el Ministro del Interior Walter Chacón, Vladimiro Montesinos y el presidente Alberto
Fujimori. Y que Montesinos exigió del Presidente una pública señal de voluntad y
respaldo antes de aceptar la propuesta de irse del país a cambio de no ser procesado
judicialmente.
Esa sería la razón por la que Fujimori otorgó la conferencia de prensa del martes por
la noche acompañado de tres de sus Ministros, en la que defendieron y disculparon al
asesor.
Paralelamente, el mismo martes se habrían iniciado las gestiones para encontrar un país
que le diera asilo al asesor. Según la fuente Montesinos solicitó mudarse a Venezuela y
el Ejecutivo le pidió al embajador peruano en Caracas que hiciera la consulta
inmediatamente.
Una versión desde Cancillería refiere que el gobierno venezolano y propiamente su
Canciller, José Vicente Rangel, se negaron rotundamente a recibir a Montesinos. Es más,
Rangel aprovechó la ocasión para cuestionar la presencia del general Julio Salazar
Monroe, ex jefe nominal del SIN durante siete años, y actual embajador peruano en
Venezuela.
Los venezolanos han dejado trascender que debido al escándalo desatado en Perú,
Venezuela se encuentra revisando la situación del embajador peruano a quien hace poco
concedió su aprobación. Las acusaciones sobre violaciones de derechos humanos que pesan
sobre el general Salazar Monroe durante su jefatura en los servicios de inteligencia
serían un punto determinante.
Rangel ha comentado que su gobierno no sabía que Salazar Monroe, quien asumió el cargo
de Jefe de Servicio de Inteligencia Nacional el 14 de enero de 1991, hizo una cerrada
defensa del SIN y del asesor Vladimiro Montesinos en los casos de Barrios Altos y La
Cantuta ante la comisión investigadora del Congreso.
Y que dijo, por ejemplo, que Montesinos no había tenido ninguna participación en
estos hechos y que su presencia en el SIN respondía estrictamente a la asesoría y
consultoría en asuntos de su especialidad como abogado.
O que cuando fue preguntado sobre sus ingresos económicos, Salazar Monroe respondió que
era un trabajador ad honoren.
El segundo país sugerido por el propio Montesinos habría sido Argentina. La consulta,
según la fuente, también se hizo, pero la respuesta fue rápida y negativa. La
administración De la Rua no aceptaría a Montesinos en su país, las consideraciones
parecen no ser únicamente de orden moral. El escándalo por el tráfico de las armas para
las FARC resulta muy sensible para un país que aun no termina de resolver otro escándalo
del contrabando de armas hacia el Ecuador, protagonizado por sus propios funcionarios.
La tercera opción del asesor fue Brasil. Hasta el momento se sabe que el presidente
Fernando Enrique Cardoso está cavilando su respuesta. Un colaborador de imediaperu.com en
Washington, quien consultó con fuentes de la CIA y de la DEA, ha comentado que,
finalmente, el país de la samba podría convertirse en el refugio del asesor.
Por su parte la Agencia se comunicó con la embajada de Brasil en Lima, pero el encargado
de prensa, Francisco Noacello, afirmó que no tenía noticias sobre el particular.
Añadió, sin embargo, que para que una persona solicite asilo es necesario que su vida
corra peligro.
Por otro lado, ha trascendido, que el general de brigada Jesús Ponce Castro, jefe de la
Dirección de Inteligencia del Ejército, se encontraba en Brasil asistiendo a una
reunión de jefes de inteligencia de América Latina cuando se difundió el video que
desnudaba la corrupción de funcionarios en el Perú. En ese nuevo contexto, Ponce Castro
habría gestionado, a pedido del general Villanueva Ruesta, asilo para Vladimiro
Montesinos en Brasil. El domingo 17, luego del anuncio del presidente Fujimori, Ponce
Castro regresó al Perú.
La versión cobraría cuerpo si se tienen en cuenta las últimas conversaciones entre los
presidentes de Perú y Brasil. País que con anterioridad acogió a los dictadores
paraguayos Alfredo Strossner y Lino Oviedo.
Es indudable que las relaciones diplomáticas entre los gobiernos de ambos países son
óptimas, y mucho de esto se debe a la diligente labor del embajador José Viegas Filho
quien, el 23 de mayo de 2000 condecoró, a nombre del presidente Enrique Cardoso, con la
Orden Nacional Cruzeiro Do Sul en el grado de Gran Cruz, al Presidente del Consejo
de Ministros, Alberto Bustamante, al Ministro de la Presidencia, Edgardo Mosqueira,
al Ministro de Economía, Efraín Goldenberg y al vicepresidente del congreso, Ricardo
Marcenaro, por su labor en la defensa de los derechos humanos.
Posteriormente, el 6 de julio de 2000, Viegas Filho continuó con las condecoraciones. En
esta ocasión, otorgó la Orden Nacional del Cruzeiro do Sul en el grado de Gran Cruz, al
Ministro del Interior, general EP César Saucedo Sánchez, al Presidente del Comando
Conjunto de las Fuerzas Armadas y Comandante General del Ejército, José Villanueva
Ruesta, al Comandante General de la Marina de Guerra, Antonio Ibárcena Amico, al
Comandante General de la Fuerza Aérea, Elesván Bello Vásquez y al Comandante General de
la Policía Nacional del Perú, Fernando Dianderas Ottone.
Durante la ceremonia, el embajador resaltó la creciente cooperación entre las Fuerzas
Armadas de Brasil y Perú. Por su lado, Saucedo afirmó que la imposición constituía una
fehaciente muestra de afirmación de los excelentes vínculos de amistad y cooperación
que unen a las instituciones policiales de las dos naciones.
La fuente sostiene que la cúpula cívico militar, condecorada por José Viegas Filho,
quien además, en 1998, fue garante en las negociaciones entre Perú y Ecuador, le
estaría pidiendo un último favor a tan solícito embajador.
Pero si Brasil no acepta, siempre queda Panamá. Fuentes bien informadas han comentado que
el gobierno panameño ya aceptó asilar a Vladimiro Montesinos. El Procurador
General de ese país, Jose´Antonio Sossa, quien maneja parte de las Fuerzas de Seguridad
de esa nación, es un viejo amigo del asesor presidencial. A Montesinos, sin embargo, no
le seduce la idea. Mientras tanto, habría dejado las instalaciones del SIN para mudarse
al Pentagonito.
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