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Hasta altas horas de la noche de ayer, dirigentes del Comité de Organización de
la marcha que movilizó a miles de manifestantes, seguían reunidos observando alrededor
de un centenar de videoscasetes donde se registran los incidentes del viernes, con la
finalidad de identificar a los sujetos que casi simultáneamente incendiaron los locales
del Banco de la Nación, el Jurado Nacional de Elecciones, el Poder Judicial y la Corte
Superior de Lima, sin que fueran reprimidos por ningún contigente de la policía, a pesar
que fueron emplazados en el centro de la capital 35 mil efectivos. Por su parte, la
Defensoría del Pueblo también comenzó a acopiar evidencias de la presencia de efectivos
de las fuerzas armadas y policiales infiltrados entre los participantes de la "Marcha
de los Cuatro Suyos".
Los organizadores, la mayoría vinculados a Perú Posible y a las distintos movimientos de
jóvenes y grupos por la democracia, entregarán la información a la Defensoría del
Pueblo y no descartaron que plantearían unna denuncia contra los infiltrados ante el
Ministerio Público o el fiscal ad hoc Richard Saavedra Luján, a quien se le ha ordenado
indagar los desmanes del viernes.
Existen hasta el momento cuatro casos precisos de infiltrados, documentados e
identificados, que han sido remitidos a la Defensoría del Pueblo:
oEn el "Tambo" de la plaza manco Cápac, en la madrugada del 28 de julio, horas
antes del inicio de la marcha, fue descubierto un sujeto con un arma de fuego. El
individuo en todo momento evitó identificarse, pero luego se descubrió que era un
elemento de la Policía Nacional. El sujeto, que al ser puesto en evidencia apuntó con su
revólver a los protestantes, fue entregado a una dotación de la policía y tras su
identificación la Defensoría del Pueblo procedería a abrir una investigación.
oEn el "Tambo" del Parque de la Reserva, a las 3 y 30 de la mañana del 28 de
julio, los jóvenes allí refugiados descubrieron a una joven que decía ser periodista
pero carecía de identificación de algún medio de comunicación y tampoco tenía libreta
electoral o DNI. Se le halló una docena de cintas que contenían entrevistas a decenas de
los manifestantes sobre los desplazamientos que iban a efectuar durante la jornada de
protesta. Los casetes han comenzado a ser desgrabados para luego ser entregados a la
Defensoría del Pueblo.
oLos miembros del Comité Organizador de la "Marcha de los Cuatro Suyos" han
identificado hasta el momento 46 sujetos que aparecen en los videos introduciendo bombas
"molotov" y trapos con fuego por las ventanas de los locales del JNE, Poder
Judicial, Corte Superior y el Banco de la Nación. Representantes de los grupos
movilizados de provincias, así como los dirigentes de las distintos comités de Lima,
fueron convocados para que cooperan en la identificación de los presuntos infiltrados.
Los 46 señalados no fueron reconocidos como integrantes de las distintas agrupaciones que
se movilizaron el viernes. La identificación de los supuestos infiltrados incluye a
aquellos que atacaron a las unidades bomberiles de la Compañía Salvadora Lima 10, cuyos
integrantes fueron obstaculizados, agredidos y hostilizados, para que no lleguen con la
rapidez debida a los locales incinerados.
oEduardo Zea Ccari, detenido por manifestantes en la Plaza San Martín, fue reconocido por
la Fuerza Aérea del perú como empleado de dicha institución castrense y desmintió que
fuera un agente de inteligencia. Sin embargo, no aclaró por qué el servidor fotografiaba
las incidencias de la acción de protesta.
Los miembros del Comité Organizador de la "Marcha de los Cuatros Suyos"
desconfían de la independencia del fiscal ad hoc Richard Saavedra Luján, de allí que
optaran por entregar toda la información recabada sobre los presumibles infiltrados a la
Defensoría del Pueblo.
Antes de la marcha ya
habían infiltrados del SIE
Según fuentes de inteligencia, efectivos de las tres
fuerzas armadas fueron infiltrados en la "Marcha de los Cuatro Suyos" incluso
antes del inicio de la misma, el 26 de julio.
La mayoría de agentes infiltrados entre los manifestantes pertenecen al Servicio de
Inteligencia del Ejército (SIE), indicaron las fuentes, y se trataba de agentes con
formación en inteligencia operativa.
Parte del plan era mimetizarse con los manifestantes y lograr la mayor cantidad de
información posible sobre los componentes de la marcha, así como de las actividades que
éstos ejercían.
Una parte importente de estos agentes luego habrían participado en los actos vandálicos
que ocasionaron los incendios de dependencias públicas.
Las fuentes militares afirman que la tarea de los agentes fue la de recabar supuestas
evidencias que demostraran la "inspiración subversiva" de varias de las
acciones de los manifestantes.
Precisamente, el presidente Fujimori, en el almuerzo con los altos mandos militares, dijo
que los protestantes supuestamente iban a incendiar el Congreso, "en una acción
comparable a la que pretendió el mRTA (Movimiento Revolucionario Túpac Amaru)". |
Huyó agente de la FAP
Otro indicio sobre la participación del gobierno en el
origen de los actos de violencia del 28 de julio pasado, es que el empleado de la Fuerza
Aérea del Perú, Eduardo Zea Ccari -intervenido por los manifestantes en la
movilización- fue ayudado presuntamente por otros agentes de inteligencia vestidos de
civil, poco tiempo después de que fuera descubierta su identidad.
Según la versión de uno de los comisionados de la Defensoría del Pueblo, que acudió
hasta la Plaza San Martín para rescatar al empleado de la FAP de la golpiza de los
marchantes, alrededor de seis personas se acercaron a Eduardo Zea luego de que los
manifestantes fueran repelidos por los gases de la Policía Nacional.
"El miembro de la FAP reconoció a esas personas que aparentemente también
participaban en la marcha", indicó la fuente.
"Incluso uno de ellos le dijo: 'Viejo, acompáñame', invitándolo a irse con el
grupo a otra dirección", relató la fuente.
De esta manera se evitó que la Defensoría actuara con mayor amplitud en su caso, pues
inicialmente el integrante de la FAP había aceptado dirigirse a las oficinas de la
entidad defensorial para protegerse de las agresiones que recibía.
"Le dijimos que si se iba podía ser nuevamente objeto de golpes en su contra, pero
se disculpó y se fue con el grupo de personas que lo había llamado, cuando todavía nos
encontrábamos en las inmediaciones de la Plaza San Martín, a pocos metros de donde
había sido detectado por los manifestantes", explicó el comisionado defensorial.
Al parecer ese grupo de personas que llamó a Eduardo Zea, y que éste reconoció,
también formaban parte de la marcha y eran agentes del SIN. |
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