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Ayer fue el día más
horrible del fujimorismo; pero es seguro de que no será el único. Su
poder, construido al amparo de la arbitrariedad y el fraude, se
desgrana día a día. Y lo hace con escándalo. Ayer, luego de la
destitución de Martha Hildebrandt de la presidencia del Congreso, fue
difundido otro video con evidencias del compromiso partidario de las
fuerzas armadas. Pero el presidente no estuvo para ver ni lo uno ni lo
otro; abandonó casi clandestinamente el país, burlando a la prensa,
con destino a Brunei, para participar en una reunión de la APEC. En
medio de la crisis, dos figuras del gabinete, Carlos Boloña y
Federico Salas anuncian sus aspiraciones presidenciales, en la
esperanza de recoger lo que queda del fujimorismo.
Al final del día el
reporte de la situación era el siguiente: los vicepresidentes están al
frente del Ejecutivo y el Legislativo en tanto el jefe de Estado se
esconde de la crisis a miles de kilómetros del país. El poder actual
pende de un hilo cada vez más delgado.
La jornada del Congreso fue memorable; por 64 votos contra 51 fue
destituida de la presidencia del parlamento Martha Hildebrandt. No sólo
fue un duro golpe para Fujimori; también para el oficialismo
parlamentario. Con ella ha sido derrotada el estilo fujimorista de hacer
política: sin diálogo, sin consenso, sin ideas, sólo amparados en una
mayoría numérica mediocre que no se interesa por ser hegemonía, por
convencer.
La defensa de Hildebrandt fue sin convicción; para el efecto no
hicieron uso de la palabra ninguno de los portavoces de peso de Vamos
Vecino. La tensión no impidió el desánimo, con decir que la
intervención más memorable fue la de Miguel Velit que le pidió a la
defenestrada que renuncie por dignidad.
Fue un día de cambios; el oficialismo se convirtió en oposición
demandando en el Congreso transparencia. Martha Moyano y Carmen Lozada
(Perú 2000) se levantaron para decir que no era justo que se someta al
voto sin debate y pidieron lo que antes le negaban a la oposición: que
no cercenen el derecho a decir todo lo que tenían que decir.
La salida de la Hildebrandt fue igualmente borrascosa. Quien se quería
ir «por la puerta grande» salió tropezándose con el ejército de
guachimanes que sustentaba su poder grisáceo; empujada por los suyos,
sin la dignidad que tanto le importaba, despotricando ñeso síñ contra
la prensa, a la que jamás sus gritos pudo doblegar.
En la tarde Luz Salgado se salvó de la censura por un pelo. La oposición
logró 55 votos y el oficialismo 55. Mal día para la presidenta, su
aliada Martha Hildebrandt fue defenestrada y ella se salvó con el voto
dirimente de Marianella Monsalve, de Vamos Vecino, a cuyo grupo ella
calificó de traidor hace días.
Operación fuga
La crisis ha llegado al punto en que Fujimori requiere hacer
operativos para irse del país. A las 11 y 30 de la mañana de ayer se
fue a Brunei a una Cumbre de Líderes del Foro de Cooperación Económica
del Asia Pacífico (APEC). La Secretaría de Prensa de Palacio de
Gobierno dio a conocer la noticia cuando Fujimori enrumbaba ya hacia el
Grupo Aéreo Nº 8, donde abordó el avión presidencial. Fuentes diplomáticas
dijeron a La República que el operativo tuvo como propósito
presionar a EEUU mostrándole que sin Fujimori aún se puede generar un
vacío de poder en el Perú.
No obstante, el cálculo fue errado. El viaje lo mostró como un pastor
que abandona a su rebaño en el momento más difícil, justo cuando se
debatía la suerte de su escudera mayor. No deja de ser sospechoso que
la prensa no haya visto a Fujimori salir y tampoco hay imágenes sobre
el desplazamiento de su comitiva hacia el Grupo Aéreo Nº 8, muchos
menos de las personas que la conforman. En la noche, un cable de AFP
indicaba que por lo menos el canciller Fernando de Trazegnies estaba en
Bandar Seri Begawan, la capital de Brunei. ¿Lo estará Fujimori?
Ahí está el Plan Verde
Si habían dudas de un plan militar de gobierno y cogobierno, éstas
fueron despejadas ayer luego de que tres periodistas ñLuis Iberico, Iván
García y Fernando Viañañ mostraron un video en el que se aprecia a
Vladimiro Montesinos en una cena en junio con jefes de las fuerzas
armadas, celebrando el triunfo del 28 de mayo.
En el discurso de Montesinos se aprecia el derrotero político. El poder
son los militares, no es relevante la figura de Fujimori al extremo de
que no es mencionado; el propósito es garantizar la continuidad del
poder actual; la «comunidad de inteligencia» es elevada al mismo nivel
que las FFAA; los adversarios son la oposición antipatria y la sociedad
civil con vinculaciones terroristas; la democracia existe pero es
funcional al poder militar; la garantía de esta democracia es la unidad
de las fuerzas armadas y no los poderes del Estado. El guardián de ese
orden es Montesinos, a quien el video proyecta como un presidente a la
sombra.
La grabación de la cena, que se celebró días después del 28 de mayo,
fecha de la segunda vuelta electoral en que Fujimori salió reelegido,
fue entregada por «un alto jefe militar indignado por la politización
de las fuerzas armadas», según afirmó Iván García.
«Brindo por las Fuerzas Armadas, por la Policía Nacional y por la
comunidad de inteligencia», afirmó Montesinos, felicitándoles por la
eficiencia en el fraude de abril y mayo.
Boloña y Salas
Con Fujimori huyendo de la crisis, dos de las figuras del régimen,
Carlos Boloña y Federico Salas, se lanzaron ayer a la piscina
electoral. El titular del MEF no descartó presentarse a las elecciones
presidenciales de abril y reconoció que la Presidencia de su país «le
interesa». «No digo cuándo, pero la parte más alta del Ejecutivo me
interesa. No es que lo haya considerado para ahora, veremos qué sucede,
pero es uno de los cargos que me interesa», admitió en declaraciones
al vespertino La Segunda. Boloña renunciará el 7 de diciembre.
El titular del MEF fue más cauto que Salas; éste atropelló, y en una
infeliz conferencia de prensa, pidió vetar la reelección de los
actuales parlamentarios para que él tenga más posibilidades. Señor
delicadeza, dijo que no iba a renunciar por la crisis sino para ser
candidato y adelantó que Fujimori podría encabezar la lista
oficialista al Congreso, se presume para tener inmunidad y defenderse de
las acusaciones. Salas, dijeron los oficialistas, «vomitó» el plan
fujimorista.
Los siameses
Finalmente, el ex asesor Vladimiro Montesinos cerró ayer el círculo
de la ruptura afirmando que su vida «está en grave peligro» porque el
presidente Alberto Fujimori quiere ejecutarlo, de acuerdo con una
entrevista telefónica otorgada desde la clandestinidad a la revista
semanal mexicana Epoca.
Fujimori «no me busca para hacer justicia. No, él quiere ser el
justiciero, él me busca para la guillotina», afirmó. «Le puedo decir
que mi vida está en grave peligro. Dirán que me suicidé y que traté
de huir. Quiero anunciar que no pretendo ni suicidarme ni huir, deseo
las garantías que todos debemos tener», expresó Montesinos.
«Fujimori está desesperado y corre el riesgo de perder todo lo bueno
que hizo. Yo no soy su enemigo, él quiere que lo sea para justificar lo
injustificable. El no puede separarse convenientemente de nuestra
historia común», dijo confirmando lo que todo el Perú sabe: que
Fujimori y Montesinos son siameses.
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