Servicio Informativo "alai-amlatina"
Eduardo Tamayo G.
Transnacionales: Más poderosas que nunca
Uno de los actores fundamentales del actual proceso
de globalización son las empresas transnacionales (ETN) que
tienen mayor poder a medida que adquieren empresas públicas
y continúan con el acelerado proceso de fusiones y adquisiciones.
Las 63.000 empresas transnacionales matrices, con
sus 690.000 filiales extranjeras, están presentes en todos
los países de la Tierra y cubren todas las actividades económicas,
según el "Informe sobre las Inversiones en el Mundo
2000", de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio
y Desarrollo, UNCTAD. No obstante, unas 100 ETN no financieras,
que concentran sus actividades en equipo eléctrico y electrónico,
los automóviles, el petróleo, los productos químicos
y farmacéuticos, son ?el motor principal de la producción
internacional", señala el documento citado. Estas grandes
ETN, cuyas ventas en el extranjero son del orden de los 2 billones
de dólares y emplean a 6 millones de personas, están
asentadas en los países desarrollados. La empresa Petróleos
de Venezuela, con activos de 8.000 millones de dólares en
el extranjero, es la única de un "país en desarrollo"
que figura en la élite de las 100 primeras.
El poder que han adquirido las ETN se ve reflejado
en los siguientes datos: las ventas de las filiales extranjeras
en todo el mundo (14 billones de dólares en 1999, 3 billones
en 1980) son ahora casi el doble de las exportaciones mundiales
y el producto bruto asociado a la producción internacional
es más o menos la décima parte del PIB mundial, en
comparación con la vigésima parte en 1982.
El peso de las transnacionales es superior a muchos
Estados. El volumen de ventas de la General Motors, por ejemplo,
es superior al Producto Interno Bruto de Dinamarca y el de la Exxon-Mobil
supera el de Austria. Cada una de las 100 transnacionales más
importantes vende más de lo que exporta uno de los 120 países
más pobres del planeta. Y las 23 transnacionales más
poderosas venden más de los exportan algunos de los gigantes
del Sur, como Brasil, India, Indonesia o México, dice Ignacio
Ramonet, director de Le Monde Diplomatique (1).
La rápida expansión de las ETN se
ha visto favorecida por la "revolución de la información"
(nuevas tecnologías) y los cambios en los mercados de capital.
Así mismo, ha contribuido la liberalización del comercio
y las medidas de desregulación y privatización. Los
Estados, los bloques económicos regionales y los tratados
comerciales bilaterales (como el recientemente acordado entre México
y la Unión Europea) han creado el marco favorable para atraer
la inversión extranjera. El número de países
que reformaron su legislación nacional con este propósito
pasó de 35 en 1991 a 63 en 1999, según el informe
de la UNCTAD.
Fusiones y adquisiciones
Las ETN han entrado en un intenso proceso de competencia
en su afán de buscar nuevos mercados, tener mayor poder o
consolidar sus posiciones en el mercado.
En esta carrera desenfrenada, tienen lugar los
procesos de "fusiones y adquisiciones transfronterizas".
Actualmente los inversores prefieren este tipo de operaciones a
las inversiones directas en nuevas instalaciones, pues les permite
acceder a activos patrimoniales con rapidez y sin mayores riesgos.
Su objetivo, si duda, es obtener las máximas ganancias en
el menor tiempo posible. Altos ejecutivos de las ETN suelen decir:
"en la nueva economía en que vivimos un año tiene
50 días" o "la rapidez es nuestro amigo, el tiempo
nuestro enemigo".
Para obtener una mejor cotización en las
bolsas de valores, las ETN deben ser más eficaces y reducir
costos, y para ello no escatiman en despedir a miles de trabajadores/as
que son los primeros sacrificados en este tipo de operaciones.
En las fusiones, según la UNCTAD, los activos
y las operaciones de dos empresas se combinan para establecer una
nueva entidad cuyo control reside en un equipo integrado por una
de ellas o por ambas. "En una adquisición transfronteriza,
en cambio, el control de los activos y las operaciones se transfieren
de una empresa a otra (extranjera), transformándose la primera
de ellas en una filial de la empresa adquiriente". Tanto una
como otra empresa puede ser privada o estatal: la privatización
en la que interviene un inversor extranjero se convierte en una
operación de adquisición transfronteriza.
En 1999, se produjeron 109 fusiones y adquisiciones
internacionales. Este tipo de operaciones movió, en este
año, la astronómica suma de 800.000 millones de dólares,
esperándose que para el 2000 supere el billón de dólares.
Las tres cuartas partes de estas operaciones se efectuaron en los
países desarrollados, especialmente en la Unión Europea
y Estados Unidos. Un caso reciente de mega-fusión es el de
las compañías petroleras estadounidenses TEXACO y
Chevron, que les permitirá producir 2,7 millones de barriles
por día, convirtiéndose en la cuarta petrolera del
mundo, luego de las también fusionadas Exxon-Mobil, Royal
Dutch/ Shell, British Petroleum/ Amoco (2).
En América Latina, "una parte significativa
de las corrientes de inversión extranjera directa entró
como resultado de operaciones de fusión y adquisición,
que alcanzaron un valor de 37.000 millones de dólares en
1999. De esta cifra, unos 16.000 millones se destinaron a la adquisición
de empresas privadas locales por ETN extranjeras". Las privatizaciones
continuaron a un buen ritmo en Argentina, Brasil y en menor medida
en Chile con una notable participación de las transnacionales
domiciliadas en Europa. Las entradas de inversión extranjera
directa en los países de la Comunidad Andina con relación
a las privatizaciones siguieron siendo bajas, señala la UNCTAD.
Las áreas apetecidas por las transnacionales son los servicios
públicos, el sector financiero, los productos del petróleo,
el transporte, el almacenamiento y las comunicaciones.
Motivos de preocupación
En los países "en vías de desarrollo"
las adquisiciones transfronterizas ocasionan serias dudas, que según
la UNCTAD, son las siguientes:
La adquisición de empresas nacionales por
parte de empresas extranjeras no aumenta la capacidad productiva
del país sino que supone simplemente una transferencia de
propiedad y control de manos nacionales a manos extranjeras. Esta
transferencia suele ir acompañada del despido de trabajadores
y el cierre de algunas actividades de producción, además
de significar de que habrá que pagar al nuevo propietario
en divisas.
Las empresas adquirientes, como oligopolios mundiales,
pueden llegar a dominar el mercado interior, y a controlar empresas
estratégicas y sectores clave como la banca, las comunicaciones
y la energía.
Los objetivos comerciales de las ETN no coinciden
necesariamente con los objetivos de desarrollo de las economías
receptoras
Los motivos de preocupación también
abarcan los ámbitos social, político y cultural. Por
ejemplo, la adquisición de medios de comunicación
o de las actividades de esparcimiento constituye una amenaza para
la cultura o la identidad nacional. La transferencia de la propiedad
nacional a manos extranjeras socava la soberanía nacional
y es equiparable a una recolonización. Además de que
se debilita al sector empresarial nacional, se pierde el control
sobre el desarrollo económico. Cuando las adquisiciones se
producen a "precio de saldo" las preocupaciones son aún
mayores.
Notas:
(1) Conferencia dictada por Ignacio Ramonet en Buenos Aires, en
la Asociación Cristiana de Jóvenes de Argentina, 11-07-2000.
(2) El País 15-10-2000 y Tribune de Genéve 17-10-2000
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