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El Día Internacional de la Mujer, desde su origen en la primera década del siglo
XX hasta su establecimiento por las Naciones Unidas en 1975, tuvo como punto de partida y propósito final, la promoción de los derechos de la
mujeres, entre ellos, el derecho a la ciudadanía plena, a la participación en igualdad de
condiciones, la justicia, la paz y el desarrollo.
En nuestro país, la celebración de esta fecha nos trae a la memoria el rostro de
las mujeres peruanas, víctimas de la violencia política de las últimas dos
décadas, cuyo papel en el escenario de la violencia, pudo ser conocido y reconocido a partir del informe final de la Comisión de la Verdad y
Reconciliación.
Las mujeres víctimas durante el conflicto armado fueron principalmente
campesinas y analfabetas; quechuas, aymaras y asháninkas, perfil que corresponde al sector más olvidado del país. Ellas sufrieron el terror de manera
directa, lo resistieron, lo enfrentaron y fueron parte de él.
Por ello, más allá de su condición de víctimas, la experiencia de estas mujeres merece ser
reconocida y asumida por todos los peruanos por su capacidad de respuesta ante el dolor, por
su perseverancia en la búsqueda de sus familiares, por el esfuerzo en la reconstrucción de sus
hogares, por su firmeza en el reclamo de justicia y reparación.
El proceso iniciado por la CVR no ha terminado, queda en nosotros, Estado y sociedad, el
ejercicio de memoria colectiva que nos permita mirar a futuro, así como asumir que todos los
peruanos y peruanas, más allá de las diferencias lingüísticas, culturales, religiosas y étnicas,
compartimos la misma dignidad humana. Sólo así nos encaminaremos hacia una auténtica
reconciliación nacional.
Desde APRODEH, saludamos fraternalmente a todas las mujeres peruanas que apuestan por
la construcción de un nuevo país, en el marco de la democracia, la justicia y la solidaridad.
Lima, 8 de marzo de 2004
Asociación Pro Derechos Humanos
APRODEH |
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