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Alberto Kenya Fujimori Fujimori nació
el 28 de julio de 1938 en Lima (Perú), en el seno de
una familia de origen japonés. Sus padres fueron Naoichi
y Mutsue Fujimori, quienes se embarcaron
solos en el puerto de Yokohama en 1934.
Según los documentos migratorios, la pareja no trajo
niños consigo, con lo que se despeja la hipótesis de
que el ex mandatario hubiera nacido en el Japón.
Realizó en Lima estudios primarios
en el colegio Nuestra Señora de la Merced y en la escuela
pública La Rectora, y los estudios secundarios los cursó
en la gran unidad escolar Alfonso Ugarte. En 1956 ingresó
en la Universidad Nacional Agraria de la Molina, titulándose
en Ingeniería Agrónoma en 1961. Obtuvo el primer puesto
de su promoción.
En 1962 empezó a dar clases de Matemáticas en la Facultad
de Ciencias de la universidad. Posteriormente cursó
estudios de postgrado en la Universidad de Wisconsin,
EEUU y en la de Estrasburgo, Francia. Obtuvo el título
de Doctor Honoris Causa por las Universidades de Gleboux
en Bélgica y San Martín de Porres en Lima. Años más
tarde es nombrado Jefe del departamento de Matemáticas.
Entre 1984 y 1989 ejerce el cargo de rector de la Universidad
Agraria de la Molina. En 1987 se convirtió en presidente
de la Asamblea Nacional de Rectores.
En 1974 contrajo matrimonio con Susana Higuchi, ingeniero
civil, con quien tuvo cuatro hijos: Keiko, Sashi, Hiro
y Kenyi. Se divorció de ella en 1998.
En 1990, Fujimori fue uno de los candidatos a la presidencia
del Perú, al frente de la agrupación Cambio 90. Ésta
obtuvo, en la primera vuelta, aproximadamente el 29%
de los votos, quedando detrás del novelista Mario Vargas
Llosa quien consiguió el 34% de los sufragios.
Durante la campaña electoral, Fujimori hizo un llamamiento
especial a los votantes de las zonas rurales, a los
indígenas, a los mestizos y a las clases menos favorecidas
quienes desconfiaban de la relación de Vargas Llosa
con la élite del país y que podían creer en el programa
populista de Fujimori. Ambos afirmaron que acabarían
con la desastrosa situación económica de Perú, que se
había complicado por los estragos causados por los ataques
terroristas de Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario
Túpac Amaru (MRTA). Su programa estaba basado en el
desarrollo económico y en la mejora de las condiciones
de vida de los campesinos. Ganó la segunda vuelta de
las elecciones con el 60% de los votos, lo que le convirtió
en la primera persona de ascendencia japonesa que gobernaba
el país.
En abril de 1992, Fujimori disolvió el Congreso, anuló
algunos puntos de la Constitución y detuvo a sus rivales
políticos, argumentando que todas estas medidas estaban
destinadas a combatir al grupo Sendero Luminoso y a
los narcotraficantes. En el mes de setiembre, el líder
de Sendero Luminoso, Abimael Guzmán Reynoso, fue capturado,
juzgado y condenado a cadena perpetua. El 22 de noviembre
de ese año, se eligió un nuevo Congreso. El partido
mayoritario, conocido como Nueva Mayoría-Cambio 90,
conservó en el poder a Fujimori, que fue reelegido en
las elecciones presidenciales de abril de 1995, frente
a la candidatura del antiguo secretario general de la
Organización de las Naciones Unidas (ONU), Javier Pérez
de Cuéllar, luego de haber conseguido una reforma constitucional
que le permitía repetir mandato.
Una grave crisis llegó de nuevo a su gobierno cuando,
en diciembre de 1996, un comando del Movimiento Revolucionario
Túpac Amaru (MRTA) asaltó la Embajada japonesa en Lima,
reteniendo a una gran cantidad de rehenes para solicitar
a cambio de su liberación la de los presos pertenecientes
a la organización. El 11 de febrero del año siguiente,
se reanudaron las negociaciones entre el gobierno y
el MRTA (que entonces todavía retenía a 72 personas),
rotas desde el 28 de diciembre, y el 2 y el 3 de marzo
el propio Fujimori viajó a la República Dominicana y
Cuba para intentar negociar el exilio de los asaltantes
del MRTA. Finalmente, el 22 de abril, tropas del Ejército
peruano dirigidas personalmente por el propio Fujimori,
tomaron por asalto la Embajada, acabando con la vida
de los 14 miembros del MRTA y liberando a 71 de los
72 secuestrados.
El 27 de diciembre de 1999 Fujimori anunció formalmente
su intención reeleccionista, noticia que, aunque esperada,
fue calificada por los partidos de oposición como una
violación constitucional y un intento de perpetuar el
régimen autocrático. Según la polémica Ley de Interpretación
Auténtica de la Constitución, aprobada por el Congreso
en 1997, el primer período quinquenal reelegible se
había iniciado en 1995 bajo la nueva Constitución, con
lo que el titular, si lo deseaba, estaba facultado para
un segundo período a partir del año 2000.
En su campaña, Fujimori hizo un balance
de sus logros en economía, con una inflación reducida
al 3,5%, los precios estabilizados y una evolución positiva
del crecimiento desde 1990, en la política exterior
y en la lucha antisubversiva, cuya última campanada
había sido la captura del sustituto de Guzmán al frente
de Sendero Luminoso, Óscar Ramírez Durand, alias Feliciano,
el 14 de julio de 1999, verdadero golpe mortal para
la guerrilla maoísta.
No obstante, fue en estos meses cuando
cristalizó el malestar popular por los excesos represivos
de las fuerzas de seguridad, protagonistas de numerosas
violaciones de los Derechos Humanos, el autoritarismo
del presidente y la degradación de la situación económica,
que a finales de 1998 registró una súbita caída de la
producción y un fuerte incremento del desempleo, datos
que pusieron en entredicho la viabilidad del modelo
neoliberal tras años de eficacia macroeconómica.
Con una tensión social sin precedentes desde 1990, Fujimori
acudió a la primera vuelta de las elecciones el 9 de
abril de 2000 seguro de batir a su contrincante Alejandro
Toledo, quien al frente del movimiento Perú Posible
había acertado en capitalizar el descontento popular.
Sobre la caótica jornada electoral y el subsiguiente
escrutinio recayeron graves sospechas de fraude, sobre
todo por el retraso en varios días de la publicación
de los resultados, los cuales dieron como ganador a
Fujimori con el 49,8% de los votos, a sólo décimas de
la mayoría absoluta.
El 18 de mayo, Toledo anunció que no concurriría a la
segunda vuelta si no se retrasaba su fecha prevista
del 28 de mayo al 18 de junio para corregir las múltiples
irregularidades que, de acuerdo con los observadores
de la OEA, impedirían una elección limpia. Sin embargo,
ni la retirada de la OEA del proceso ante la falta de
garantías (22 de mayo), ni la velada amenaza de sanciones
de Estados Unidos (26 de mayo) desalentaron a Fujimori
quien, imperturbable, se presentó en la fecha señalada
como candidato único. El 28 de julio, coincidiendo con
el 179 aniversario de la independencia y con una segunda
ola de disturbios en Lima que causó seis víctimas mortales
y graves destrozos, Fujimori juró su tercer mandato.
Sin embargo, Fujimori no terminaría este tercer ejercicio.
El 14 de septiembre se desató un enorme escándalo cuando
el opositor Frente Independiente Moralizador difundió
un vídeo en el que se veía a un congresista recientemente
fugado al bloque fujimorista recibir dinero de Vladimiro
Montesinos, asesor y colaborador de Fujimori desde 1990.
A Montesinos se le tenía como responsable encubierto
del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) y como el
verdadero cerebro de las operaciones contra el terrorismo,
la delincuencia y el narcotráfico. La opinión pública
había personificado en él las graves violaciones de
los Derechos Humanos imputadas al régimen y los fenómenos
de corrupción.
El 16 de setiembre, Fujimori salió a escena para anunciar
la convocatoria de nuevas elecciones en 2001, la entrega
del poder al ganador de las mismas y la desactivación
del SIN. El 24 de ese mes, Montesinos abandonó el país
como un fugitivo y llegó a Panamá, donde recibió asilo.
Pero el 23 de octubre aterrizó en una base militar peruana
para acto seguido pasar a paradero desconocido. La espectacular
noticia desató la alarma en el país, con la oposición
preguntándose qué se escondía tras este trasiego, cuyo
beneplácito por Fujimori no descartaba.
El 14 de noviembre, Fujimori viajó a Brunei para asistir
a la VIII Cumbre de la APEC, los días 15 y 16. El 18
debía estar en Panamá para tomar parte en la X Cumbre
Iberoamericana (donde el Perú tomaría el relevo de la
cita del año siguiente), pero a cambio se dirigió a
Japón y se quedó allí.
El 20 de noviembre, confirmando los rumores de una renuncia
inminente, envió la carta de dimisión al Congreso Peruano,
pero al día siguiente la cámara lo que hizo fue declarar
al mandatario "moralmente incapacitado" para el desempeño
de su cargo y destituirle, con efecto el día 22.
El 13 de febrero de 2001 la Fiscalía de la Nación acusó
formalmente al ex mandatario de enriquecimiento ilícito
y malversación de fondos públicos, y seis días después
fue la comisión investigadora del Congreso la que aprobó
el mismo procedimiento por los cargos de incumplimiento
de su deber de hacer cumplir las leyes y la Constitución
peruanas, de usurpación de funciones y de abandono de
la función pública.
El 23 de febrero el pleno del Congreso presentó un acusación
constitucional en su contra y lo inhabilitó para el
desempeño de cualquier cargo público durante diez años.
Cinco días más tarde la Fiscalía de la Nación remitió
la denuncia correspondiente a la Corte Suprema.
Su gobierno fue nefasto para el Perú por la forma autocrática
en la que administró el país, la corrupción que fomentó,
la violación de derechos humanos expresada en homicidios,
desaparición forzada de personas, tortura y otros delitos
de lesa humanidad y el descalabro económico caracterizaron
su gestión al frente del país.
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