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CASO VENTOCILLA

Resumen Ventocilla
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Ayuda Memoria: Caso Ventocilla

El 24 de junio de 1992, mientras se celebraba el Día del Campesino, una patrulla militar secuestró a seis integrantes de la familia Ventocilla. Sus cadáveres aparecieron al día siguiente en la morgue de Huacho.

Las víctimas:
Rafael Ventocilla Rojas
Marino Ventocilla Rojas
Alejandro Ventocilla Castillo
Simón Ventocilla Castillo
Paulino Ventocilla Castillo
Ruben Ventocilla León

Tipo de Violación: Ejecución Extrajudicial

Los hechos
Las autoridades militares atribuyeron a Rafael Ventocilla Rojas y dos de sus hijos, Alejandro y Simón Ventocilla Castillo, antecedentes luego de ser detenidos el 25 de Abril de 1992, por efectivos del Ejército de la base militar de Atahuampa, al norte de Huaura.

A pesar que permanecieron durante 24 horas, su cautiverio no se prolongó por la intervención del periodista Pedro Yauri y de la Comisión de Derechos Humanos de Huacho, que acudieron hasta la instalación castrense para abogar por la libertad de los detenidos.

El día del operativo, los militares ingresaron violentamente a la casa de Ventocilla Rojas, donde también se encontraba otro de sus hijos, Agripino Ventolina Castillo, quien trabajaba como profesor en la ciudad de Huaral. Los asaltantes registraron la casa, de donde sustrajeron objetos de valor y documentos personales. Ya en el cuartel los acusaron de ser “terroristas” y miembros de la banda de “Los destructores”. Luego fueron conducidos a una playa donde los torturaron y dejaron semidesnudos.

Ciertamente los tres tenían experiencia política, pero siempre en el marco de la legalidad. Don Rafael era militante de Acción Popular y había sido alcalde de Cochamarca, en la provincia de Oyón, departamento de Lima, durante los gobiernos de Fernando Belaúnde y Alan García, cargo que tuvo que abandonar debido a las amenazas que le alcanzaran elementos subversivos. Sus dos hijos eran militantes del UNIR, que integraba Izquierda Unida, y Simón había llegado en una oportunidad ocupar el cargo de Secretario General del SUTEP en la región.

Tras su frustrado ejercicio edil Ventocilla Rojas se trasladó hasta el jirón Santa Ana, en el cerro Cejejuto, distrito de Santa María, provincia de Huaura, donde, al igual que su hijo Paulino se dedicaba a la agricultura y la ganadería. Él y los demás miembros de su familia creían que el incidente del 25 de abril había sido superado, por lo que continuaron con sus labores habituales. Sin embargo, a las 3 de la mañana del 24 de Junio de 1992, unos diez sujetos armados irrumpieron violentamente en su domicilio.

Rafael Ventocilla Rojas, sus hijos Alejandro, Simón y Paulino, su nieto Rubén y su hermano Marino, quien esa noche había llegado de la sierra, fueron amarrados con las manos en la espalda y llevados con rumbo desconocido. La señora Catalina Castillo León, esposa de Rafael, reclamó el motivo de la detención de sus familiares y sobre todo por el lugar donde se los llevaban, pero fue amarrada y obligada a callarse bajo amenaza de llevarse también al hijo menor que quedaba en casa. Ella recuerda que los asaltantes usaban uniformes parecidos a los del Ejército y botas negras, y que los acompañaba una mujer vestida con ropa de camuflaje. Los desconocidos no solo se llevaron a sus familiares, sino también dinero y enseres.

Tras librarse de sus ataduras Catalina Castillo acudió al destacamento policial del puente Huaura para solicitar ayuda, pero los efectivos policiales le dijeron que no podían hacer nada y que mejor se dirigiera al puesto de Cruz Blanca, donde tampoco consiguió movilizar a la policía. Al amanecer volvió a preguntar en los destacamentos policiales del sector, donde le respondieron que no habían detenido a sus parientes.

Un comunero que dormía en el campo relató a los parientes de las víctimas que esa madrugada llegaron unos 30 sujetos con linternas encendidas. Pasaron primero por la hacienda “La Quinta” y de ahí cruzaron un terreno de cultivo de espárragos para llegar al cerro Cejetuto. Luego de rodear la calle Santa Ana ingresaron a varios domicilios, entre ellos el de la familia Ventocilla Castillo. Al poco rato regresaron en grupos trayendo a varios detenidos, a los que se llevaron en tres carros.

Simultáneamente, en Huacho, era secuestrado el periodista Pedro Yauri por sujetos de porte militar.

Los cuerpos de los seis integrantes de la familia Ventocilla Castillo fueron hallados por unos comuneros en un fundo ubicado en el caserío de Balconcillo, a 8 kilómetros de la carretera Huaura-Sayán. Sus asesinos los habían sepultado en una fosa común cubiertos con una gruesa capa de cal.

El 25 de junio la policía de Cruz Blanca comunicó a sus familiares que habían seis cadáveres depositados en la Morgue de Huacho. Cuando acudieron hasta ésta se dieron con la terrible sorpresa de que se trataba de sus seres queridos. Las víctimas presentaban huellas de tortura, heridas con armas punzo cortantes y disparos de bala en la sien.

Aunque los deudos denunciaron los hechos ante la policía. Actualmente la investigación se encuentra en la fiscalía especializada.

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