Después de tantos años, la población ayacuchana siente que finalmente la verdad se abre paso. La esperanza de encontrar al hijo, hermano o esposo desaparecidos hace más de veinte años en las excavaciones realizadas en Los Cabitos se reaviva y marca una etapa importante en este complejo y largo proceso.
Los peruanos y peruanas debemos asumir el rol que nos toca respecto de este pasado doloroso, dolor que trasciende el tiempo y que puede tornarse en impunidad si la verdad y la justicia no se abren paso. Nos toca, como sociedad, acompañar a quienes buscan y aún no encuentran a sus seres queridos, y al Estado le corresponde cumplir con su deber de generar las condiciones para que las víctimas del conflicto armado interno tengan acceso a justicia y los afectados sean reparados integralmente.
Los peruanos y peruanas debemos asumir el rol que nos toca respecto de este pasado doloroso, dolor que trasciende el tiempo y que puede tornarse en impunidad si la verdad y la justicia no se abren paso. Nos toca, como sociedad, acompañar a quienes buscan y aún no encuentran a sus seres queridos, y al Estado le corresponde cumplir con su deber de generar las condiciones para que las víctimas del conflicto armado interno tengan acceso a justicia y los afectados sean reparados integralmente.
