13 de noviembre de 2006
Discriminación en Congreso de la República

APRODEH CONDENA MALTRATO RACISTA A AYACUCHANOS AFECTADOS
POR LA VIOLENCIA

La Asociación Pro Derechos Humanos (APRODEH) expresa su enérgica condena por el maltrato racista que sufrió una delegación de visitantes ayacuchanos cuando se encontraban en las instalaciones del Congreso de la República a fin de reunirse con congresistas de dicha región. En dicho recinto, miembros de la seguridad, tanto integrantes de la Marina como quienes se visten de civil, los denominaron como seres malolientes y “llamas”.

Wilfredo Ardito, responsable del área de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de APRODEH, señaló que esta desagradable experiencia ha sido sumamente dolorosa para los visitantes, quienes precisamente vinieron a Lima para enfrentar la indiferencia y el rechazo del resto de la sociedad en relación a su condición de afectados por la violencia y a las secuelas que aún sufren.

“La delegación está conformada por líderes de organizaciones de afectados por la violencia política, alcaldes de consejos menores, regidores y dirigentes campesinos procedentes de Huanta (Ayacucho), una de las zonas más afectadas durante el conflicto armado interno desarrollado en nuestro país. Ellos llegaron a Lima, a inicios de la semana, a fin de sostener reuniones con diversas autoridades, entre ellos congresistas, así como con organizaciones de afectados y de derechos humanos con quienes compartir la problemática que les afecta y las diversas acciones que están realizando para el logro de la justicia y la reparación”, agregó.

“El Informe de la Comisión de la Verdad muestra cómo muchos de los crímenes cometidos por las fuerzas de seguridad hacia la población campesina se basaba en su dificultad para verlos cómo seres humanos con derechos y la conciencia de que podían someter a los campesinos a cualquier vejación, bajo la seguridad de que se mantendrían en la impunidad”, sostuvo.

Según Ardito, dentro de las Fuerzas Policiales y Militares existen fuertes componentes racistas, que llevan a que las personas de rasgos andinos o negros, con frecuencia sean considerados sospechosos o posibles delincuentes. “Todavía una persona de rasgos andinos es más susceptible de sufrir detenciones arbitrarias o tortura o malos tratos. En muchas comisarías, si el denunciante es una persona de esos rasgos, es maltratado o tratado con indiferencia”, precisó.

APRODEH espera que las fuerzas del orden revisen las prácticas racistas que subsisten al interior de su institución para evitar incidentes similares.

 

 
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