Ante Comisión Interamericana de Derechos Humanos

 

MILITARES TESTIGOS DEL GOBIERNO ADMITEN QUE

MATANZA DE LA CANTUTA FUE OPERATIVO MILITAR

SE DEMOSTRÓ QUE GRUPO COLINA ACTUÓ POR ORDEN

Y RESPALDO DEL ALTO MANDO MILITAR

 

Ayer, durante el 106 período de sesiones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), quedó demostrado que el secuestro y asesinato de un profesor y nueve estudiantes de La Cantuta, fue un operativo militar en el que funcionó la cadena de mando jerárquica y no un acto aislado de un grupo de personas. Es decir, quedó demostrado que el grupo Colina actuó bajo las ordenes del alto mando militar.

Eso se desprende de las respuestas que el general Raúl Talledo Valdivieso y el coronel José Balarezo Larriva dieron a la CIDH en la audiencia de ayer en la tarde. Talledo Valdivieso fue el fiscal del Consejo Supremo de Justicia Militar en el caso La Cantuta, mientras que Balarezo Larriva es secretario de dicha dependencia. Ambos fueron presentados como testigos por el gobierno peruano en la audiencia que se realizó ayer en Washington.

Talledo Valdivieso y Balarezo Larriva inicialmente repitieron la versión del gobierno que cuestiona la validez de las declaraciones del general Rodolfo Robles en este caso. Sostiene el gobierno que el testimonio de Robles se basa en las afirmaciones que le habría hecho el general Willy Chirinos, y que éste niega haber hecho.

Sin embargo, al responder a las preguntas de los miembros de la CIDH, estos mismos testigos han admitido:

que en el operativo La Cantuta intervinieron varias unidades del Ejército Peruano, algunas dependientes de la II región militar cuyo jefe era el general Luis Salazar Monroe.

que en la universidad La Cantuta en julio del 92 existía una base militar dependiente de la II región militar.

A su vez Sergio Tapia, abogado representante del gobierno peruano, consideró que lo ocurrido en el caso La Cantuta es un delito de función, es decir, admitió que fue un operativo militar realizado dentro de la cadena de mando.

Con esas declaraciones, en realidad han corroborado las afirmaciones del general Rodolfo Robles, quien ha sostenido que el operativo en la universidad La Cantuta, sólo era posible de ser llevado a cabo si habían intervenido y concertado varias unidades del ejército, y que para que ello ocurra, tenía que funcionar la cadena de mando propia de una institución castrense.

Robles sostiene que:

intervinieron la Dirección de Inteligencia del Ejército (DINTE), el Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE), la II región militar y la División de Fuerzas Especiales del Ejército (DIFE) que obedecen a jefaturas diferentes,

la única autoridad militar que podía haber dispuesto tal concurrencia de diferentes unidades y organismos era el comandante general del Ejército,

el Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) tiene responsabilidad, pues de él depende el SIE,

el fuero militar no sancionó a todos los responsables.

Se ha demostrado entonces, que el grupo Colina, dependiente del SIE y por tanto del SIN, actuó también con respaldo y por ordenes del más alto mando del Ejército, es decir, que de su actuación sabían tanto Vladimiro Montesinos como el general Nicolás Hermoza Ríos.

Cabe señalar además que en la audiencia de ayer, el coronel Balarezo aceptó que se presentaba a declarar por órdenes de su comando, lo que provocó que sus declaraciones como testigo fueron objetadas por su manifiesta parcialidad.

Lima, 7 de marzo del 2000

Asociación Pro Derechos Humanos

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