Este viernes 5 de Octubre, los familiares de Martín Javier Roca Casas, estudiante desaparecido a manos de miembros del Servicio de Inteligencia del Ejército en 1993, rendirán una paraliturgia en su memoria, como símbolo de la perseverancia y el compromiso con la verdad y justicia para que estos hechos no vuelvan a repetirse. El acto religioso se llevará a cabo en su vivienda del Callao, a las 07:00 p.m.
Martín Roca estudiaba en la Universidad Nacional del Callao. En agosto de 1993, un grupo de efectivos intervino su domicilio a fin de recuperar una cinta en donde habían registrado la participación de jóvenes en una marcha. Al no obtenerla, regresaron y lo amenazaron de muerte.
El 5 de octubre de 1993, tras tomar un ómnibus para regresar a su domicilio, Martín Roca desapareció. Días antes había solicitado ante la Prefectura garantías para su vida. Nunca obtuvo respuesta.
A este hecho se suma la desaparición de Kenneth Anzualdo, compañero de estudios de Martín Roca. El 16 de diciembre de 1993, días antes de que Anzualdo declarara por el caso de su amigo, también desapareció. El ómnibus en que viajaba rumbo a la universidad fue interceptado por sujetos que se identificaron como Policías de Investigaciones.
Cabe recordar que la desaparición de Roca Casas no procedió en la solicitud de extradición de Fujimori, pese a tratarse de un hecho flagrante de violación a los derechos humanos, tortura y desaparición forzada, que formó parte de la investigación realizada por el periodista Ricardo Uceda, “Muerte en el Pentagonito”, en el año 2004.
La responsabilidad por el caso de Martín Roca, así como el caso de Kenneth Anzualdo y Justiniano Najarro, víctimas de los Sótanos del Servicio de Inteligencia del Ejército, alcanza también a Alberto Fujimori. Según Gloria Cano, abogada de las víctimas, el ex presidente tenía conocimiento de la estrategia y métodos empleados por las Fuerzas Armadas peruanas en la lucha contra la subversión. Asimismo, conocía el uso que el Servicio Nacional de Inteligencia daba a las instalaciones del Cuartel General del Ejército, conocido como “Pentagonito”, cuyo sótano se convirtió en centro de detención clandestino para los castigos, torturas y ejecuciones a opositores del régimen dictatorial.
“A ello suman las declaraciones de los ex agentes del grupo Colina, Jesús Sosa, Santiago Martin Rivas, entre otros; los cuadernos de ingreso del SIE y las investigaciones del caso que demuestran que durante el gobierno de Alberto Fujimori existió un patrón sistemático de violaciones a los derechos humanos que obedecía a una estrategia de lucha contra la subversión diseñada por el mismo ex presidente”, subrayó.
Datos
• A partir de la publicación del libro “Muerte en el Pentagonito”, de Ricardo Uceda, se aclaró que los autores de estos crímenes pertenecieron al Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE), lugar en donde las víctimas fueron ultimadas y sus restos, calcinados.
• El libro se basó en el testimonio del ex agente del Grupo Colina, Jesús Sosa, conocido como “Kerosene”, quien narró cómo los estudiantes (Roca y Anzualdo) y el ex docente (Najarro), fueron secuestrados, torturados en los sótanos del SIE y posteriormente incinerados en un horno de dicha dependencia.
• Otros personajes, opositores al régimen de Fujimori, entre ellos el empresario Samuel Dyer, el periodista Gustavo Gorriti y la propia esposa del ex presidente, Susana Higuchi, también fueron retenidos en las instalaciones del Pentagonito.
• La Comisión Interamericana de Derechos Humanos recibió la denuncia del caso de Kenneth Anzualdo, el 13 de abril de 1994. En el 2001, el Estado Peruano aceptó su responsabilidad en la desaparición de Martín Roca Casas.
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