Culminada la etapa de pruebas documentarias, y con el anuncio de la apertura de la etapa de presentación de pruebas audiovisuales, para el próximo lunes 15 de diciembre, la Asociación Pro Derechos Humanos, APRODEH, hace un llamado a los organismos de derechos humanos nacionales e internacionales, así como a las instancias de justicia nacional e internacional y a la ciudadanía en general, a mantenerse alertas frente a posibles presiones que podría recibir la Sala que juzga a Alberto Fujimori.
Ingresamos a la etapa final del proceso, lo que significa un momento importante para la justicia peruana y para las víctimas y desaparecidos durante el régimen de Fujimori. Demandamos atención frente a cualquier tipo de demora intencional del mismo, así como las garantías e independencia y objetividad de una segunda instancia, sea cual fuera el fallo de la sala que hoy lo juzga. Hay que estar alertas ante cualquier intento de presión por parte de los miembros del partido fujimorista contra la Corte Suprema y la sala que lo viene procesando, así como contra la sala que decidirá su sentencia final en caso de apelar su defensa el fallo decretado por la sala presidida por el doctor César San Martín.
Las propuestas de indulto o amnistía a militares que violaron derechos humanos, podría generar un precedente peligroso en el juzgamiento al ex prófugo de la justicia. Por ello, nuestro llamado a la sociedad civil, a los organismos nacionales e internacionales para que se mantengan vigilantes en el rol de observadores del proceso, a efectos de que no exista ningún tipo de presión contra los jueces.
La doble política antisubversiva aplicada por Fujimori en la década del noventa, que causó muertes y desapariciones clandestinas, enmascarada por un aparente respeto a los derechos humanos, trajo como consecuencias violaciones a los principios fundamentales como la vida humana. Crímenes de esa naturaleza no pueden minimizarse ni soslayarse pretendiendo levantar un manto de impunidad que evite la sanción para los responsables. El juicio a Fujimori debe marcar para el Perú y el mundo un precedente que afirme los valores de verdad y justicia, y el respeto a los derechos humanos.
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