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Desadaptados sociales provocan destrozos el Memorial del Campo de Marte


jueves 2 de marzo del 2017

El memorial “El Ojo Que Llora” ubicado en el Campo de Marte, en Jesús María, que rinde homenaje a las víctimas de la violencia política en el Perú, entre 1980 al 2000 fue nuevamente atacado por desconocidos, amparados en las penumbras de la noche y en la tranquilidad de la ciudad, que se recupera del intenso trajinar de los días de trabajo.

La Asociación Pro Derechos Humanos constató el hecho delictivo, a primeras horas del día 28 de febrero de 2017 e inmediatamente hizo pública la afrenta, esperando que las autoridades investiguen y sancionen a los culpables, de acuerdo a ley. Nuestro país que ha sufrido tanto por culpa de la violencia, no se puede dar el lujo de tolerar estas expresiones de violencia, venga del sector que venga, así sea expresión de personas aisladas que buscan solucionar sus problemas y traumas causando daños a la colectividad.

Como años atrás las victimas representadas con sus nombres sufrieron esa afrenta. La mañana del martes encontramos que todos los casos colectivos representados en piedras grandes habían sido derribados. Allí se representan casos emblemáticos y comunidades campesinas arrasadas tanto por Sendero Luminoso como y miembros de las Fuerzas Armadas. Lucanamarca, Soros, Putis, Accomarca, Pucayacu, Checcasa, Pachas, Cabitos 84 son algunos de ellos.

El Ojo Que Llora es un sitio que rinde homenaje a todas las víctimas de la violencia política, a los mártires de la calle Tarata, de Lucanamarca, a María Elena Moyano y más de 200 autoridades ediles, así como a los beatos polacos e italianos canonizados el año pasado y a 5 religiosos hombres y mujeres. Asimismo a la activista internacional Bárbara D´Aquile, al teniente Víctor Hugo Velarde Humala, al Capitán PNP Roberto Morales. Asimismo a los presos ajusticiados ilegalmente, como las presas de Santa Barbara, a los campesinos de Huayao, a los presos de El Frontón, a los campesinos de Pativilca, Chongos Altos, Chicche, Accomarca, Pucayacu, Capaya, Checcasa, Aranhuay; Callqui, Totos. Asimismo rinde homenaje a las víctimas de la Universidad La Cantuta, de la Universidad del Centro, del Callao, de la Universidad La Católica, a las víctimas de Barrios Altos y a muchos dirigentes sociales como Pedro Huillca, Arquímides Azcarza Mendoza, Saúl Cantoral, entre otros.

Si, los nombres de todas esas víctimas están juntos, porque nos duele su ausencia. El valor pedagógico de los sitios de memoria aporta no sólo al reconocimiento y homenaje a las víctimas, sino a construir ciudadanía, valores democráticos. A construir los DDHH en realidad. APRODEH, continuará en esa perspectiva y seguirá luchando para lograr una sociedad más civilizada y democrática, respetuosa de los Derechos Humanos.

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