REFLEXIONES PERUANAS N 15: 2004: RECUENTO
DE UNA SOCIEDAD EXCLUYENTE
Publicado el 31/12/2004
Un año puede ser recordado de diversas formas. Aquí
ofrecemos un recuento desde el punto de vista de un país
donde la situación de los indocumentados, los analfabetos,
los que no hablan castellano, es muchas veces ignorada. El
poder, el dinero, las normas o inclusive una mejor educación,
son a veces mecanismos para no escuchar los reclamos de los
excluidos... e inclusive cuando sufren violencia son culpados
por ella. Sin embargo, también podrán verse
esfuerzos y logros importantes en la lucha contra la exclusión.
Enero. Muñeco irreverente
Protesta pacífica ante el monumento a Fernando Belaúnde,
que viene levantándose en San Isidro. Dos jóvenes
representan la recordada frase “¡Las cartas de
Amnistía Internacional las mando al tacho de basura!”,
con un muñeco ataviado con la banda presidencial y
un cesto con documentos de derechos humanos. La Municipalidad
de San Isidro paraliza las obras por varios meses. Finalmente,
el monumento, una réplica de la piedra de Saywite,
es presentado como un homenaje a los antiguos peruanos y sólo
una pequeña porción de la placa menciona a Belaúnde
como “ilustre vecino”. Es verdad: fue un buen
vecino... en San Isidro. Los millares de campesinos y estudiantes
desaparecidos, torturados, violados y asesinados durante su
gobierno se encontraban muy lejos y todavía parecen
estarlo.
Febrero. Moyobamba: ronderos presos, violadores libres.
Once ronderos de Pueblo Libre (Moyobamba) son sentenciados
a tres años de prisión efectiva por haber capturado
a una banda de asaltantes y violadores y haberlos detenido
durante algunos días. Entre los condenados figuran
dos mujeres que ni siquiera estuvieron presentes cuando ocurrieron
los hechos. Los campesinos son sentenciados además
a pagar 1,000 soles a cada uno de los violadores. La absurda
sentencia de la Corte Superior de San Martín genera
fuerte rechazo entre los campesinos, que acuden por millares
a protestar a Moyobamba. Finalmente, en el mes de junio, la
Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema ordena la liberación
de los ronderos y precisa que las rondas campesinas están
autorizadas para detener delincuentes, juzgarlos y sancionarlos
de acuerdo a sus costumbres, siempre que no se vulneren derechos
fundamentales (como en el caso de tortura). Esta última
sentencia marca un cambio radical en la relación entre
el Poder Judicial y los campesinos.
El día 2 la policía asesina al agricultor Enrique
Mega en Pucalá (Lambayeque). En los últimos
años, más de diez trabajadores de la antigua
cooperativa han sido asesinados por diversos conflictos con
la nueva administración privada. La mayoría
de muertes se produjeron cuando Jaime Mur era el propietario.
Marzo. A quienes no sabían que Ilave existía,
menos les interesaban las protestas.
Comienzan las protestas multitudinarias contra el alcalde
de Ilave, Fernando Robles. A lo largo de casi un mes, la Defensoría
del Pueblo y la Iglesia intentan mediar en la crisis, encontrando
serias dificultades: la Constitución prohibe la renuncia
de los Alcaldes; la ONPE señala que el plazo para las
revocatorias ha vencido en exceso y en todo caso, el Jurado
Nacional de Elecciones ha establecido un criterio por el cual
es casi imposible que un alcalde sea revocado. La tensión
se incrementa: comercios, hospitales, colegios, todo organismo
público o privado está paralizado. La indiferencia
del Estado aumenta la indignación de la población.
Fernando Robles se traslada a Puno, por su seguridad.
El 30 de marzo, el alcalde de Iparía, Gabino Muñoz,
es asesinado. Él era shipibo, como casi toda la población
de este distrito de Ucayali donde la presencia policial es
muy reducida. En los años de la violencia política,
ser alcalde de Iparía implicaba peligro de muerte.
Para Gabino Muñoz, la democracia no fue más
segura.
Abril. Tres homicidios, ¿distinta responsabilidad?
El 21 de abril un nuevo asesinato conmueve Ucayali: dos sicarios
matan al periodista Alberto Rivera, que había denunciado
los vínculos del alcalde de Pucallpa con el narcotráfico.
Días antes había advertido que su vida corría
peligro, pero no tenía ninguna protección policial.
El proceso se encuentra trabado. Entretanto, es detenido el
alcalde de Yungay, a quien los familiares y vecinos sindican
como responsable intelectual del asesinato de Antonio De La
Torre, también periodista, producido en febrero. De
La Torre había denunciado varias veces al alcalde por
corrupción.
Pocos días después, miles de campesinos se
dirigen a las instalaciones de la empresa inglesa Majaz, en
las alturas de Huancabamba. El Ministerio del Interior envía
en helicópteros centenares de policías a pedido
de la empresa, en abierto contraste con la pasividad ante
la crisis de Ilave. Reemberto Herrera, rondero de Huancabamba
es asesinado por un efectivo policial. Algunos ronderos han
sostenido que la orden de disparar provino del propio despacho
ministerial.
El 26 de abril, Fernando Robles, es asesinado por un grupo
de pobladores. Aunque su regreso a Ilave la víspera
podía hacer prever un desenlace fatal, no hubo ninguna
medida policial para resguardarlo. Tampoco hubo mayo intervención
durante las seis horas que se produjeron las torturas y golpizas
en la plaza principal de Ilave. Muchos observadores presentan
el crimen como “justicia popular” o estigmatizan
a los puneños como violentos e irracionales. Pocos
analizan la responsabilidad de diversas instituciones estatales
(por omisión, indiferencia o falta de voluntad para
modificar las normas). Las muertes de Rivera y Herrera, producidas
la misma semana, pasan a segundo plano, quedando en la impunidad.
Mayo. Convulsión en las alturas
Los Obispos de Jaén, Piura y Chulucanas piden que
no hayan más concesiones mineras en sus diócesis,
dados los fuertes conflictos sociales que generan y que afectan
especialmente a los campesinos más pobres, así
como la fragilidad del ecosistema local. Entretanto, la empresa
Majaz colabora en dar una mala imagen a las empresas mineras,
al denunciar por terrorismo a un anciano sacerdote de Chulucanas
y a numerosos dirigentes campesinos. Sus representantes afirman
que los integrantes del Ministerio del Interior quienes les
recomendaron hacer tales denuncias, para desmovilizar a la
población. La empresa retira las denuncias, pero se
mantiene un clima de temor en la zona, atizado por la emisora
radio Centinela.
Junio. Fútbol y Descontento
Aunque la Copa América es presentada como un evento
que debe “unir a los peruanos”, en realidad hace
más visible las divisiones existentes. Se desarrolla
en las ciudades menos afectadas por la violencia política
y la pobreza, mientras en Tilali, Ayaviri, Lagunas, Bagua,
Suyo y un largo etcétera, continúan los conflictos
generados por lamentables gestiones municipales y diversas
demandas sociales. Algunos medios insisten en el “efecto
Ilave”, sin tomar en cuenta que en todos estos casos
se repiten las limitaciones de la legislación y la
indiferencia del gobierno central.
Al finalizar el mes, la protesta de una facción del
Sutep termina convirtiéndose en una violenta asonada
en Ayacucho. De esta forma se demuestra que el discurso confrontacional
sigue teniendo adeptos, con apoyo de algunas emisoras locales.
Lamentablemente, se demuestra también que los problemas
que generaron la violencia en los años ochenta no han
sido enfrentados y la frustración de la población
que se siente excluida puede fácilmente desencadenar
nuevos hechos de violencia.
Julio. Morir de frío: tragedia de un país de
DNIs caducos
El Congreso aprueba eliminar el requisito de contar con Libreta
Militar para obtener el DNI. Meses después, las Municipalidades
de Huamanga y Huanta promoverán la inscripción
gratuita de quienes no cuentan con partida de nacimiento.
Se trata de avances importantes, pero el costo y la breve
duración del DNI siguen incrementando el número
de indocumentados, especialmente entre los más pobres.
Un proyecto del congresista José Luis Risco para que
el DNI sea gratuito y permanente termina archivado.
Como todos los años, llega el invierno y, como todos
los años, éste es particularmente severo en
Puno. Decenas de niños mueren de frío en diversas
localidades del altiplano. UNICEF denuncia la indolencia del
Estado peruano, que no previó situaciones climáticas
periódicas. Se indica que en Chile o Bolivia, un fenómeno
similar no ocasiona víctimas fatales. Debe señalarse
que en el Cusco, el dinero destinado originalmente para la
disminución de la mortalidad materno-infantil terminó
destinado a los palcos vip del estadio Garcilaso.
A pesar del marcado escepticismo inicial, es evidente que
la nueva administración del Ministerio del Interior
está logrando desactivar la crisis de Ilave. Pronto
se llegará a la solución que la población
planteaba desde marzo y que las instituciones electorales
habían considerado imposible: nuevas elecciones.
Agosto. Aniversario con protestas, avances y heridos
Comienza la crisis de Cajamarca, debido a la Resolución
361 del Ministerio de Energía y Minas (MEM) que autoriza
a la empresa Yanacocha a comenzar actividades en el cerro
Quilish, principal reserva de agua de la ciudad y los valles
aledaños. Luego que los representantes del MEM abandonan
el diálogo, estudiantes y campesinos protestan, impidiendo
el tránsito de los vehículos de Yanacocha. El
padre Marco Arana busca arduamente una salida pacífica,
a pesar de la campaña de desprestigio desde los medios
allegados a la empresa. Logra evitar consecuencias fatales,
pero la tensión se mantiene.
Al conmemorarse el primer aniversario del informe de la CVR,
es sintomático que las voces de los campesinos continúan
sin ser escuchadas, en Cajamarca y en el resto del país.
Los avances concretos en reparación de las víctimas
provienen de regiones muy pobres como Huancavelica.
Al día siguiente del aniversario, en Huancayo es baleado
Luis Alberto Ramírez, testigo de las desapariciones
de decenas de estudiantes de la Universidad del Centro. El
principal sospechoso de haber ordenado el atentado, el General
Pérez Dócumet, aparece en televisión
burlándose de los familiares de las víctimas
de la Cantuta y Barrios Altos. Ramírez sobrevive, pero
hasta la fecha permanece oculto, para proteger su vida.
Setiembre. Apurímac: entre la precipitación
y la esperanza
Se adjudica el proyecto minero Las Bambas a una empresa de
dudoso historial en materia ecológica. En abierta violación
al Convenio 169 de la OIT, en las deliberaciones no participan
las comunidades afectadas. A pesar de ello, el proyecto es
avalado por el cuestionado Presidente Regional, Luis Barra.
La satisfacción le dura poco, pues debido a sus numerosos
delitos, es destituido. La nueva Presidenta, Rosa Suárez
Aliaga, anuncia que promoverá un Plan de Reparaciones
para las víctimas de la violencia política.
En cuanto a Las Bambas, el gobierno precisa que buena parte
de los ingresos que genere serán destinados a renovar
armamento de guerra. La población de Apurímac
se moviliza exigiendo que dichos recursos se inviertan en
el departamento, como inicialmente se había asegurado.
Tres turistas franceses de edad avanzada terminan hospitalizados
en el Cusco, debido a los gases lacrimógenos lanzados
para “liberarlos” de un grupo de cocaleros que
los mantenía “secuestrados” en el Coricancha.
Los gases afectan también a transeúntes y a
los niños de una escuela. Los policías responsables
son felicitados por su eficiencia.
Octubre. Las dos caras de Puno: calma en Ilave, horror en
San Gabán
El día 17 de octubre, se realizan las elecciones municipales
en Ilave. El ambiente apacible que frustra el morbo de algunos
periodistas es resultado de meses de trabajo de promoción
cívica de diversas organizaciones locales. La llegada
de los líderes de los principales partidos políticos
es vista con incredulidad y luego satisfacción por
los vecinos. Ese mismo día, la realización de
las elecciones revocatorias en otros lugares del Perú
genera nuevas frustraciones, debido a que se mantiene la errónea
interpretación del JNE. En el Estrecho (Loreto) esta
frustración genera nuevos hechos de violencia.
Dos días después, los campesinos de Carabaya
protestan por la erradicación forzosa de cocales, vulnerando
los acuerdos establecidos. Diversos ministros sostienen que
campesinos ebrios, armados por el narcoterrorismo, pretenden
tomar la central hidroeléctrica San Gabán. Estas
declaraciones son pronto desmentidas por las autoridades y
los organismos de derechos humanos. La necropsia comprueba,
además, que la policía asesinó por la
espalda a los campesinos Florencio Quispe, Mauro Surco y Nicolás
Gonzales.
Noviembre. Dos caras de Cajamarca: triunfo en el Quilish,
tragedia en Santa Cruz.
Yanacocha declara que no explotará más el cerro
Quilish. La empresa ha comprobado su aislamiento ante la opinión
pública de Cajamarca. Acaso comprenda que la población
no quería sólo dinero (que Yanacocha muchas
veces entregaba con generosidad), sino respeto. Al día
siguiente, el MEM revoca diligentemente la Resolución
361. La victoria de la población de Cajamarca hace
recordar lo ocurrido en Arequipa el año 2002 y en Tambogrande
el 2003. En estos dos casos, también una empresa transnacional,
respaldada por el gobierno de Toledo, se vio obligada a retroceder,
ante el rechazo de la población. Afortunadamente, en
la crisis del Quilish no hubo víctimas fatales.
La semana siguiente, en Santa Cruz, en medio de una protesta
de campesinos, el dirigente Juan Montenegro es asesinado.
Se acusa al integrante de la seguridad de otra empresa minera,
perteneciente a los mismos propietarios que Yanacocha. Las
asociaciones empresariales condenan con severidad la violencia
de los campesinos, sin mencionar la muerte de Montenegro.
Diciembre. Crimen, premio y Castigo
La Nochebuena, Signior Pozzo, alcalde de Juanjuí,
se convierte en el cuarto alcalde en ser asesinado en el año.
A fines de noviembre, fue asesinado Evert Rojas, alcalde de
Santiago de Chuco, aparentemente por un grupo de poder local.
¿Si tres alcaldes provinciales son asesinados, qué
seguridad pueden sentir los ciudadanos comunes y corrientes?
La entrega del Premio Nacional de Derechos Humanos al Padre
Marco Arana, por su apoyo a los campesinos de Cajamarca, muestra
cómo los derechos ambientales también son derechos
humanos. Ese mismo día se entrega en Oslo el Premio
Nóbel de la Paz a la keniana Wangari Maathai, con el
mismo criterio.
Indecopi sanciona a Aura, una discoteca de Larcomar, con
una multa de 112,000 soles, la más elevada impuesta
hasta el momento a un local racista. Al finalizar setiembre,
los grupos antirracistas lograron también la cancelación
del programa de televisión La Paisana Jacinta, que
denigra la imagen de la mujer andina. Aura anuncia que para
la fiesta de Año Nuevo, cualquiera puede adquirir su
entrada en los módulos existentes en cualquier Wong
o Metro.
Epílogo
Tres alcaldes provinciales, un alcalde distrital, dos periodistas
que sabían demasiado, seis campesinos que exigían
ser escuchados, decenas de niños con frío, centenares
de personas que viajaron por carreteras lamentables o con
choferes agotados. Estas trágicas muertes que no deben
ser olvidadas es el saldo del 2004, pero también lo
es el triunfo de los cajamarquinos y de los antirracistas.
El resultado del 2005 en la lucha contra la exclusión
depende de lo que todos nosotros hagamos.
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