Reflexiones Peruanas Nº 36: ¿PUEDE
USTED VIVIR UNA SEMANA SIN COCA COLA?
Publicado el 11/04/2005
Diversas organizaciones sociales y religiosas han convocado
del 10 al 16 de abril a la Semana de Acción Global,
para alertar sobre los efectos negativos que tienen las políticas
económicas cuando son diseñadas para beneficiar
a los sectores más poderosos, especialmente las transnacionales.
El ejemplo más gráfico son las fuertes presiones
que el gobierno de la India está recibiendo para que
deje de fabricar los medicamentos genéricos, cuyo precio
reducido permite salvar la vida de millones de personas. Situaciones
como ésta, que muchas veces desconocemos, buscan ser
difundidas a través de la Semana de Acción Global.
En el Perú, a veces podríamos pensar que el
impacto de la globalización económica y las
transnacionales es reducido. Es verdad que los McDonald’s
y Blockbusters se concentran sólo en Lima y que empresas
muy exitosas en otros países (Taco Bell, Yogen Fruz,
Subway, helados Bresler), han fracasado acá rotundamente.
Sin embargo, si recordamos en las políticas económicas
que el gobierno de Fujimori llevó a cabo en los años
noventa, podemos apreciar los beneficios que obtenían
determinados sectores empresariales, en detrimento de la mayoría
de la población.
Mientras de una parte se flexibilizaban los derechos laborales,
generando más precariedad para los trabajadores, de
otra se establecía una normatividad para asegurar cuantiosas
ganancias a las AFPs. Mientras se recortaba el financiamiento
de los hospitales públicos, señalándose
que debían cubrir sus gastos cobrando a los pacientes,
se reformó el Código de Medio Ambiente y Recursos
Naturales hasta desnaturalizarlo (suena paradójico,
pero esto fue lo que le hicieron al pobre Código),
haciendo más difícil la prevención y
el control de la contaminación. Mientras a los jubilados
se les interpuso una serie de trabas ante la ONP para que
no puedan cobrar sus pensiones, grandes empresas han recibido
notables beneficios, como los convenios de estabilidad tributaria.
Lamentablemente, estas políticas han sido mantenidas
por el gobierno de Toledo, lo cual explica el desencanto de
los peruanos, especialmente los más pobres, hacia una
democracia cuyo único beneficio parecen ser los patéticos
espectáculos que brindan los políticos en los
medios de comunicación. La única excepción,
que debe destacarse, es la Ley de Regalías Mineras,
recientemente respaldada por el Tribunal Constitucional.
El discurso oficial para justificar las normas mencionadas
era la necesidad de “ser eficiente” y “aprender
a competir en el mercado”. La eficiencia y la competitividad
son valores económicos que es conveniente promover...
pero es muy difícil competir eficientemente con productos
subsidiados o producidos con una estructura de costos muy
inferior. En los países desarrollados se sabe bien
que es imposible dejar el destino de la sociedad al libre
mercado. Especialmente, el Estado privilegia la atención
a las zonas rurales y busca apoyar a los productores agrarios
con diversas medidas, desde garantizar precios adecuados hasta
controlar las importaciones. Sin embargo, muchas veces estos
mismos países promueven que en América Latina,
Africa y Asia se corten todas las subvenciones.
Por ello, actualmente, muchos productores agrarios peruanos
temen que de firmarse el Tratado de Libre Comercio con los
Estados Unidos, puedan terminar como la industria nacional
de juguetes, aniquilada hace unos años por la competencia
china. Más visible aún fue el destino de centenares
de pequeñas farmacias, que sucesivamente han cerrado
sus puertas ante el avance de Fasa e Inkafarma (de capitales
chilenos), BTL (de capitales norteamericanos) y Arcángel
(de capitales nacionales), amparadas por oportunos cambios
legislativos. La meta, expresada por los directivos de BTL,
es que las dos terceras partes de las farmacias que a nivel
nacional aún subsisten cierren en los próximos
años. “Me queda poco tiempo”, dice la propietaria
de una farmacia en Sullana, donde ya ha abierto Inkafarma
su iluminada sucursal.
La Semana de Acción Global es un momento importante
para tomar conciencia que el éxito de unos pocos puede
generar consecuencias sociales negativas. ¿Qué
pueden hacer los ciudadanos preocupados por esta problemática?
En diversas ciudades del Perú habrá seminarios,
pasacalles y vigilias, tomando en cuenta, además, las
próximas negociaciones respecto al TLC, esta vez teniendo
como sede nuestro país.
Sería importante, además, dedicarse, al menos
por una semana al consumo crítico. Quienes viven en
Lima podrían optar por no acudir a McDonald’s
o Kentucky Fried Chicken y, en cambio, visitar las ferias
ecológicas, donde los propios productores venden queso,
hortalizas o pan. En Miraflores, en el Hotel Antigua, funciona
la primera tienda de comercio justo de artesanías,
cuyos beneficios van efectivamente a quienes las elaboran
y no se quedan en intermediarios. Un gesto simbólico
que podría asumirse en todo el Perú sería
abstenerse por una semana de bebidas gaseosas, que, como normalmente
olvidamos, nuestro organismo no requiere. Sin embargo, estos
gestos no deben hacer pasar a segundo plano la urgencia de
revertir las políticas económicas que hemos
señalado.
La Semana de Acción Global busca demostrar que los
seres humanos podemos actuar en todo el mundo con un mismo
sentido. Mientras nosotros reflexionamos para promover una
economía más humana, muchas personas lo están
haciendo también, desde Honduras hasta Suecia y desde
París hasta el valle del Mantaro. Como nos recuerdan
los amigos de Greenpeace: “Pensemos globalmente, actuemos
localmente”.
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La página www.abril2005.org les dará mayor información.
Existe una página especial para quienes deseen participar
en la Semana desde una perspectiva cristiana: http://www.e-alliance.ch/spanish/gwa_resourcessp.jsp.
Allí encontrarán oraciones, lecturas bíblicas
para todos los días de la semana, ideas para trabajar
con niños, modelos de celebraciones religiosas, etcétera.
Olvidaba decir que el Hotel Antigua queda en Grau 350 (Tel.
241-6116). Los precios son cómodos y la artesanía
tiene diseños muy originales. De otro lado, la mejor
feria ecológica de Lima es la Bioferia, que funciona
desde hace varios años todos los sábados en
el parque Reducto de Miraflores. Ambos lugares son muy buenos
para aprender a ser consumidores solidarios. |