Reflexiones Peruanas Nº 66: LAS MULTIPLES FACETAS DE LA XENOFOBIA
Wilfredo Ardito Vega
Jefe del Área de Derechos Económicos, Sociales y Culturales
“¡Vámonos rápido!”, me dijo esa noche mi amigo Markus, cuando vio a los cabezas rapadas “¿o quieres dejar unos dientes en Viena?”.
Hacía unos días, su enamorada había visto a un grupo similar golpear salvajemente a un chico serbio... y naturalmente en Austria yo llamaba más la atención que cualquier serbio.
Al día siguiente, viajamos al pequeño pueblito donde vivían los padres de Markus, cerca de la frontera con Hungría. Después de cenar, mientras caminábamos por las callejuelas, nos interceptó una patrulla de soldados, armados hasta los dientes. Me ordenaron que mostrara mis documentos... que yo había dejado en Viena.
Como en el Perú, el racismo y la xenofobia se manifiestan de maneras muy diversas en el Hemisferio Norte. Lo más alarmante son las acciones de grupos neonazis, como los que mataron al peruano Enrique Angeles en la pequeña ciudad rusa de Voronezh. Estos grupos marginales, antes propios de los países occidentales se han extendido hacia Europa Oriental teniendo como caldo de cultivo la frustración de los jóvenes que se sienten excluidos de las reformas económicas (cualquier parecido con algún fenómeno peruano no es una coincidencia). En Rusia, desde que la salud está en manos de los que pueden pagar por ella, la esperanza de vida ha descendido diez años. En ese contexto, sólo las personas mayores recuerdan cuando los estudiantes extranjeros eran acogidos como “camaradas” que promoverían el socialismo en sus respectivos países.
Sin embargo, los agresores racistas también pueden ser las propias fuerzas de seguridad. En agosto fue golpeado brutalmente el peruano Edgar Vera por dos policías de Texas, ocasionándole la muerte. Unos meses antes, el metro de Londres fue escenario de la ejecución extrajudicial del brasileño Jean Charles de Menezes, digna de la dictadura más salvaje: seis tiros en la cabeza a una persona desarmada, considerada sospechosa simplemente por sus rasgos físicos. Amnistía Internacional ha documentado numerosas situaciones en que inmigrantes asiáticos o africanos son golpeados, detenidos y torturados por policías... en ocasiones, inclusive después de haber sido atacados por los cabezas rapadas.
Sería un error reducir el problema a actos aislados de algunos individuos marginales o policías abusivos. Estos hechos son mas bien manifestaciones extremas de un amplio sector de la opinión pública que percibe a los inmigrantes como una amenaza, porque usufructúan las instituciones sociales, generan desempleo e incrementan la delincuencia. Además, cada vez que un inmigrante comete un delito muchos medios de comunicación enfatizan su condición de foreigner, ausländer o extracomunitario, mientras no se promueve el reconocimento de los aportes positivos de los inmigrantes a dichas sociedades.
En países que envejecen aceleradamente, la única forma de que las escuelas sigan funcionando, la seguridad social no colapse y existan suficientes gasfiteros, electricistas y conductores de autobuses es a través de la migración. A pesar de ello, las políticas estatales mantienen a muchos migrantes en una condición ilegal. Los policías que agreden a los inmigrantes asumen que contarán con el respaldo de su institución, como ha sucedido en los dramáticos casos mencionados.
En mi caso, mientras vivía en Europa, normalmente disfruté de un ambiente tolerante en las residencias universitarias e instituciones de derechos humanos, que me enseñaba a conocer y alternar con culturas muy diferentes. Fuera de ese ambiente sí se produjeron algunos casos de maltratos racistas, pero lo peor para mí era la reacción del entorno, que fingía que no veía nada o simplemente respaldaba a quienes me insultaban, fueran un pasajero en el metro de Londres, o un policía o una bibliotecaria suizos (sí en Suiza todos los casos que conocí fueron de funcionarios públicos), a quienes mi cara molestaba.
No siempre las embajadas y consulados peruanos han estado preparados para enfrentar este problema. A veces, lamentablemente, el personal peruano también manifiesta prejuicios racistas hacia sus propios compatriotas. He escuchado también a una secretaria de la embajada en Londres advertirme que no fuera a ciertos barrios “porque hay mucho negro” y a un funcionario que vivía en Bonn lamentar que “los turcos han malogrado Alemania”, con el mismo desprecio que alguna tía suya habría usado para decir que “los cholos han malogrado Lima”. Con casi la décima parte de la población en el extranjero, es fundamental que la Cancillería asuma seriamente la problemática del racismo y la xenofobia, sin esperar a que los medios de comunicación peruanos difundan los casos más dramáticos.
La noche de mi encuentro con los soldados austriacos, cuando ya me resignaba a ser deportado a algún campamento húngaro para refugiados, la mamá de Markus intervino, hablándoles hasta por los codos para convencerlos de mi condición legal. Entendí que además les ofrecía vino, sopa y pastel de manzana. Finalmente, los soldados decidieron dejarme en paz. Después me enteré que la buena señora solía esconder en su casa a refugiados kurdos. Esa noche, además, salvó a un indocumentado peruano.
Aprovecho este aniversario para agradecer especialmente al ingeniero Adam Sánchez por mantener la página web www.cemisa.com.pe/reflexionesperuanas y a los amigos que, desde el Japón hasta Huanta y desde las selvas de Ucayali hasta California y Miami me hacen llegar sus comentarios y difunden las RP entre sus amigos. Además, a Juan Carlos Vargas, gracias al cual las RP se publican en El Búho en Arequipa y a Héctor Huerto que los hace llegar a El Regional en Huánuco.
Igualmente agradezco a Jesús Gómez de La Insignia (www.lainsignia.org) y Jimmy Carrillo de Agencia Perú (www.agenciaperu.com), que publican las RP en sus respectivas páginas y a Andrés Zenteno, que las ubica en la página web de Aprodeh, www.aprodeh.org.pe. A Gloria Dunkelberg, que me ayudó a establecer una dimensión adecuada para cada RP y a Cristina Gastulo e Iris Palomino, las últimas personas que me han solicitado ingresar a la lista. Esperemos seguir luchando juntos por mucho tiempo, para construir una sociedad más solidaria y tolerante y, menos racista, corrupta y autoritaria. |