Lima, 27 de febrero de 2004

Discurso del señor Presidente de la República, Alejandro Toledo, con ocasión de la instalación de la Comisión Multisectorial, encargada del seguimiento de acciones de paz, reparación y desarrollo

Salón Tupac Amaru, Casa de Gobierno, 27 de febrero de 2004

Señor Presidente del Congreso de la República,
Señor Presidente del Consejo de Ministros,
Damas y caballeros Ministros de Estado,
Señor Presidente del Tribunal Constitucional de la República,
Señor Presidente del Poder Judicial,
Damas y caballeros miembros de la Comisión de Alto Nivel encargada del Seguimiento de Acciones Políticas y del Estado en los ámbitos de Paz, Reparación Colectiva y Reconciliación Nacional,
Señor Presidente, miembro de la Comisión de la Verdad y Reconciliación,
Damas y caballeros, celosos vigilantes de los derechos humanos,
Señores miembros del Cuerpo Diplomático,

 La búsqueda de la verdad y el esclarecimiento de los hechos de la violencia vivida en nuestro país entre el período de 1980 y el 2000, como compromiso asumido por nuestro gobierno, no sólo se materializó con la ratificación de la Comisión de la Verdad, creada por el gobierno del doctor Valentín Paniagua, y su denominación como Comisión de la Verdad y Reconciliación, sino que además se sintetiza en las acciones adoptadas posteriormente a la entrega del informe de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación.

 En efecto, nuestro gobierno no sólo asumió el compromiso de proponer al país las acciones para encarar las secuelas de la violencia sino que, en nombre del Estado pedimos perdón a las víctimas de la violencia y el terror e hicimos manifiesto nuestro convencimiento de que la verdad y la justicia constituyen el medio más eficaz para alcanzar la reconciliación.

 No vamos a aceptar la impunidad de quienes resulten responsables de las violaciones a los derechos humanos. Por ello confiamos en que aquellos que resulten culpables recibirán el castigo correspondiente de acuerdo a ley y siempre respetando el debido proceso. Por ello es necesario que se realice las coordinaciones entre el Poder Judicial y el Ministerio Público con la finalidad de que el seguimiento de los casos reciba una atención eficaz.

 El día de hoy somos testigos de un acto de profundo significado e importancia, la instalación de la Comisión de Alto Nivel encargada del seguimiento de las políticas de Estado en el ámbito de la paz, la reconciliación nacional y la reparación. Este tema está en el corazón de la preocupación del Presidente de la República. Por eso he decidido designar al presidente del Consejo de Ministros para que sea el quien presida esta Comisión de Alto Nivel.

 En este contexto, la Comisión tendrá a su cargo el diseño de la política nacional de paz, reconciliación y reparación colectiva y ésta será sometida al Consejo de Ministros para su aprobación.  Ellos tendrán también la responsabilidad  de coordinar el cumplimento de los objetivos planteados y el establecimiento de los vínculos con organismos internacionales de derechos humanos a fin de procurar la cooperación técnica e internacional.

 Nuestro gobierno ha asumido el compromiso de respaldar las acciones del Ministerio Público en la identificación de las víctimas, iniciando una cruzada para recabar recursos que se destinen a la elaboración de un registro nacional de víctimas y al fortalecimiento de las fiscalías encargadas de casos vinculados a las secuelas de la violencia.

 Asimismo, hemos dado inicio al Plan de Paz y Desarrollo en las zonas afectadas por la violencia para ejecutarse en el período entre fines del 2003 y el 2006, para lo cual hemos asignado más de 2880 millones de soles y vamos a promover acciones en materia de vivienda, salud, educación para los afectados. Precisamente, hoy se ha publicado la resolución ministerial que modifica el reglamento del Bono Familiar Habitacional con el propósito de otorgar un trato preferencial a las víctimas de la violencia política en los programas de vivienda del gobierno.

 Esta Comisión de Alto Nivel tiene a su cargo una función muy importante, la promoción de la cooperación y colaboración de la sociedad civil en el logro de todos estos objetivos ya trazados. Ustedes, los miembros de la Comisión, tienen una importante labor en el objetivo de seguir buscando la verdad con justicia, la verdad sin impunidad, la verdad con reconocimiento, la verdad sin abuso, la verdad con reconciliación. El Perú no va a renunciar a la verdad.

 Esto termina siendo una tarea que nos compromete a todos y cada uno de los peruanos: Los peruanos que no queremos que la violencia nunca más se ensañe con nuestro pueblo. No sólo es una tarea del Ejecutivo, ésta compromete a toda la nación, compromete a todos los poderes del Estado, al Poder Judicial, al Ministerio Público, al Congreso de la República y a toda la sociedad civil. Necesitamos cerrar heridas, pero primero es la justicia.

 Señoras,  señores, el Perú y los peruanos no vamos a permitir entre nosotros nuevamente un período de violencia como el que hemos vivido por 20 años. Por eso, debemos sumar esfuerzos, necesitamos prevenir la violencia.

 Necesitamos tener una mayor presencia del Estado en los bolsones de la pobreza extrema y debemos unir nuestros esfuerzos para evitar la exclusión social, que son terrenos fértiles para el desencanto, la desilusión.

 El Perú está haciendo avances importantes en cumplir con nuestros compromisos ante los organismos internacionales con respecto al respeto de los derechos humanos. Me refiero al reciente informe del Departamento de Estado de los Estados Unidos sobre la situación de los derechos humanos en el Perú.

 Este informe reconoce importantes avances en la aplicación de normas de derechos y el seguimiento de las recomendaciones de la Corte Internacional de Derechos Humanos y del Tribunal Constitucional. Pero esto no es suficiente. Necesitamos un Plan Nacional de Derechos Humanos y estoy seguro que en los próximos meses el ministro de Justicia nos tendrá algunas novedades sobre el tema. 

 Nada de lo que hagamos hoy podrá reparar a cabalidad el daño que la violencia ocasionó a nuestro país, a nuestra gente, durante 20 años, en medio del terror particularmente; ese terror, que se ensañó con los mas humildes.

Por eso, repito, una mayor presencia del Estado y una firme determinación para evitar la exclusión social son requisitos indispensables para evitar que una vez más se pueda producir lo que ha vivido el Perú.

 Tenemos en nuestras manos las posibilidades de entregar a los que fueron afectados el reconocimiento y la justicia que han esperado por tanto tiempo. Para nosotros, para nuestros hijos, para los hijos de nuestros hijos, necesitamos entregarles un país reconciliado con la verdad, con la justicia y con una profunda voluntad de voltear la página mirando hacia el futuro.

 Señores miembros de la Comisión, tienen ustedes una enorme responsabilidad. Sepan que todos vamos a estar pendientes del trabajo que ustedes desempeñaran de aquí en adelante, pero al mismo tiempo tengan la plena seguridad que recibirán el respaldo y el apoyo necesario para lograr los objetivos trazados no sólo del gobierno, sino de todos los poderes, la sociedad civil, las organizaciones de Derechos Humanos, los funcionarios públicos.

 El pueblo del Perú quiere vivir en paz. El pueblo del Perú grita explícita o silenciosamente que nunca más se permita el terror que se vivió durante 20 años.

 Quiero reiterar mi agradecimiento a la Comisión de la Verdad y la Reconciliación. Quiero agradecer a los miembros de esta Comisión de Alto Nivel por comprometerse a hacer el seguimiento a las políticas de Estado. Sean ustedes los que monitoreen los proyectos que están en la cartera que forman parte de la compensación colectiva.

 Hay en el corazón de los peruanos una voluntad de mirar hacia delante. El futuro nos espera, no nos quedemos entrampados en el pasado, pero para dar un salto al futuro necesitamos la verdad y la justicia y la reconciliación ¡Qué Dios bendiga el Perú!


Muchas gracias.

 
  APRODEH ©
Si tiene algún comentario escribir a: webmaster@aprodeh.org.pe