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LOS INFORMES DE FRONTERA.
Algunas voces plantean interesadamente que
el conflicto armado de Colombia se está regionalizando, tales
como el Departamento de Estado, la DEA, el Comando Sur. En Colombia,
el propio gobierno del presidente Uribe. Craso error. ¿O intereses
creados? Fuerzas Armadas requeridas de defender su presupuesto,
alimentan la necesidad de fortalecer las fronteras; políticos
necesitados de la generación de miedos y temores, están dispuestos
a mostrar con resquicios xenofóbicos, el temor hacia todo “lo
colombiano”. O posiblemente las Embajadas de Washington en los
Andes, necesitadas de infundir el temor a la regionalización
entre los débiles gobiernos de Ecuador, Panamá y Perú.
Otras voces, como la nuestra, plantean que fundamentalmente
lo que se está regionalizando son las con secuencias humanitarias
del conflicto: el número de refugiados, inmigrantes, fumigaciones
indiscriminadas, incursiones puntuales de los grupos armados.
El primer discurso, fatalista, lo único que plantea es la necesidad
de militarizar los 6,300 kilómetros de la frontera de Colombia
con los países andinos y amazónicos. En realidad, en los Andes
se están jugando muchas cartas. En tal sentido, hemos creído
conveniente poner en la página web de APRODEH, este intento
mensual de mostrar los hechos que ocurren en las denominadas
áreas de frontera de Colombia, desde una perspectiva social,
humanitaria, política económica y militar.
Ricardo Soberón Garrido
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