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CASO ACCOMARCA

VÍCTIMA COMUNIDAD DE ACCOMARCA (69 personas)
TIPO DE VIOLACIÓN EJECUCIÓN EXTRAJUDICIAL
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En la mañana del 14 de agosto de 1985, Accomarca, comunidad ubicada en la provincia ayacuchana de Vilcashuamán, fue el escenario donde la sangre de los comuneros se entremezcló con balas, incendios y granadas de los efectivos militares. La masacre dejó sesenta y nueve pobladores muertos.

El 9 de agosto de 1985, efectivos del ejército llegaron a San Sebastián de Huamanmarca, distrito de Huambalpa, donde saquearon y quemaron viviendas, además de matar a ocho personas. En Lloclla y Huancayoc continuaron con los desmanes. A la mañana siguiente, Pitecc y a Ahuaccpampa también sufrieron los maltratos de los militares. Antes de retirarse a Vilcashuamán, habrían asesinado a Seferino Baldeón Palacios, Pelayo Quispe Palacios y Cornelio Quispe Baldeón.

El 13 de agosto, las patrullas del Ejército continuaron ocasionando desmanes en Quinuas, Runcua y Pitecc, donde se encontraron con otras patrullas que llegaron de Vilcashuamán y Huambalpa. Entonces enrumbaron hacia Accomarca, adonde llegaron a las cinco y treinta de la tarde. 

El 14 de agosto de 1985, a las siete de la mañana, las patrullas del subteniente EP Telmo Hurtado Hurtado y la del teniente EP Juan Rivera Rondón -aproximadamente 24 efectivos- bajaron a Llocllapampa, ubicado a tres kilómetros de Accomarca. 

A las ocho y media de la mañana, los militares reunieron a los 69 comuneros en la plaza de Llocllapampa, bajo el pretexto de una asamblea. Algunos comuneros sospecharon que los iban a detener por lo que huyeron. 

A los pobladores los agruparon en tres viviendas, previa separación de hombres, mujeres y niños. A ellas las llevaron a una acequia donde al parecer las violaron, lo que se deduce de los gritos que escucharon los comuneros que se encontraban escondidos en los montes. 

Los militares acusaron a los pobladores de terroristas, ya que tenían referencias de que en Llocllapampa funcionaban dos escuelas populares y había un centro de abastecimiento senderista, con municiones, alimentos y frazadas. Al medio día, comenzaron a disparar sin compasión a las personas que estaban en las casas. Luego, incendiaron las casas, para finalmente lanzar granadas. A las cuatro de la tarde, los efectivos se retiraron. Según los testigos, fueron ejecutados 39 adultos y 23 niños. 

Pero la masacre aún no había terminado. En las semanas siguientes fueron asesinados varios testigos del múltiple crimen, con el evidente propósito de ocultarlo y sustraer a los responsables de la acción de la justicia.

El 8 de setiembre de 1985, efectivos militares mataron a Brígida Pérez Chávez y a su hijo Alejandro Baldeón, testigos de la matanza de Accomarca. 

Al día siguiente, efectivos el ejército del cuartel de Vilcashuamán detuvieron en Accomarca a Martín Baldeón Ayala, de 66 años de edad y lo llevaron a la base de Vilcashuamán. Diariamente, su esposa Paulina Pulido Palacios acudía al cuartel para entregarle alimentos. Pero el 16 de setiembre fue detenida. Nunca más se supo del paradero de los esposos Baldeón Pulido.

Con el propósito de investigar las matanzas de Pucayacu y Accomarca, el 11 de setiembre de ese año, el Senado nombró una comisión investigadora presidida por Javier Valle Riestra.

El 13 de setiembre de 1985, a las tres de la tarde, en nichos de del cementerio de Accomarca, el entonces diputado Fernando Olivera encontró ocultos los cuerpos de cinco personas sin rigor mortis y sangrantes, asesinadas a balazos. Según el testimonio de Viviana Baldeón Pulido, unas horas antes del arribo de la comisión investigadora llegaron unos militares quienes habrían eliminado a los testigos.

Como parte de sus indagaciones la comisión senatorial entrevistó al subteniente Telmo Hurtado en el cuartel "Los Cabitos" (Ayacucho), quien no mostró ningún arrepentimiento por lo ocurrido e incluso llegó a justificar el asesinato de niños aduciendo que los comunistas iniciaban el adoctrinamiento de sus seguidores desde que estos tenían muy temprana edad.

El 17 de setiembre de 1985, el fuero militar abrió instrucción contra este oficial y otros militares, por abuso de autoridad y homicidio en agravio de 69 civiles fallecidos en Accomarca. Simultáneamente, el juez instructor ad hoc les abrió instrucción por homicidio calificado. 

El 12 de octubre de 1985, la comisión investigadora emitió su informe final. Concluyó que se perpetró un delito común y no castrense. La cifra de víctimas fue aproximadamente 69. Señaló que no se demostró que hubo violación sexual. Asimismo, indicó que era necesario estudiar si los autores materiales actuaron en virtud de órdenes verbales o si sus acciones respondieron a su formación.

En marzo de 1986, la Primera Sala Penal de la Corte Suprema entregó la competencia a la justicia militar. En ese fuero Hurtado fue absuelto de los delitos de homicidio, negligencia y desobediencia, y sólo fue condenado -por abuso de autoridad- a seis años de prisión y al pago de 500 soles por concepto de reparación civil a los deudos de las víctimas. El resto de efectivos militares fue absuelto. Siete años más tarde, el Consejo Supremo de Justicia Militar confirmó la condena impuesta y la reparación otorgada. 

En mayo de 1999, la prensa informó que Telmo Hurtado Hurtado laboraba normalmente en la Sexta Región Militar del Ejército y que incluso ya había ascendido a mayor.

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