| | | El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) apoyará la labor de la Comisión de la Verdad, anunció Kim Bolduc, representante residente en el Perú. En entrevista con El Peruano, informó que el PNUD propicia diálogos cívico-militares y colaborará con el proceso de fortalecimiento institucional y de reestructuración de las Fuerzas Armadas. ¿El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo conversa con los representantes del gobierno de Alejandro Toledo para ejecutar nuevos proyectos? –Dialogamos mucho con el presidente Toledo sobre nuevas áreas de apoyo. Un tema muy importante tiene que ver con el fortalecimiento institucional. El país atravesó una crisis fuerte y uno de sus resultados más graves fue la fragilidad de las instituciones del Estado. Entonces, hay que replantearlo, reconstruirlo. En el ámbito sectorial se dialoga con los ministros respecto al fortalecimiento institucional y las acciones más importantes de lucha contra la pobreza. Con el premier Roberto Dañino conversamos sobre el aspecto cívico. Este último punto se refiere a la voluntad de concertación nacional. –Sí, el premier ha comenzado a llamar a todos los sectores para unir esfuerzos, porque una crisis (como la que pasó el Perú) destruye los lazos de colaboración en el país. Ese esfuerzo es absolutamente fundamental. Justamente, el jefe del Gabinete Ministerial y el presidente Alejandro Toledo expresaron que todas sus acciones estarán orientadas a luchar contra la pobreza... –El presidente Toledo ha colocado este tema prioritario en el lugar adecuado. En la reciente Cumbre del Milenio el reto mundial es reducir la pobreza al 50 por ciento en el año 2015. Unos 169 Estados firmaron el compromiso. El Mandatario, al presentar el plan de gobierno y las líneas de acción, recibió de la comunidad internacional un gran respaldo, esa es una buena señal de que el plan es coherente, válido y bueno. Quisiera dirigir al país un mensaje: para cumplir con ese plan se necesita que todos los peruanos tengan paciencia, porque un país no se reconstruye en un año o dos. Se avanzará si los peruanos dejan de lado los ataques y se juntan detrás del gobierno que eligieron, a fin de que cada día se avance. Trabajaron arduamente con el gobierno de transición para ejecutar diversos proyectos en áreas como el fortalecimiento institucional y la reforma judicial. ¿En qué etapa se encuentran? –Con el gobierno de transición realizamos un trabajo de acompañamiento. Un tema importante es la reforma de la justicia. En el país, la justicia es un privilegio y no un derecho, las personas que sí tienen los medios acceden a la justicia y los que no tienen los medios, no. Es una situación que no puede continuar. Trajimos a un grupo de constitucionalistas muy conocidos en el ámbito mundial para definir las líneas importantes de una reforma de la justicia, incluyendo al Ministerio Público, Consejo Nacional de la Magistratura y la Academia de la Magistratura. Terminamos esa tarea y entregué al presidente (Alejandro) Toledo el documento que propone un enfoque posible en el tema de la reforma de la justicia. Pero, ¿hacia dónde apunta ese planteamiento? –El objetivo de la iniciativa es dar al pueblo acceso a la justicia y, del mismo modo, reformar su sistema para que el país sea creíble y otorgue seguridad a los inversores. ¿Apoyan también el fortalecimiento de la relación entre la sociedad civil y las Fuerzas Armadas? –Trabajamos el tema del diálogo cívico-militar, que en el momento de transición era muy importante por el divorcio entre las Fuerzas Armadas y la sociedad civil. Propiciamos también el comienzo de un diálogo muy importante con la sociedad civil, invitando a importantes personalidades peruanas. Esperando continuar un nuevo contacto con el ministro de Defensa (David Waisman). ¿Cuál es el enfoque que debe dársele a la relación cívico-militar? –Las Fuerzas Armadas tienen que ser del pueblo. En el pasado tenían vida, agenda y mandato propio, lo que no corresponde mucho a unas Fuerzas Armadas modernas. Representaba, si usted quiere, a un momento dado, a una fuerza oscura del poder, y eso no es sano para la democracia. Esta es, en primer lugar, civil. No hay democracia militar. ¿El PNUD colaborará durante el proceso de reestructuración de las Fuerzas Armadas? –Claro, por supuesto. Estaremos donde el Gobierno lo solicite. En realidad, nuestro papel fue estar muy atentos a las necesidades del país, pero participar cuando se nos requiera. Pensamos que el Perú está ahora en buenas manos, que la democracia regresó. Es todavía muy frágil por el nivel de pobreza y problemas económicos, pero es buena porque el Gobierno surgió de un proceso electoral limpio. ¿Cuál es el apoyo que el PNUD dará a la labor de la Comisión de la Verdad? –Otorgaremos asistencia técnica y financiera. Comisiones de la Verdad existen en muchos países que pasaron períodos de conflicto armado y podemos traer al país las experiencias buenas que hay en el hemisferio. Por ejemplo, mostraríamos cuál fue el papel de la Comisión de la Verdad en Africa del Sur. Si es necesario traeríamos también a un experto que facilite el trabajo y comparta experiencias. Carmen Mendoza Arana |