La República

(07 de junio del 2001)

Ministro de Justicia y flamante miembro de la CIDH, Diego García Sayán

Comisión de la Verdad trabajará con rigor y neutralidad

 

Por MARIA ELENA CASTILLO

El ministro de Justicia, Diego García Sayán, asegura que su designación como miembro de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) es un reconocimiento a los esfuerzos realizados por el Perú para el restablecimiento de la democracia. Adelantó, además, que el presidente Valentín Paniagua tiene alrededor de 30 nombres de personalidades que podrían integrar la Comisión de la Verdad.
-Es la primera vez que un peruano integra la CIDH, ¿qué significado tiene su elección teniendo en cuenta que hasta el año pasado se cuestionaba la «democracia» que había en nuestro país?
Implica un reconocimiento por la protección a los derechos humanos y a la democracia que demuestra el Estado peruano. En los últimos años la palabra oficial del Perú se había devaluado, ya que el gobierno del ex presidente Fujimori fue contrario a los valores universales de democracia. El haber obtenido la más alta votación es un reconocimiento internacional del cambio que se ha producido. Además, al haber presentado una candidatura el Perú está reiterando su compromiso de cumplimiento con los tratados internacionales.
-¿Qué función desempeñará en la Comisión Interamericana?
Los 7 integrantes de la CIDH tienen el mismo peso. Es un ente colegiado que recibe quejas individuales contra los Estados miembros por violación a los derechos humanos. También efectúan misiones o visitas a países donde pudieran existir conflictos en relación a la democracia y la violación a los derechos humanos. Además adopta resoluciones después de que un proceso en el que los Estados tienen la oportunidad de hacer su descargo, las cuales deben ser ejecutadas por dichos países.
-Su inclusión en la CIDH consiste una garantía para que el Perú acate las 180 recomendaciones que el Perú no ha querido adoptar desde la década del 80?
Cuando nosotros llegamos al gobierno encontramos casos pendientes, no necesariamente no acatados, sino bajo examen, que no habían sido resueltos, desde fines de la década del 80. El ministerio de Justicia tomó el toro por los cuernos y presentamos fórmulas de solución en más de la mitad de los casos. Cuando la CIDH vea casos sobre el Perú en el futuro, yo tendré que inhibirme para garantizar una total imparcialidad.
-¿Su desempeño en la Comisión es incompatible con un futuro cargo ministerial?
Por una razón presupuestal no supone dedicación exclusiva, ya que no hay dinero para remunerar el trabajo de los comisionados. En el mediano plazo podría ser a tiempo completo para que así no se acumulen los casos tanto como hoy. Por ahora eso no es posible, así que yo, como muchos, mantendré mis actividades profesionales como abogado o profesor universitario.
-¿O tal vez con una cartera ministerial?
Por el momento, en lo que respecta a mi función actual no hay compatibilidad. Yo asumo el cargo el próximo año, así que no hay complicaciones al respecto. En cuanto a un futuro cargo público son sólo especulaciones. Como no ha estado en la agenda, no he evaluado si tendría que renunciar a la Comisión Interamericana. Por el momento el 100 por ciento de mis energías están dedicadas a completar las tareas pendientes en los días que quedan para entregar el cargo en preparar el informe y la lista de temas pendientes para mi sucesor.
-¿Cómo está yendo la selección de los miembros de la Comisión de la Verdad?
El tema viene siendo examinado por el propio presidente de la República. El tiene que designarlos con aprobación del Consejo de Ministros. Todavía hay muchas semanas por delante, y hay tiempo para hacer una selección cuidadosa.
-La comisión multisectorial que elaboró el anteproyecto de ley para crear esta comisión presentó también una serie de nombres.
Hay 3 decenas de nombres. Y todos son excelentes; cumplen con el perfil que está definido en el decreto, es decir, que sean de reconocida trayectoria ética, compromiso comprobado con los derechos humanos y la institucionalidad democrática. No es difícil encontrar personas que cumplan con ese perfil, el problema es seleccionar entre una vasta cantidad de nombres que tienen muy buenas condiciones para trabajar con la eficiencia, rigor y neutralidad que se necesita.

 


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