|
|
|
Comision de la Verdad y
de la Reconciliación es el nuevo nombre con que se reinstala el grupo
de trabajo que, tras la incorporación de cinco nuevos integrantes,
tendrá que esclarecer los hechos de violencia política de nuestro país
en los pasados veinte años.
El presidente Alejadro Toledo ratificó la filosofía que anima a su
gobierno en la necesidad de disponer de un equipo de especialistas de
renombre y de trayectoria que, con total autonomía, esclarezca los
numerosos y lamentables sucesos que, hasta hoy aún, crean dudas,
resentimientos y desconfianza entre los ciudadanos y algunas
instituciones tutelares del país.
La decisión de redefinir la denominación del grupo de trabajo responde
a la inquietud gubernamental de llegar al fondo de los sucesos realmente
ocurridos, pero con un espíritu reconciliador, es decir, ajeno a toda
venganza o revanchismo.
La idea es restañar las heridas que siguen abiertas y que generan
rechazos, odios y condenas, algunos de ellos tal vez injustos.
La ampliación a doce integrantes de los siete originalmente designados
busca contar con una mirada más abarcadora y plural, de forma que las
investigaciones de la Comisión se sometan a una diversidad de
criterios, todos ellos relevantes, por la trayectoria y experticia de
sus miembros, pero sin perder de vista su finalidad, cual es, el
esclarecimiento de los acontecimientos que implicaron la violación de
los derechos humanos.
Por supuesto que detrás de los doce integrantes trabajará todo un
equipo multidisciplinario de profesionales (sociólogos, antropólogos,
abogados y sacerdotes, entre otros especialistas).
A propósito del apoyo del Poder Ejecutivo al funcionamiento de la
Comisión –para lo cual el Gobierno buscará mayores fuentes de
financiamiento–, su presidente, el doctor Salomón Lerner Febres,
expresó su reconocimiento al decidido respaldo que el presidente Toledo
brinda a su grupo de trabajo: “Por la naturaleza de su encargo, por la
enorme envergadura de los hechos que nos toca aclarar y explicar, es
fundamental que los poderes del Estado sepan brindar su cooperación
franca y abierta, y es eso lo que encontramos entre quienes hoy tienen
la misión de conducir al país”, aseveró el también rector de la
Pontificia Universidad Católica del Perú.
Verdad y reconcliación son dos conceptos que no deben ir separados,
menos aún en un tema tan sensible como los derechos humanos. El país
espera saber qué ocurrió, pero en una filosofía armonizadora y
pacificadora.
|