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Como integrante de la
Comisión de la Verdad, el sacerdote Gastón Garatea descartó ayer que
este grupo de trabajo tenga como objetivo sentar a los militares "en
el banquillo de los acusados" por casos de violación de los derechos
humanos.
Si bien la Comisión buscará la verdad en numerosos hechos que
conmovieron a la opinión pública, sostuvo que la principal meta no se
basa en la búsqueda de culpables de las fuerzas del orden que actuaron en
los últimos 20 años.
"Que no tengan miedo", dijo el representante religioso, quien
prestó mayor importancia a la atención que debe brindarse a las víctimas
y deudos, en lugar de buscar culpables de hechos ocurridos durante la
guerra interna.
Agregó que las metas de la Comisión de la Verdad no deben ser vistas
como un revanchismo, por el contrario, consideró que es necesario
rescatar los valores de cada individuo para tomar conciencia de quiénes
somos y quiénes queremos ser.
"Me preocupa la gente de los pueblos de la sierra que quedó
maltratada. Hay que encontrar una reparación para llegar a una
reconciliación válida", declaró el prelado.
Al igual que otros miembros de la Comisión, Gastón Garatea opinó que
pueden resultar insuficientes los 23 meses fijados como tiempo máximo
para analizar los 20 años de violencia política que azotó al país.
Por ese motivo, sugirió la conformación de comisiones auxiliares en todo
el territorio nacional y también planteó el establecimiento de una buena
secretaría técnica para canalizar mejor los esfuerzos desarrollados
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