El Comercio

(11 de marzo del 2002)

Para conocer la verdad

 

La reconciliación nacional exige esclarecer un pasado doloroso, pero con prudencia, para cerrar las heridas y asumir los retos del futuro

Deben resaltarse por positivos los logros de las investi gaciones que realiza la Comisión de la Verdad y la Reconciliación en el esclarecimiento de los excesos contra los derechos humanos cometidos en las últimas décadas.

Al arduo trabajo de campo desarrollado por la mencionada comisión en las zonas que fueron afectadas por el terrorismo "en cuanto a la identificación de fosas comunes y recojo de testimonios de los deudos", se suma ahora la detallada información estadística alcanzada por la Defensoría del Pueblo, que proporciona datos valiosos sobre el volumen de personas desaparecidas.

Se trata de 4.022 denuncias que, entre otras variables, dan luces sobre el año en que se produjo la detención forzosa de las víctimas, sus edades y los actores involucrados en las supuestas violaciones.

Sin duda, esta información coadyuvará al cumplimiento del objetivo principal de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación: establecer qué fue lo que ocurrió realmente a lo largo de las últimas dos décadas para, confrontado con aquel pasado doloroso, el país pueda cerrar definitivamente las heridas y caminar hacia el desarrollo que tanto necesita.

Es por ello fundamental insistir en la importancia de que la comisión siga cumpliendo sus tareas con la misma prudencia.

Desde una perspectiva integral, debe considerar que efectivamente los asesinatos fueron cometidos por militares y policías, pero sobre todo por terroristas; que muchos civiles y militares pecaron de omisión al permitir de modo cómplice políticas violadoras de los derechos humanos.

Pero del mismo modo, como señalamos en anterior editorial, tiene que ser consciente de que sería muy peligroso generar un resentimiento político y social mayor al que ya puede existir en algunos lugares, como en las antiguas zonas de emergencia, pues eso no solo iría contra el fin de reconciliación buscado, sino que afectaría instituciones militares y policiales que están en un delicado proceso de recomposición.

La parte punitiva, así como el perdón tan solo encontrarán su espacio con la transparencia de la verdad, única meta a la que hoy por hoy nos debemos dedicar.

 

 

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