La Comisión de la Verdad y Reconciliación es una
demanda de la democracia. En las movilizaciones del 2000 los jóvenes y
los trabajadores pedían a viva voz el juzgamiento de Fujimori y
Montesinos por los crímenes de La Cantuta y Barrios Altos. Esta
exigencia fue canalizada por el gobierno de transición con la creación
de esta institución.
La Comisión de la Verdad fue antecedida en el mundo
por otras veinticuatro comisiones similares. Todas buscaron responder a
las necesidades de la transición democrática, combatir la impunidad y
hacer un balance del comportamiento de las diferentes instituciones
tanto estatales como de la sociedad civil frente al fenómeno de la
violencia.
Argentina, Chile, Guatemala, El Salvador y Sudáfrica,
entre otros países, han pasado por la experiencia de comisiones
extrajudiciales de investigación que se han guiado por los principios
de verdad, justicia, reparación y han presentado recomendaciones para
que no se repita la violencia.
En nuestro país hay varias historias de "borrón
y cuenta nueva". El último intento, y uno de los más graves en
Latinoamérica, fue la amnistía concedida por Fujimori y Montesinos a
los miembros del grupo Colina. Estos fueron condenados a 25 años de
prisión, pero lograron su libertad luego de ocho meses de encierro
dorado.
Quienes hoy atacan a la Comisión de la Verdad fueron
quienes en su momento apoyaron esa medida. Pretenden que la protección
de los institutos armados pase por la impunidad de quienes han cometido
graves crímenes y violaciones a los derechos humanos.
Uno de los casos más escandalosos es el de Telmo
Hurtado, quien cuando era subteniente del Ejército asesinó en 1985 a
69 campesinos en la localidad de Accomarca. Entre las víctimas había
niños, cuyo homicidio pretendió justificar ante una comisión del
Congreso bajo el argumento de que cuando crecieran estos se volverían
terroristas. A pesar de esto continuó en la carrera militar y llegó
hasta el grado de comandante. Recién el año 2000 fue puesto a
disponibilidad. ¿Era o no necesario que por la salubridad del Ejército
ese personaje no siguiera en sus filas? La misma aversión que nos
provocan los crímenes de Sendero Luminoso o el MRTA frente a indefensos
campesinos nos deben provocar los actos cometidos por los efectivos del
Estado.
Esta actitud generó que el estado no reconozca sus
errores y no se ocupe de atender por ejemplo el tema de los
desaparecidos. En el Perú, existen mas de 6.000 personas detenidas y
desaparecidas, en el marco de la violencia política; en los últimos años
las instancias internacionales como la Comisión Interamericana de
Derechos Humanos, solicitó al Gobierno Peruano que en más de 90 casos
se abocara a la investigación y búsqueda de estas personas. Existen
similares resoluciones sobre diversos otros temas vinculados a las
violaciones de los derechos fundamentales.
Actualmente en la Argentina y en Chile hay procesos
de investigación y sanción a responsables de crímenes a los derechos
humanos. "La justicia tarda pero llega", dirán algunos,
nosotros creemos que el país debe aprovechar esta oportunidad del
informe de la Comisión de la Verdad para comenzar a exorcizar los
demonios de la impunidad y la injusticia en nuestro país, y emprender
un camino hacia la verdadera democracia y entendimiento entre todos los
peruanos. Basta ya de crítica injusta y de cálculos de corto plazo, el
país requiere un nunca más a los crímenes y a la violencia.
MIGUEL JUGO VIERA Director Ejecutivo Aprodeh