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Javier Ciurlizza
Contreras, secretario ejecutivo
de la Comisión de la Verdad, admite la posibilidad de que este grupo
de trabajo atienda desde Ayacucho. El abogado que se encargará de la
administración y ejecución de los acuerdos de la comisión confirma
además la instalación de una Mesa de Cooperantes con embajadores
acreditados en Lima, a fin de obtener ayuda internacional para su
presupuesto.
Por JOSE CLEMENTE
-¿Cuán descentralizadas serán las tareas de la Comisión?
Hay muchas cosas relacionadas con la metodología de la comisión
que aún no se han definido porque el pleno de la comisión es el que
decide.
-¿Hay un consenso a simple vista?
Yo creo que hay una tendencia a pensar que es necesario el trabajo
descentralizado a partir de algunas oficinas de la comisión en ciertas
partes del país y dentro de ellas el lugar privilegiado lo ocupa
Ayacucho.
-¿Despachará desde ese departamento la Comisión de la Verdad?
Es una posibilidad. No puedo adelantar porque no hemos abordado el
tema. La comisión tiene mucho interés en viajar a Ayacucho, tenía
previsto viajar en este mes, pero hemos preferido concentrarnos a
fortalecernos administrativa e internamente para hacer algunas visitas y
primeros contactos en setiembre.
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Javier Ciurlizza
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-Si bien se afirma que
cuentan simbólicamente con un millón de soles en presupuestoÖ ¿será
suficiente esto al menos hasta diciembre?
No hemos hecho aún un cálculo total de las necesidades, creemos
que el millón de soles nos va a alcanzar únicamente para el periodo de
instalación, lo que significa que a partir de noviembre vamos a
necesitar recursos complementarios, sea del Estado o de la cooperación
internacional. En el caso de Chile, la Comisión de la Verdad y
Reconciliación gastó alrededor de 1,8 millones de dólares en un
periodo de un año y tres meses que duró su mandato, y en el caso de
Sudáfrica, el gasto de la Comisión de la Verdad de ese país representó
más de treinta millones de dólares. Las cifras son muy variadas y
depende del mandato, del tiempo de duración, de la composición, de la
necesidad de equipos científicos que a veces no se encuentra en el Perú.
-¿Habrá aporte internacional?
Vamos a necesitar esos recursos, para eso ya hemos tomado algunas
iniciativas como convocar a una mesa de cooperantes, reunir a las
embajadas de los principales países y las agencias en Lima, explicarles
cómo va a ser el trabajo y pedirles la colaboración más rápida
posible.
-¿Los 24 meses trazados como plazo serán suficientes?
Sólo el tiempo lo dirá. La tarea es enorme, de todas maneras la
comisión va a ser selectiva en algunos temas, pues va a ser imposible
atender o visualizar todas y cada una de las muertes y desapariciones
ocurridas en estos años en el Perú, teniendo en cuenta además que se
realizarán audiencias públicas. Es la única comisión de la verdad de
América Latina que tiene previsto realizar estas audiencias con las víctimas
y con cualquier persona que quieran brindar información.
-¿Estas audiencias incluyen a los líderes terroristas como se
anunció hace algunos días?
En realidad fue una interpretación de lo que dije en una emisora
local el miércoles. Me hicieron veinte preguntas y una de ellas fue si
se visitaría (a los líderes subversivos) y yo dije que no se excluye a
nadie. No es que haya anunciado que se va a visitarlos.
-Pero, ¿existe una posibilidad?
No se excluye a nadie y desde ese punto de vista la comisión se
tendrá que entrevistar con esas personas como estoy seguro lo hará con
los altos mandos de las Fuerzas Armadas y como aquellos oficiales que
hoy tienen grados de coronel o general que en los ochentas prestaron
servicios en las zonas de emergencia.
-¿Cuánto servirá los bancos de información que pondrán a
disposición la Defensoría del Pueblo y los organismos de derechos
humanos?
Muchísimo porque ya hay un trabajo sistematizado sobre el cual
partir. El tema es que los bancos de datos son acerca de casos específicos:
desaparecidos, desplazados y otros. Lo que falta es una visión de
conjunto que tengan que recopilar lo que es causa, hechos y
consecuencias de esa violencia de cada una de las personas y grupos
sociales que estuvieron involucrados.
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