La República

Mirko Lauer
(18 de agosto del 2003)

Brotes de macartismo

 

Crece en estos días un macartismo (satanización de la izquierda) que expresa una desesperación de la derecha ante la gradual consolidación de la democracia. La idea es que existe un izquierdismo responsable de una supuesta inclinación de la Comisión de la Verdad hacia el senderismo. A quienes esgrimen el argumento no les importa que aún no se conozca el informe de la CVR.

La izquierda legal peruana fue una víctima de Sendero Luminoso y un baluarte en la lucha contra él. Sus cuadros asesinados son numerosos. Su retroceso social por la violencia terrorista es obvio. SL vio a la izquierda como un enemigo más inmediato que la derecha, a la que terminó elogiando por haber liquidado a los partidos políticos democráticos.

A la derecha -la mafiosa y la otra- le molesta mucho que figuras provenientes de la izquierda (aun si hoy algunos se declaran de derecha) tengan voz en el gobierno o en el debate público. En efecto, la convocatoria a una izquierda legal y moderada que fue clave en la caída de Alberto Fujimori ha sido uno de los activos de Alejandro Toledo.

Esta izquierda, mezquinamente llamada "caviar" en alusión al origen social privilegiado de algunos dirigentes, aporta cuadros claves a todo nivel al esfuerzo democrático. Como los aportan otros sectores sociales y otras ideologías democráticas. Esta amplitud de convocatoria irrita a los sectores autoritarios de una derecha que no es caviar sino hambreadora a secas.

Los irrita tanto que los hace olvidar que prácticamente no hay izquierda partidariamente organizada en el país. Salvo que se refieran a Patria Roja, que desdeña el debate nacional o es marginada por él, o ambas cosas. Pero la izquierda ya no es el 35% electoral de otros tiempos, y le demorará bastante volver a serlo.

La irritación ha llegado al grado de buscar asociar a la izquierda democrática con el senderismo, como hace Jaime Althaus en una columna hace unos días. Es injusto Althaus (a quien no llamaremos fujimorista), pues la izquierda -la política y la sindical- ha sido un baluarte contra el terrorismo, y ha pagado con sangre su posición de principio.

En la exposición fotográfica de la CVR en la casa Riva Agüero de Chorrillos aparece una toma de dirigentes de la izquierda marchando detrás de una pancarta contra el terrorismo, en un momento crítico de la violencia. La bien comida derecha política civil no puede presentar una foto, ni una decisión, ni siquiera una lista de víctimas parecidas.

Quizás es inevitable que el afianzamiento de la democracia genere macartismo. Alguien tiene que llevar la culpa de que los ciudadanos reclamen derechos, el Congreso y los medios denuncien robos de cuello y corbata, las capas medias apoyen a sectores populares.

 


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