Peru 21

Augusto Alvarez Rodrich
(18 de agosto del 2003)

Llaman a la puerta… ¿quién será?

 

Uno de los últimos recursos al que han acudido algunos que al comienzo se opusieron a la formación de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) y que ahora, cuando ya es imposible detenerla, se esfuerzan por desprestigiarla para mellar las conclusiones que en pocos días presentará al país, es caracterizar el reporte como una afrenta a las Fuerzas Armadas.

Sus argumentos son previsibles, pues la tradición de tocar a las puertas de los cuarteles cuando algo no les conviene, es un arte muy arraigado en el país. Con su conocido oportunismo, Alan García se ha puesto a la cabeza de este grupo, dándole un nuevo barniz a las críticas ya expresadas por otros en las últimas semanas, incluyendo que 'no puede haber reconciliación con los asesinos'-asunto que ya había sido aclarado por la propia CVR-,que 'los terroristas no pueden ser interlocutores válidos'-eco de la  campaña macartista en marcha, por la cual todo izquierdista es asociado con el terrorismo-,y que, aunque hayan habido excesos, no se puede caer en injusticias con las FF.AA., pues el Estado no estaba preparado para afrontar el baño de sangre que desencadenó Sendero Luminoso.En realidad, García busca curarse en salud respecto de temas en los que sabe que tiene responsabilidad, y busca aliarse con las FF.AA.a manera de parche del chupo que está por reventar. 

Al ex presidente se han sumado varios medios de comunicación -algunos con evidente vinculación con el Apra- que parecen interesados en reemplazar a 'Actualidad Militar'(la publicación del Ejército) y que no solo repiten los argumentos de AGP sino que, además, llenan sus páginas con reclamos de voceros castrenses que exigen que la CVR no individualice las responsabilidades por los 'eventuales excesos' e insinúan que, si ello no ocurre, se debería producir una nueva amnistía. 

El reporte de la CVR sí debería referirse al contexto que llevó a las FF.AA. a cometer actos de barbarie, así como precisar el papel que en ello tuvieron -por acción u omisión- los gobiernos de turno, pero no debería ocultar, por ningún motivo, la verdad.

 

 


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