La República

Opinión
(19 de agosto del 2003)

Postergación innecesaria

 

Sigue en el candelero la propuesta del Ejecutivo para postergar la presentación del informe final de la Comisión de la Verdad hasta el 2 de setiembre, es decir cinco días después del plazo fijado por la respectiva resolución suprema, que obedeció en ese caso a una iniciativa de la propia CVR, cuyos miembros pidieron una prórroga de dos meses para la presentación de su informe final, la misma que vence el 28 de agosto.

Las razones planteadas por el Ejecutivo para postergar unos días la presentación del informe final de la CVR no convencen. Se alega que el 25 de agosto llegará a Lima en visita oficial el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, lo que es cierto. Pero también lo es el que la visita no dura más de 48 horas, lo que quiere decir que para el 28 hará un buen rato que el ilustre visitante habrá partido.

También se alega que el 28 de agosto es el aniversario anual de la reincorporación de Tacna al Perú, y que el Presidente tiene actividades previstas en la Ciudad Heroica. En verdad, salvo que dichas obligaciones abarquen varios días (y no es así), nada impediría que el mandatario viaje a Tacna, participe de la Procesión de la Bandera y retorne luego a Lima, donde en la noche podría tener lugar la ceremonia de entrega oficial del informe de la CVR.

Puede argumentarse que una demora de pocos días en la presentación de un trabajo que ha abarcado un lapso de dos años es insignificante, y sin duda es cierto. Pero aquí interviene un elemento psicológico, que consiste en no ceder ni por un minuto a las iniciativas de aquellos que buscan una postergación del informe de la CVR con razonamientos aún más confusos que los que adelanta el Ejecutivo y se encuentran en campaña para lograrlo.

Curiosamente, aunque buena parte de quienes pretenden la postergación pertenecen a las filas de UN, no se ponen de acuerdo en el lapso que cubriría esta postergación. Así, para el congresista Ántero Flores Aráoz, el informe es inoportuno por cuanto todavía quedan remanentes senderistas y tampoco es posible una reconciliación con quienes practicaron o aún practican el terrorismo. Pero a esto puede replicarse que la reconciliación que propone la CVR no es con SL o el MRTA sino con ese país profundo y olvidado que sufrió de lleno el terror.

El doctor Luis Bedoya Reyes, fundador del PPC, también pidió postergación, aunque sin fijar fecha. Quien sí la fijó, y nada menos que en el año 2025, fue el congresista Xavier Barrón. Por su parte los congresistas Rafael Rey y José Barba, infatigables en su odiosidad hacia la CVR, plantean desechar el informe. El primero porque nunca debió existir una Comisión de la Verdad; el segundo porque lo que ella diga será completamente inútil.

Contrastan estas actitudes con las de la presidenta de UN Lourdes Flores, quien manifiesta esperar con serenidad el informe de la CVR, sobre el cual opinará una vez que sea conocido. Es la actitud más sensata procedente de la derecha, que lo único que demuestra con este pedido compartido de postergación es un lamentable miedo a la verdad y sus consecuencias.

Pues ya es hora de que un debate sobre lo ocurrido en el país en los años de guerra interna tenga lugar, que las responsabilidades de quienes desencadenaron la destrucción se conozcan y discutan, lo mismo que las causas que originaron ese periodo de violencia que costó la vida al menos a 30,000 peruanos, desplazó de sus hogares a 600,000, causó daños equivalentes a nuestra deuda externa y fracturó el país.

El conocer la verdad ayuda a cicatrizar las heridas, deja actuar a la memoria y facilita una reconciliación que ciertamente no se dará como por arte de magia con el informe de la CVR sino que será consecuencia de un proceso que contempla el conocimiento de los crímenes y violaciones de DDHH cometidos por los terroristas y por quienes ejercieron la represión en nombre del Estado, y también la compensación de las víctimas o sus familiares. Por todas estas razones la cita del 28 no debe ser postergada.

 


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