|
|
|
Sigue en el candelero la propuesta del Ejecutivo para
postergar la presentación del informe final de la Comisión de la Verdad
hasta el 2 de setiembre, es decir cinco días después del plazo fijado
por la respectiva resolución suprema, que obedeció en ese caso a una
iniciativa de la propia CVR, cuyos miembros pidieron una prórroga de dos
meses para la presentación de su informe final, la misma que vence el 28
de agosto.
Las razones planteadas por el Ejecutivo para postergar unos días la
presentación del informe final de la CVR no convencen. Se alega que el 25
de agosto llegará a Lima en visita oficial el presidente brasileño Luiz
Inácio Lula da Silva, lo que es cierto. Pero también lo es el que la
visita no dura más de 48 horas, lo que quiere decir que para el 28 hará
un buen rato que el ilustre visitante habrá partido.
También se alega que el 28 de agosto es el aniversario anual de la
reincorporación de Tacna al Perú, y que el Presidente tiene actividades
previstas en la Ciudad Heroica. En verdad, salvo que dichas obligaciones
abarquen varios días (y no es así), nada impediría que el mandatario
viaje a Tacna, participe de la Procesión de la Bandera y retorne luego a
Lima, donde en la noche podría tener lugar la ceremonia de entrega
oficial del informe de la CVR.
Puede argumentarse que una demora de pocos días en la presentación de un
trabajo que ha abarcado un lapso de dos años es insignificante, y sin
duda es cierto. Pero aquí interviene un elemento psicológico, que
consiste en no ceder ni por un minuto a las iniciativas de aquellos que
buscan una postergación del informe de la CVR con razonamientos aún más
confusos que los que adelanta el Ejecutivo y se encuentran en campaña
para lograrlo.
Curiosamente, aunque buena parte de quienes pretenden la postergación
pertenecen a las filas de UN, no se ponen de acuerdo en el lapso que
cubriría esta postergación. Así, para el congresista Ántero Flores Aráoz,
el informe es inoportuno por cuanto todavía quedan remanentes senderistas
y tampoco es posible una reconciliación con quienes practicaron o aún
practican el terrorismo. Pero a esto puede replicarse que la reconciliación
que propone la CVR no es con SL o el MRTA sino con ese país profundo y
olvidado que sufrió de lleno el terror.
El doctor Luis Bedoya Reyes, fundador del PPC, también pidió postergación,
aunque sin fijar fecha. Quien sí la fijó, y nada menos que en el año
2025, fue el congresista Xavier Barrón. Por su parte los congresistas
Rafael Rey y José Barba, infatigables en su odiosidad hacia la CVR,
plantean desechar el informe. El primero porque nunca debió existir una
Comisión de la Verdad; el segundo porque lo que ella diga será
completamente inútil.
Contrastan estas actitudes con las de la presidenta de UN Lourdes Flores,
quien manifiesta esperar con serenidad el informe de la CVR, sobre el cual
opinará una vez que sea conocido. Es la actitud más sensata procedente
de la derecha, que lo único que demuestra con este pedido compartido de
postergación es un lamentable miedo a la verdad y sus consecuencias.
Pues ya es hora de que un debate sobre lo ocurrido en el país en los años
de guerra interna tenga lugar, que las responsabilidades de quienes
desencadenaron la destrucción se conozcan y discutan, lo mismo que las
causas que originaron ese periodo de violencia que costó la vida al menos
a 30,000 peruanos, desplazó de sus hogares a 600,000, causó daños
equivalentes a nuestra deuda externa y fracturó el país.
El conocer la verdad ayuda a cicatrizar las heridas, deja actuar a la
memoria y facilita una reconciliación que ciertamente no se dará como
por arte de magia con el informe de la CVR sino que será consecuencia de
un proceso que contempla el conocimiento de los crímenes y violaciones de
DDHH cometidos por los terroristas y por quienes ejercieron la represión
en nombre del Estado, y también la compensación de las víctimas o sus
familiares. Por todas estas razones la cita del 28 no debe ser postergada. |