El Comercio

(27 de agosto del 2001)

Compensación justa a los deudos de Barrios Altos

 

Con justicia, el Gobierno Peruano ha iniciado el pago de una reparación a los deudos de las víctimas de la matanza de Barrios Altos, perpetrada por un comando paramilitar en noviembre de 1991.

Como se recordará, tal beneficio debió haber sido concedido por el régimen fujimorista según un fallo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos -lo que no hizo-, que dispuso que dicha reparación civil debía ser fijada de común acuerdo entre el Estado, la CIDH y las familias afectadas.

Como este dramático caso existen indudablemente muchos otros, producidos durante la década pasada, en los que hubo transgresión de los derechos humanos, que esperan igualmente una reparación simbólica.

Pero siendo de justicia compensar, al menos económicamente a quienes fueron objeto de la barbarie y la violencia, hay que contemplar que estos beneficios se ajusten a la disponibilidad de las arcas fiscales que actualmente no son solventes. Sólo para atender el Caso Barrios Altos, a las familias de las doce personas asesinadas y los tres sobrevivientes del vil ataque, se requiere tres millones de dólares.

En tales circunstancias, se ha sugerido la posibilidad de que estas obligaciones económicas puedan ser atendidas con los fondos acumulados en las llamadas cuentas de la corrupción, que han comenzado a ser repatriadas dentro del proceso judicial entablado por el Estado a Montesinos y su entorno.

Sin embargo, habiendo asumido la Comisión de la Verdad el encargo de investigar las múltiples denuncias sobre la violación de derechos humanos, lo que corresponde es que cualquier desembolso se realice en clara concordancia con el esclarecimiento de cada caso. Esto es necesario para garantizar un manejo responsable de los fondos y atender efectiva y paulatinamente los requerimientos de los peruanos que, en muchos casos, lo perdieron todo en los terribles años del terror.

 


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