La República

(29 de abril del 2002)

Crimen de La Cantuta no debe quedar impune

 

El doctor Walter Peñaloza fue fundador de la actual Universidad Nacional de Educación de La Cantuta. Por eso sintió profunda y angustiosamente la matanza de los estudiantes y de un profesor de ese centro superior de estudios.
"Me cayó como un bombazo", dijo recordando el momento en que recibió la noticia de esa masacre.
El se hallaba en Venezuela. De inmediato envió un cable solidarizándose con el dolor del estudiantado de esa Universidad.
"Fue un hecho cruel, inhumano, inaceptable", comentó ayer.
"Los autores de ese crimen deben ser juzgados y sancionados con la mayor severidad que acuerdan las leyes. Un hecho así, tan cruel, no puede quedar impune", manifestó.
Maestro sapiente, filósofo, Peñaloza es considerado como uno de los hombres más involucrados en el quehacer educativo.
Fue maestro desde los 20 años de edad, cuando recién había salido de las aulas secundarias.
Toda su vida la ha dedicado al magisterio.
Los últimos años comprendidos entre 1967 y el 2000 trabajó en Venezuela, en la actividad educativa. Varias universidades de ese país requirieron de su concurso para modernizar sus estructuras. Dictó charlas, cursos, conferencias.
De vuelta al Perú se ha incorporado de lleno, nuevamente, a las tareas del magisterio y del estudio de la realidad de la educación.
Forma parte ahora de la Comisión Nacional de Educación encargada de recomendar los cambios más necesarios en las leyes y en las prácticas educativas así como propiciar la concertación del Estado con la sociedad civil para involucrarla en el trabajo educativo.

 


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