Justicia
para víctimas de Accomarca: Alan García debe ser juzgado
3 de febrero de 2005
Gloria Cano, representante legal de APRODEH, confirmó la
presentación de la denuncia hecha por la fiscal Cristina
Olazábal contra Alan García Pérez y otros altos
mandos militares por el asesinato y genocidio de 69 pobladores de
la comunidad de Accomarca, perpetrada el 14 de agosto de 1985.
Según la abogada, la denuncia comprende a García,
así como a otros altos mandos en tanto “las operaciones realizadas
en Ayacucho obedecían a una estrategia contrasubversiva planificada
y diseñada por los altos mandos militares, entre ellos, el
Jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, el ministro de
Guerra y el propio Presidente –Alan García Pérez–
quien era responsable de aprobarla en su calidad de Jefe de las
Fuerzas Armadas y director del Sistema de Defensa Nacional”.
“García conocía la política antisubversiva
que se venía implementando desde diciembre de 1982 y de las
graves violaciones a los derechos humanos cometidas por el Ejército
en las zonas de emergencia. Pese a ello aceptó continuar
con esa estrategia e incluso ratificó al jefe político
militar de Ayacucho, Wilfredo Mori Orzo, a pesar de las numerosas
denuncias que tenía en su contra por los crímenes
cometidos en el cuartel Los Cabitos y, además, responsable
de las masacres de Umaru y Bellavista”, acotó.
“Al recibir información de presencia terrorista en la zona
de Accomarca, Mori Orzo ordenó la elaboración de un
plan para enfrentar tal situación: el Plan Huancayocc, cuyo
objetivo era capturar y/o destruir a los terroristas que se encontraban
en las alturas de dicho poblado. El propio Mori Orzo confirmó
esta versión ante la Comisión de la Verdad y Reconciliación
al señalar que destruir es eliminar”, afirmó la abogada
“Por ello, la investigación realizada señala que
esta masacre no obedece a un hecho aislado o a la convicción
de una persona. Por el contrario, se trata de una concepción
imperante en las Fuerzas Armadas durante esos años en donde
la eliminación física de los presuntos subversivos
era parte de su trabajo ordinario. Con ello se confirma que durante
los años de conflicto armado se implementó –en las
zonas declaradas en emergencia– una política sistemática
violatoria de los derechos humanos, implantada desde el Estado”,
puntualizó.
La denuncia también incluye a César Enrico Praeli,
ex presidente del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas; Jorge
Flores Torres, ex ministro de Guerra; Sinesio Jarama Dávila,
jefe de la Segunda Región Militar; Wilfredo Mori Orzo, jefe
político militar de Ayacucho; Nelson Gonzáles Feria,
ex jefe del Estado Mayor; César Martínez Uribe, ex
comandante del Estado Mayor; José Williams Zapata, ex jefe
de la compañía Lince; Juan Rivera Rondón, ex
jefe de la Patrulla Lince 6; Telmo Hurtado Hurtado, ex jefe de la
Patrulla Lince 7; entre otros.
No a la Impunidad del caso Accomarca: Las pruebas de la responsabilidad
de Alan García
4 de febrero de 2005
El pasado miércoles, la fiscal Cristina Olazábal
presentó una denuncia contra Alan García Pérez
–por delito de omisión impropia–y otros altos mandos militares
por el asesinato y genocidio de 69 pobladores de la comunidad de
Accomarca, perpetrada el 14 de agosto de 1985.
Según declaró Gloria Cano, representante legal de
APRODEH, las ejecuciones extrajudiciales en la zona de Accomarca
movieron a todo el aparato militar para hacer frente al acuerdo
común: eliminar a la subversión en base a una guerra
sucia o no convencional. “Esta misión fue acordada con los
más altos mandos y bajo la responsabilidad del ex presidente
Alan García, quien tenía pleno conocimiento de la
forma en la que se venía haciendo frente a la lucha subversiva,
y quien sin embargo, toleró y/o permitió –en el caso
concreto de Accomarca– que los hechos se realizaran de acuerdo al
plan general aprobado”, señaló.
“Si bien Alan García asumió el mando constitucional
el 28 de julio de 1985, y los hechos se produjeron entre el 8 de
agosto y setiembre del mismo año, ello no lo exime de responsabilidad
por los hechos ilícitos acontecidos durante ese período,
ya que estos no se presentaron en contextos aislados, ni mucho menos
eran desconocidos por las autoridades políticas, eclesiásticas
y militares. Se trataba más bien de violaciones masivas a
los derechos humanos dadas a conocer por los familiares de las víctimas,
por las organizaciones de derechos humanos, por los medios de comunicación,
etc. Por ello sostenemos que al asumir García la presidencia
no desconocía la situación, ni las violaciones sistemáticas
a los derechos humanos cometidas en las zonas declaradas en emergencia”,
afirmó.
La abogada hizo mención a las versiones señaladas
por diversos integrantes de las Fuerzas Armadas durante el gobierno
de García quienes confirmaron el conocimiento que García
tenía sobre la situación. Entre ellas figuran las
declaraciones de Julio Velásquez Giaccarini, general de Brigada
y jefe del Servicio de Inteligencia Nacional, quien despachaba todas
las mañanas con el Presidente y le informaba sobre lo que
acontecía en las zonas de emergencia.
También se encuentran las declaraciones de César
Enrico Praeli, presidente del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas
quien en una entrevista a la revista OIGA (23 de setiembre de 1985)
señala: “Tuvimos una reunión con el nuevo gobierno,
dos reuniones del Consejo de Defensa Nacional, para que el Presidente
tomara un conocimiento cabal de cuál era la situación.
En la primera participó el General Mori, participamos todos
los miembros del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas y se hizo
una exposición muy detallada para poner en conocimiento del
Presidente de la República de la situación de las
Fuerzas Armadas en la sub-zona de emergencia Nº 5 –zona correspondiente
a Ayacucho– (...) no se consideró en ningún momento
una nueva política antisubversiva (...) el Consejo de Defensa
Nacional estaba enterado de la situación, de los enfrentamientos
que se había producido, de los muertos que se habían
presentado (...). Asimismo, le dijo al Premier “A mí, ni
a ninguno de los miembros del Comando Conjunto ni del gabinete puede
quitarnos la confianza porque dependemos única y exclusivamente
del Presidente”.
Por su parte, Sinesio Jarama, jefe de la Segunda Región
Militar conocía y compartía los lineamientos y doctrina
de Defensa Nacional antisubversivas violatorias de los derechos
humanos impartidas desde los más altos mandos militares.
Ello se corrobora con sus expresiones vertidas ante el Senado de
la República, el 17 de septiembre de 1985, en donde señaló:
“Cuando el poder público ha sido rebasado, cuando las leyes
ya no pueden ser aplicadas y su aplicación no da el resultado
que se pretende, cuando sus fuerzas policiales y su empleo también
ha sido rebasado y ya no pueden restituir la normalidad a las zonas
convulsionadas, en esa circunstancia es que el Estado determina
el empleo de la Fuerza Armada. Consecuentemente, cuando esa Fuerza
Armada interviene ya no lo hace bajo las mismas condiciones del
Estado Normal de Derecho, porque en esa zona ya no rige, justamente,
la constitucionalidad, ya no rige (...) el imperio absoluto de la
ley (...) ya no se dan las condiciones para que la fuerza pública
pueda utilizar instrumentos para restablecer el orden, para garantizar
la seguridad, ¿por qué?, porque se ha producido una
alteración en el poder político, en el ejercicio del
poder comunal, porque en esa zona ya no se respeta la vida humana,
ni la propiedad pública, ni la propiedad privada, por eso
es que el Estado declara el Estado de excepción. Por eso
el Estado determina la intervención de las Fuerzas Armadas”.
“García no hizo nada para cambiar la estrategia violatoria
a los derechos humanos que se venía ejecutando en Ayacucho
desde diciembre de 1982 por parte de las Fuerzas Armadas. Prueba
de ellos son las diversas masacres como Pucayacu, Accomarca, Cayara,
Chumbivilcas, entre otras, cometidas desde el inicio de su gestión”,
puntualizó la abogada.
APRODEH sostiene: No hay que temerle a la verdad
8 de febrero de 2005
“No hay que temerle a la verdad. Solo la verdad permitirá
establecer la justicia, por eso Alan García debe hacer frente
a la justicia y no presionar a través de sus influencias
políticas con otros fiscales superiores para que destituyan
a la fiscal Cristina Olazábal o la remuevan de su cargo”,
señaló Gloria Cano, representante legal de APRODEH,
ante las críticas vertidas por voceros apristas sobre la
denuncia por el caso Accomarca.
Sobre las versiones que señalan una maniobra del gobierno
con respecto a este caso, la abogada sostuvo: “Creo que hay que
dejar de lado eso tipo de argumentación. Cada vez que hay
una investigación seria tratan de desacreditarla señalando
que hay componenda política o algo por estilo. Aquí
no hay nada de eso. Lo que ocurrió fue que la fiscal Olazábal
terminó su investigación sobre el caso y ahí
lo que queda es o denunciar o archivar el caso. La fiscal evaluó
las pruebas y optó por denunciar. Por el contrario, si ella
a pesar de haber recolectado las pruebas, no formulaba denuncia
cometía prevaricato, es decir, delito de omisión de
denuncia”.
Por otro lado agregó: “Es muy fácil tildar a las
personas de prosenderistas o senderistas pero es muy difícil
que eso se pruebe. Esos argumentos son absurdos. Debemos aprender
a respetar el trabajo de los fiscales y jueces, así como
respetar sus decisiones. La fiscal Olazábal es una profesional
independiente de cualquier maniobra política”.
Cano señaló que existen diversos elementos que respaldan
la denuncia hecha por la fiscal Olazábal y que determinan
la responsabilidad del ex presidente Alan García, entre ellos
el Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación
–que describe la matanza de Accomarca ocurrida el 14 de agosto de
1985–, el informe de la Comisión Investigadora del Senado,
presidida por Javier Valle Riestra, así como declaraciones
de los integrantes de dicha comisión.
“La denuncia contra Alan García ha sido presentada por delito
de omisión impropia –dentro del delito de asesinato–, dado
que él conocía la política contrasubversiva
que se venía desarrollando desde los años anteriores
a su mandato. Incluso, siendo diputado, se pronunció en contra,
criticó y denunció el ingreso de militares y los operativos
que causaban numerosas muertes. Por ello no es posible que tras
haber conocido y censurado esta situación, haya actuado de
manera contraria, mucho menos en su calidad de mandatario y garante
de los derechos humanos”, afirmó.
En cuanto a las amenazas recibidas por la fiscal Olazábal,
Cano sostuvo que se ha solicitado protección para ella dado
los diversos casos tiene. “Las amenazas pueden venir de distintos
frentes. La fiscal tiene también el caso Cabitos 83 donde
recientemente se denunció a Clemente Noel y a otros militares
que conformaban su Estado Mayor, así como la denuncia contra
Abimael Guzmán por el caso Lucanamarca, tras concluir que
existió una directiva del más alto mando de Sendero
Luminoso para efectuar dicha matanza, aún cuando Guzmán
no participara en la ejecución de este crimen”.
Hoy, Plantón por caso Accomarca
11 de febrero de 2005
Hoy, viernes 11 de febrero, los familiares del caso Accomarca junto
a representantes de organizaciones de afectados –entre ellos familiares
de los casos Cayara, El Frontón, Cantuta, Cabitos, Soccos,
entre otros– y de derechos humanos, realizarán un plantón
a las 11 a.m frente al Palacio de Justicia, para respaldar a la
fiscal Cristina Olazábal y exigir sanción a los responsables
de la matanza de Accomarca.
Como se recuerda, la fiscal Cristina Olazábal presentó
una denuncia contra el ex presidente Alan García, por delito
de omisión impropia, y contra otros altos mandos militares
por el asesinato de 69 pobladores de la comunidad de Accomarca,
ocurrida el 14 de agosto de 1985. Tras ello, la fiscal ha sido objeto
de duras críticas por lo que los familiares del caso y otras
organizaciones han decidido expresar, de manera pública su
respaldo y su exigencia de justicia y sanción a todos los
responsables del asesinato de decenas de mujeres, niños,
y ancianos.
Recordemos que durante la década del ochenta, se inició
una estrategia contrasubversiva que ocasionó sistemáticas
violaciones a los derechos humanos en distintos lugares del país,
como lo fue la comunidad de Accomarca, ubicada en Ayacucho. El entonces
presidente, Alan García, tenía pleno conocimiento
de la forma en la que se venía haciendo frente a la lucha
subversiva, y sin embargo, toleró –en el caso concreto de
Accomarca– que los hechos se realizaran de acuerdo al plan Huancayocc,
cuyo objetivo expreso era eliminar a supuestos subversivos.
Pronunciamiento de los Familiares del Caso Accomarca
11 de febrero de 2005
Los familiares de las víctimas de la masacre de Accomarca
perpetrada el 14 de agosto de 1985 expresamos lo siguiente:
• Nuestro pleno respaldo a la fiscal Cristina Olazábal Ochoa
por la denuncia presentada contra los responsables del asesinato
de 69 pobladores de la comunidad de Accomarca (Vilcashuamán,
Ayacucho), entre quienes se encontraban niños, ancianos,
mujeres, todos ellos familiares nuestros. Destacar de manera especial,
la labor que viene cumpliendo la doctora Olazábal quien ha
demostrado firmeza y valentía en su gestión.
• Queremos confirmar que los hechos fueron perpetrados el 14 de
agosto de 1985 y no en julio de ese año tal como algunas
personas vienen divulgando. El informe de la Comisión de
la Verdad y Reconciliación y la investigación realizada
en 1985 por la Comisión Investigadora del Senado, presidida
por Javier Valle Riestra, respaldan esta afirmación.
• A lo largo de veinte años hemos venido luchando por alcanzar
Verdad y Justicia sin obtener resultado hasta el momento. Al responsable
directo, Telmo Hurtado, se le premió ascendiéndolo
hasta el grado de Mayor y condecorándolo hasta en cuatro
oportunidades. Por eso ahora permaneceremos vigilantes y a la espera
de la respuesta del Poder Judicial respecto de la responsabilidad
del ex presidente, Alan García, y de los veinticinco militares
denunciados en dicho crimen.
• Queremos recordar que no solo se trata de 69 víctimas sino
del arrasamiento y destrucción de una comunidad entera ya
que, tras la incursión militar, se destruyeron las formas
de organización, las costumbres y se generó desplazamiento
e inseguridad en la población.
Por todo lo dicho, el pueblo de Accomarca exige a las autoridades
competentes JUSTICIA Y SANCIÓN a todos los responsables del
caso Accomarca.
¡Para que nunca más se repita! ¡No a la impunidad!
Por la memoria de nuestros hermanos:
Lorenza Balboa Gamboa, Juliana Baldeón García, Fortunata
Baldeón Gutiérrez, Ceferino Baldeón Palacios,
Marisol Baldeón Palacios, Justina Baldeón Pulido,
Ramírez Nerio Baldeón, María Baldeón
Reza, Agustín Chávez Baldeón, Tomaza Chuchón
Castillo, José Chuchón Janampa, Filomeno Chuchón
Teccsi, Angélica de la Cruz Baldeón, Félix
de la Cruz Sulca, César Flores Balboa, Miguel Flores Balboa,
Gerbacio Flores Baldeón, María Magdalena Flores Baldeón,
Gertrudis Gamboa de la Cruz, Alejandro Gamboa Herrera, Hugo Gamboa
Lozano, Richard Gamboa Lozano, Víctor Gamboa Lozano, Edilberta
Gamboa Medina, Eugenia Gamboa Medina, Francia Gamboa Pulido, Isidro
Gamboa Pulido, Néstor Gamboa Pulido, Wálter Gamboa
Pulido, Delfina Gamboa Quispe, Pastor Gómez de la Cruz, Lorenza
Janampa de la Cruz, Silvestra Lizarbe Solís, Clotilde Lozano
Baldeón, Felícitas Martínez Baldeón,
Delfina Mendoza Baldeón, Delia Mendoza Baldeón, Lourdes
Mendoza Baldeón, Dámasa Ochoa Janampa, Toribio Ochoa
Janampa, Celestino Ochoa Lizarbe, Edwin Ochoa Lizarbe, Gerardo Ochoa
Lizarbe, Ernestina Ochoa Lizarbe, Víctor Eugenio Ochoa Lizarbe,
Albino Palacios Quispe, Leandra Palacios Quispe, Aquilino Parez
Báez, Esther Paulina Parez Palomino, Baciliza Pariona Baldeón,
Édgard Pulido Baldeón, Víctor Pulido Lozano,
Máxima Pulido Romero, Cornelio Quispe Baldeón, Benedicta
Quispe Martínez, Julia Quispe Martínez, Pelayo Quispe
Palacios, Leonidas Quispe Pariona, Cornelia Ramírez Baldeón,
Primitiva Ramírez Baldeón, Máximo Sulca de
la Cruz, Bonifacia Sulca Teccsi.
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