La
República, Lima, 17/1/2005
Peritos confirman muerte por tortura
Tras el hallazgo de cuerpos en Accomarca.
- Cuerpo de Bernabé Calderón García, asesinado
en un anexo de Accomarca, muestra indicio de torturas.
- Sus familiares y testigos culpan al teniente EP José
Carrasco Urbina, conocido como Teniente Moran.
Elías Navarro
Nuevamente el hallazgo de un cuerpo en una fosa clandestina en
el distrito de Accomarca, provincia de Vilcashuaman, hace honor
al nombre de Ayacucho, vocablo quechua que significa "rincón
de los muertos". Junto a ese hallazgo la verdad no pudo ser
mas dura, implacable: la exhumación del cadáver del
campesino Bernabé Baldeón García, a cargo de
la fiscalía de derechos humanos, y un equipo forense especializado
confirman que fue asesinado salvajemente.
Y actualizan una acusación: la que apunta al teniente EP
José Carrasco Urbina, conocido como el "Teniente Moran",
entonces jefe de la base contrasubverssiva del Cuartel N 34 de Accomarca
, a quien se sindica como auto de numerosos asesinatos a mansalva.
En la diligencia participaron como peritos de parte tres miembros
del Equipo Peruano de Antropología Forense (EPAF), convocados
por APRODEH que representa a los familiares. Ellos son: Carmen Ros
Cardoza, Melissa Luna y Alain Wittmeann, quienes se encargaron de
determinar en el laboratorio las causas de la muerte (por tortura)
de Bernabé Baldeón.
TORTURADO Y ASESINADO
Los restos del campesino Bernabé Baldeón García,
torturado y asesinado por fuerzas militares del 26 de setiembre
de 1990, bajo el mandado del "Teniente Moran, fueron hallados
en el cementerio a 300 metros de la plaza de Accomarca.
Fue enterrado encima de otro cadáver a una profundidad de
un metro con ochenta centímetros, posiblemente para dificultar
su ubicación. El cuerpo completamente desnudo presentaba
evidentes signos de haber sido cruelmente torturado, pues las costillas
estaban rotas como consecuencia de golpes con objetos contundentes.
Tenia puertas un par de zapatillas de color blanco y una gorra de
color rojo.
Sus familiares no pudieron contener el llanto en la exhumación
de los restos, y clamaron justicia a todo momento. La fiscal de
Derechos Humanos de Ayacucho, Cristina del Pilar Olazábal
Ochoa, dirigiéndose a ellos indicó que su despacho
está a punto de concluir tanto las investigaciones del asesinato
de Bernabé Baldeón como la masacre de 69 personas
en Accomarca,.
Crispín Baldeón Ylaconza, hijo de la victima, dijo:
"Pido que se sancione ejemplarmente a José carrasco
Urbina, de apelativo "teniente Moran", quien asesinó
de la manera mas atroz e inhumana a su padre."
Una historia de violencia y horror
1. En 1985, el jefe de la Base Militar de Accomarca había
impuesto la llamada "cooperación" sobre las 18
comunidades y anexos: tenían la obligación de llevar
animales domésticos o productos. Los pobladores que se negaban
a "cooperar" recibían una brutal agresión,
hasta el asesinato, como le pasó a Baldeón.
2. a las 8 de la mañana del 25 de septiembre de 1990, unos
30 soldados llegaron a Pucapacana-Lambrasniyocc. El presidente de
dicha comunidad, Bernabé Baldeón García, se
encontraba en su domicilio, cuando 4 soldados irrumpieron. También
detuvieron a Santos Baldeón Palacios y Modesto Olarte Peralta.
3. A las tres de la tarde llegaron al anexo de Paccchahuallhua,
con unos cien detenido. La mayoría fueron liberados y advertidos
que debían "colaborar".
4. Por la noche se sometió a espantosas torturas a santos
Baldeón y Jesús Baldeón Zapata, luego fueron
asesinados, de ellos nunca más se supo. Bernabé Baldeón
fue golpeado con culatas de fusil, puñetes y puntapiés,
colgado de los pies en la viga de la iglesia, sumergido en cilindros,
uno con agua caliente y otro con agua fría. La tortura duró
casi 6 horas. Baldeón, de 68 años murió el
26 de septiembre de 1990.
5. el comunero Pablo Rojas, junto a unos soldados, enterró
el cuerpo clandestinamente a metros del cementerio de Accomarca.
Su sobrina Aurea Baldeón observó el entierro. Su testimonio
ayudó a descubrir el crimen.
La República, Lima, 3/2/2005
Fiscal denuncia a Alan García
La fiscal Cristina del Pilar Olazábal Ochoa denunció
al ex presidente de la República Alan García Pérez
por delito de omisión impropia en el asesinato-genocidio
de 69 campesinos de Accomarca ocurrido el 14 de agosto de 1985,
por lo que solicitó al juzgado que ordene el impedimento
de salida del país y el embargo de sus bienes.
Olazabal incluyó en la denuncia como presuntos autores intelectuales
a César Alejandro Enciso Praelí, Sineseo Jarama Davalí
y Wilfredo Mori Orzo. También, denunció a los miembros
del estado Mayor Operativo del cuartel Los Cabitos de Ayacucho:
Nelson Gonzáles feria, César Gustavo Martínez
Uribe Restrepo, Carlos Darío Pastor Delgado Medina y Manuel
Enrique Aparicio Saldaña.
Además fueron incluidos José Daniel Williams Zapata,
ex mayor de infantería y jefe de Los Linces, quien comandó
el rescate de los rehenes en la embajada del Japón y últimamente
el de los rehenes en Andahuaylas.
Y como autores materiales del delito de asesinato en masa (genocidio)
fueron denunciados: Telmo Hurtado Hurtado.
Correo, Lima, 7/2/2005
APRA: Amenazas contra fiscal son un sicosocial
Para Cabanillas, el gobierno aprendió mañas de Montesinos
Los miembros del Partido Aprista rechazaron ser los autores de
algún tipo de amenaza contra la fiscal Cristina Olazábal,
quien acusó al ex presidente Alan García Pérez
por su presunta responsabilidad en la matanza de Accomarca.
En ese sentido, la presidenta de la Dirección Política
del partido, Mercedes Cabanillas, consideró que las supuestas
amenazas no son más que parte de un “sicosocial” que pretende
desviar la atención de la investigación del caso de
la falsificación de firmas de País Posible (hoy Perú
Posible).
“El gobierno ha aprendido las mañas de Montesinos y todo
lo vuelve culebrón, sabe muy bien hacer sicosociales. Esto
aparece justo cuando los escándalos que afectan al señor
Toledo están en la cresta de la ola”, sostuvo.
Por su parte, el legislador Luis Gonzales Posada señaló
que ante la falta de pruebas contra Alan García, la fiscal
Olazábal recurre a la misma estratagema de siempre, denunciando
falsas amenazas.
“Pido al ministro del Interior que le ponga a la fiscal seguridad
día y noche, que le ponga un helicóptero sobre su
casa. No vaya a ser que a esa señora le caiga una piedra
y responsabilicen al Partido Aprista”, indicó.
Andina, Lima, 7/2/2005
RECHAZAN SU PEDIDO
(Andina: 2005-2-7) La fiscal Especializada en Derechos Humanos,
Cristina Olazábal, rechazó el escrito presentado por
el ex presidente Alan García Pérez en el que solicita
a la magistrada apartarse del 'Caso Accomarca' por carecer de una
presunta imparcialidad.
En comunicación con la Agencia de Noticias Andina, Olazábal
Ochoa dijo que el documento fue rechazado por carecer de fundamentos
legales.
Como se sabe, la fiscal Olazábal es la que denunció
penalmente al líder aprista por el asesinato de 69 campesinos
de Accomarca en 1985.
La defensa del ex mandatario acusó a la fiscal Olazábal
de seguir consignas senderistas y de haber sido "dirigente
roja", cuando estudiaba derecho en la Universidad San Marcos.
Agregó que si su trabajo siguiese consignas senderistas,
no hubiera denunciado penalmente al cabecilla de Sendero Luminoso
(SL), Abimael Guzmán, por el asesinato de unos 65 campesinos
en la zona ayacuchana de Lucanamarca en 1983.
Correo, Lima, 8/2/2005
Congresista Diez Canseco dice que García tiene culpa por
matanza en Accomarca
De inmediato, apristas lo señalan como integrante de “la
izquierda rosa” que hace campaña contra García
Para el legislador Javier Diez Canseco sí existe responsabilidad
penal en el ex presidente Alan García por las violaciones
a los derechos humanos ocurridas en la matanza de Accomarca, en
1985.
Según el legislador de izquierda, en este caso se cuenta
con elementos suficientes para iniciar procesos penales.
Consideró muy curioso que a pesar de que la matanza se produjo
sólo algunos días después de que asumiera el
poder García, uno de los responsables, pese a tener sentencia,
continuó ascendiendo dentro de las Fuerzas Armadas durante
el régimen aprista.
“El subteniente Telmo Hurtado continuó ascendiendo con la
firma de García como Presidente”, agregó. Asimismo,
recordó que durante el régimen aprista se registraron
matanzas más graves, como la de Cayara o la de los penales.
La respuesta
De inmediato, las opiniones de Diez Canseco suscitaron la airada
respuesta del secretario genera del APRA, Mauricio Mulder, quien
acusó al gobierno, al Frente Independiente Moralizador (FIM)
y a la “izquierda caviar” de gestar una “campaña demoledora”
contra García.
Señaló que Diez Canseco siempre ha tenido relación
“con la izquierda rosa que apoya a este gobierno y que tiene gente
en varias asociaciones defensoras de derechos humanos, pero que
en realidad son pro senderistas”. En ese sentido, acusó a
Aprodeh de formular acusaciones ilógicas contra el líder
aprista a través de la fiscal Cristina Olazábal.
Más datos
En las próximas 48 horas, la Dirección Política
del APRA emitiría un pronunciamiento público en rechazo
a las denuncias contra Alan García. Los apristas aseguran
que la “campaña” se inició hace algunas semanas con
testimonios que revivían el caso Rodrigo Franco.
Perú 21, Lima, 9/2/2005
Juez aún evalúa acusación contra García
Se le acaba el tiempo. El titular del Segundo Juzgado Penal de
Ayacucho, Willy Ayala, decidirá la próxima semana
si abre proceso penal contra el ex presidente Alan García,
por el asesinato de 69 campesinos en Accomarca, en 1985.
Ayala enfatizó que no aceptará ningún tipo
de presión para resolver este caso y negó que haya
recibido amenazas de muerte, como lo informaron diarios locales.
Si el magistrado inicia un proceso contra el ex gobernante, podría
ordenar su impedimento de salida del país, que fue solicitado
por la fiscal Cristina Olazábal.
Los defensores del ex presidente no se hicieron esperar. La congresista
aprista Judith de la Mata estimó que un eventual proceso
judicial está condenado al fracaso, e insistió en
la inocencia del ex presidente García, al recordar que solo
tenía 14 días en el cargo cuando sucedió la
matanza de los campesinos.
Correo, Lima, 10/2/2005
Señala que abogado de ex presidente le ha solicitado que
se retire del caso Accomarca
Fiscal denuncia presiones de defensa de García
La fiscal especializada en Derechos Humanos de Ayacucho, Cristina
Olazábal, afirmó ayer haber recibido presiones directas
para abandonar el caso del asesinato de 69 campesinos en la comunidad
de Accomarca, ocurrido el 14 de agosto de 1985.
“Nunca he recibido amenazas, pero sí presiones directas a
través de escritos presentados inicialmente por militares
y ahora por la defensa del ex presidente Alan García. Me
han solicitado que me aparte de la investigación de Accomarca
sin ningún asidero legal. A pesar de que las primeras solicitudes
ya se resolvieron rechazándolas, ahora insisten en
presentar otra. Quieren que me excuse por decoro”, explicó
Olazábal en declaraciones a la Coordinadora Nacional de Radio.
Como se recuerda, la magistrada denunció al ex presidente
García por omisión impropia en los delitos de genocidio
y homicidio calificado e, incluso, pidió se le impida la
salida del país y el embargo de sus bienes.
“Yo actúo de manera independiente, transparente y con total
imparcialidad. No tienen por qué pedirme que me aparte. Aquí
no se trata de mi persona, se trata de la investigación.
Mi persona no está en discusión, es la denuncia”,
refirió.
Complot
Olazábal rechazó enérgicamente formar parte
del supuesto complot -que ha sido denunciado por el APRA- en contra
de García Pérez. Aseguró no tener vinculación
ni con el Frente Independiente Moralizador (FIM) ni con el partido
de gobierno.
Asimismo, advirtió que emprenderá acciones legales
contra aquellos que la han calificado de pro senderista, como el
abogado de García, Genaro Vélez. “Yo no soy ninguna
izquierdista y menos tengo afinidad con Sendero Luminoso”, aseguró.
Más datos
La fiscal Cristina Olazábal señaló que el ex
presidente Alan García podría enfrentar una pena de
20 a 25 años de cárcel si se acredita que cometió
el delito que se le imputa.
Correo, Lima, 10/2/2005
“Es Aprodeh quien la presiona”, replica abogado de Alan
Genaro Vélez, abogado de Alan García, negó
que esté ejerciendo presión contra la fiscal del caso
Accomarca, Cristina Olazábal, a través de sus escritos.
“Yo sólo hago ejercicio de la defensa a la que tiene derecho
el doctor García. No soy yo quien la presiono, sino Aprodeh,
que la tiene secuestrada mentalmente”, replicó en diálogo
con Correo.
Según el defensor del ex presidente, la fiscal es acosada
constantemente por la abogada de Aprodeh, Gloria Cano, y “ahí
sí no reacciona ni se queja”. Vélez explicó
que si han solicitado que se aparte de la “seudo investigación”
es porque simplemente la magistrada “no es imparcial”.
“Ella se ha limitado a recoger los mismos argumentos de los denunciantes,
o sea Aprodeh, ha copiado textualmente sus argumentos. Ella no ha
investigado nada”, afirmó. Para el defensor Olazábal
“ha sido presionada para involucrar a García en hechos en
los que nada tiene que ver”.
Insistió en que la magistrada tiene afinidad izquierdista
y que con su denuncia contra García ha demostrado que es
pro senderista. “Si comes como pato, te bañas como pato,
¿qué eres? Un pato”, acotó.
La República, Lima, 10/2/2005
Juez devuelve a fiscalía denuncia contra García
¿PRESIONES?
- Magistrado dice que carece de competencia para juzgarlo por
matanza de Accomarca.
- García-Sayán niega responsabilidad de líder
aprista.
Por Elías Navarro.
Corresponsal de Ayacucho.
Con presiones o sin ellas, el juez que debía resolver si
abría instrucción penal a Alan García por el
caso Accomarca devolvió la denuncia a la Fiscalía
de Derechos Humanos de Huamanga.
El titular del Segundo Juzgado Penal de esta ciudad, Willy Ayala
Calle, se apartó del proceso aduciendo carecer de competencia.
Su fuero provincial en los casos de violaciones a los derechos humanos
y terrorismo abarca “arguyó” las provincias de Cangallo,
Huanta, La Mar y Huamanga, y no Vilcashuamán, donde ocurrió
la masacre de 69 civiles en agosto de 1985 por una patrulla militar.
El expediente contra el ex presidente por presunto delito de asesinato,
en la modalidad de omisión impropia, junto a 25 militares,
regresó al despacho de la fiscal Cristina Olazábal,
quien formuló la denuncia el miércoles pasado, tras
investigar el caso durante un año, a raíz del informe
de la Comisión de la Verdad. Trascendió en fuentes
del Ministerio Público que ahora el caso sería derivado
al Juzgado Mixto de Vilcashuamán, a cargo de Nilda Aronés
Medina.
¿Caso politizado?
Diego García Sayán, ex ministro de Justicia y actual
miembro de la Corte Interamericana de Derechos Humanos de la OEA,
sostuvo que es importante investigar los hechos, pero con rigor
jurídico y sin objetivos políticos, “que aparentemente
hay en este caso”.
“Accomarca fue un acto criminal gravísimo, pero es discutible
atribuirle responsabilidad penal al ex presidente García
que acababa de asumir funciones” sostuvo.
Recordó que en la década de los 80 los comandos político
militares actuaban con autonomía, sin consultar al mandatario
y menos si cometían acciones ilegales.
“Quiero creer que es un error de autoridades fiscales, y no que
exista propósito político”.
Para Francisco Soberón, de la Coordinadora de Derechos Humanos,
las presiones en el caso son evidentes. “Hay actitudes destempladas,
cuando (García) debe someterse a la justicia como cualquier
ciudadano”. Pidió juzgar todos los crímenes y que
la condición de política no genere un margen de impunidad.
Datos
PROCESO. El proceso por la matanza se inició en diciembre
del 2004. Según el Apra, la fiscal incluyó a García
al final y en menos de un mes decidió acusarlo.
CAYARA. La misma fiscalía tiene el caso de la matanza de
Cayara, ocurrida en 1988, durante el gobierno aprista.
REACCIÓN. La congresista Anel Townsend dijo que el pedido
de reducir los votos en el Congreso para la vacancia presidencial
“es la respuesta política del APRA” ante la denuncia contra
García.
La República, Lima, 10/2/2005
Accomarca, y otras deudas pendientes
Por Glatzer Tuesta. (*)
En abril de 1999 nos enteramos de la desaparición de Meregildo
Guerrero Huamán y Artemio Córdova Villegas, dos jóvenes
de la comunidad de Perico que según el único testigo
fueron intervenidos previamente por los Comités de Autodefensa
de Jaén. Esta trágica noticia vino acompañada
de una serie de denuncias de maltrato y prepotencia de parte de
un oficial del Ejercito que justamente era el responsable de estos
comités: el mayor Hurtado Hurtado. Inmediatamente se nos
vino a la memoria la matanza de 69 comuneros en Accomarca, Ayacucho,
y el rostro del subteniente Telmo Hurtado.
Sin embargo tuvimos muchas dudas, puesto que Hurtado había
sido procesado en el fuero militar y retirado del Ejercito meses
después de haber reconocido su crimen en 1985, en el que
fueron asesinados también niños de los que el subteniente
aseguraba se convertirían en terroristas y por eso había
que eliminarlos. Ideele me encomendó viajar a la zona a investigar
el tema, es así que llegamos a San Ignacio, a unas tres horas
de Jaén en Cajamarca, donde existe una base militar. Caminando
por una de las calles principales vi que en una pollería
un grupo de militares compartían varias cervezas. Miré
con detenimiento los rostros de los uniformados, en su mayoría
oficiales de alto rango (comandantes y coroneles), y no tuve suerte
de encontrar lo que buscaba. Hasta que entró un sujeto, bastante
desaliñado, mal uniformado y matón, que venía
acompañado de un recluta. Esa fue la primera vez que vi a
Telmo Hurtado, que a pesar de tener menor rango que los otros era
mirado con respeto, y me atrevería a decir que con miedo.
Una pregunta rondaba mi mente: ¿Por que no lo sacaron del
ejercito, y lo siguieron ascendiendo como si nada hubiera sucedido?
Un oficial de su propia base me respondió luego: “A esa gente
no la pueden soltar porque están amarrados, si los botan
echan a todos, y son unos malditos”.
Después de la matanza de Accomarca la vida de Hurtado siempre
estuvo marcada por la prepotencia, el delito y el abuso. Nunca por
el arrepentimiento. “Cuando estaba borracho, subía a la mesa
con su arma en la mano y decía que él había
desaparecido a pueblos enteros en Ayacucho y que pobre de aquel
que se ponía en su camino”, contó una fuente consultada.
Era abusivo, pero por uno de sus abusos fue descubierto, le había
comprado un terreno a un comunero, y se quiso quedar con más
de lo acordado. En ese contrato de compra-venta aparecían
sus generales de ley, detallados escrupulosamente como para que
no exista dudas, y junto con ellos su firma, la misma que estampara
ante la comisión del Senado que lo investigó 15 años
atrás.
La Sexta Región Militar (actualmente desaparecida), negó
su existencia, pero no pudo sostenerla en el tiempo. El propio Fujimori,
en conferencia de prensa, mostró su “malestar” por la situación
del oficial que él había mantenido durante todo su
gobierno. Hurtado se esfumó y no se supo nada más
hasta el año pasado, cuando se dio cuenta de su salida clandestina
del país. Hoy Hurtado debe estar haciendo de las suyas sin
que la justicia logre ubicarlo. En esa situación se encuentran
muchos de estos violadores de derechos humanos (“Camión”,
“Chacal”, entre otros), y por decisión judicial algunos integrantes
del grupo Colina. Esto es muy grave, ya que no son delincuentes
comunes sino personajes muy peligrosos que no han procesado el daño
que hicieron a víctimas inocentes, y siguen creyendo que
le hicieron bien al país. Esta mentalidad todavía
prevalece en un sector de las FFAA. Por eso hay que recoger con
atención lo mencionado por el jefe del Comando Conjunto de
la Fuerzas Armadas, almirante Frank Boyle: “Los crímenes
de lesa humanidad no son delitos castrenses y no tienen que ser
vistos por la justicia militar”. Hay que tomarle la palabra, ya
que el fuero militar solo ha garantizado impunidad en lo casos de
derechos humanos que ha visto. Telmo Hurtado (en ese fuero), fue
sancionado por delito de función.
Quienes siempre miran al Sur para hacer comparaciones sobre crecimiento
económico, deberían también ver que, a 20 años
de la dictadura de Pinochet, militares violadores de los derechos
humanos son llevados a la justicia por la tragedia que cometieron.
Nosotros también debemos resolver nuestros problemas pendientes.
(*) Director de ideeleradio.
Perú 21, Lima, 11/2/2005
Cuchillo, martillo, peleo contigo...
Por Carlos Basombrio
Regresan en el momento menos pensado. Lo mismo acá que en
la Argentina, Chile o Guatemala. Ha pasado casi una generación
y los crímenes de derechos humanos siguen rondando la actualidad
política. Esta vez la fiscal Cristina Olazábal ha
acusado a Alan García de delito de omisión impropia
por la matanza de Accomarca del 14 de agosto de 1985 y ha pedido
que se le impida salir del país y se le embarguen preventivamente
sus bienes.
Accomarca es quizás la masacre más atroz contra población
civil cometida por el Estado en la lucha contra Sendero Luminoso.
(Lucanamarca es su espejo por el lado de las atrocidades senderistas).
El 14 de agosto de 1985 una patrulla al mando del subteniente EP
Telmo Hurtado ingresó al pueblo, sacó a los pobladores
de sus casas y asesinó a sangre fría a 39 adultos
y 23 niños. Cuando se supo de los hechos, Hurtado aceptó
su participación y desafiante sostuvo que lo hizo "en
defensa de la democracia". ¿Y los niños? "Pues
crecerían y serían senderistas". Habían
sobradas razones para que Hurtado recibiera todo el peso de la ley
y el escarnio de sus colegas. Pero, sorpresas te da la vida, quince
años después, en 1999, Glatzer Tuesta, periodista
de Ideele, descubrió que Hurtado no había sido pasado
al retiro; seguía en el Ejército, había seguido
ascendiendo hasta llegar a mayor y estaba destacado en Jaén.
Se produjo un mayúsculo escándalo y el propio Fujimori
ordenó su inmediato pase al retiro. Por cierto, el Ejército
aún debe una explicación del por qué protegió
y promovió al responsable de un crimen tan execrable.
Pese a lo atroz y revelador de la historia de Accomarca, no se trata
de un crimen del que se pueda responsabilizar a García. Ocurrió
no bien instalado su gobierno y él tuvo más bien una
reacción apropiada, relevando de sus cargos a los generales
Jarama y Mori. Se creó, además, una comisión
investigadora multipartidaria en el Congreso. García tiene
a raíz de su gobierno demasiadas deudas pendientes con la
nación. En derechos humanos empiezan con la matanza de los
penales, pero la lista engorda por temas de corrupción, desgobierno,
desastre económico, etc. El fardo es bastante grande como
para añadirle injustamente Accomarca.
Aun así, la reacción del APRA en pleno ante la denuncia
fiscal, ratifica el deterioro y la mediocridad de nuestra política.
Ha sido demasiado obvio que el pedido de reducir el número
de votos para la vacancia presidencial es una respuesta a esta denuncia,
dada la presunción que tienen de que el gobierno está
detrás de la fiscal. Más allá de que Toledo
y Olivera sean capaces de hacer cosas así, sorprende que
un partido que se pretende el más serio e importante, juegue
tan ligeramente con temas trascendentes, actuando como niños
picones en el recreo (cuchillo, martillo, me peleo contigo para
toda la vida.). Lo sucedido da cuenta de hasta qué punto
impera hoy la pequeña política. También de
la reiterada vocación aprista de dispararse a los pies.
Correo, Lima, 11/2/2005
Accomarca: Otra calumnia antiaprista
Por: Javier Valle-Riestra
Tengo varios títulos para escribir esta apología.
Uno: fui presidente de la Comisión Senatorial investigadora
del caso Accomarca (setiembre de 1985) integrada por el probo comunista
Jorge del Prado, el erudito democristiano Delgado Barreto, y el
radical Javier Diez Canseco.
Villanueva del Campo no fue al lugar de los hechos por razones de
salud. Osterling (PPC) y Quintana Gurt (APRA) se excusaron. Dos:
no soy Alanista; soy Hayista. Tres: si el APRA se hubiera fundado
en 1985 yo no sería aprista; lo soy porque conocí
a Haya, Seoane, Heyssen, Cox, Cossío del Pomar, Sabroso y
otros héroes revolucionarios; y porque estoy influido por
el martirologio del 7 de julio de 1932 y el combate místico
de aquellos años en pro de la libertad y la justicia social.
Ahora se impone mi condición de Presidente de la Comisión
Investigadora de aquellos sucesos acontecidos el 14 de agosto de
1985. En aquella fecha el Alférez Telmo Hurtado descendió
su helicóptero en un paraje de la aldea de Accomarca e hizo
formar a mujeres, niños, mozos y ancianos; los ingresó
en sendas chozas, los ametralló y mató y luego incendió
el lugar. Total sesenta y nueve asesinados. Un genocidio.
Al ser interrogado el Alférez por mí y los senadores
pesquisadores en el cuartel “Los Cabitos” -el sancta santorum del
militarismo de aquellos años, que yo logré profanar-
admitió su responsabilidad total en aquellos hechos. Nos
dijo:
“Según mi decisión que yo he tomado, yo la considero
correcta. Según el punto de vista de Uds. y lo que están
pensando en estos momentos, lo van a tomar de otra manera. Ustedes
no viven las acciones de guerra que nosotros vivimos acá.
Las penurias que se tienen que vivir. Cosa que de repente a nosotros
no nos agrada pero tenemos que cumplir para darles un mejor gobierno,
estabilidad para ustedes y que ustedes en estos momentos los parlamentarios,
estén en el Senado. Nosotros tenemos que realizar esas cosas
por ustedes.” [Ver Informe de la Comisión Investigadora del
12 de octubre de 1985].
Repreguntado “¿Pero de su reglamento, de sus órdenes,
está establecido que usted puede proceder a eliminar si lo
considera necesario?”. Contestó lacónica y castrensemente:
“Sí”. [Ver Informe citado]. Hurtado actuó así
porque ésa era su formación en una escuela de terrorismo
estatal. Era la doctrina de la Seguridad Nacional, que no comenzó
el 28 de julio de 1985, días de la exaltación al mando
de Alan García. Empezó lustros atrás y la diseñó
el imperialismo yanqui.
Los hechos de Pucayaccu y Accomarca, se inscribieron dentro de la
política contrainsurgente que tuvo su origen en un régimen
anterior, violador de los derechos humanos. Los desaparecimientos
forzados, las torturas, las ejecuciones extrajudiciales, los casos
de Wensjoe, Jaime Ayala, Oropeza, ñuflo; los casos Uchuraccay,
Soccos, Huaychao, Manzanayocc; y los fusilamientos de evangélicos
en Huanta, respondieron al mismo concepto siniestro: las razones
de Estado como legitimadoras.
El fin justifica los medios. Eso fue obra del militarismo que se
comportó como un Estado dentro del Estado. El general jefe
de la Segunda Región Militar, al declarar ante la Comisión,
justificó ese concepto y manifestó:
“Es que el Estado determina el empleo de la fuerza armada, consecuentemente,
cuando esa fuerza armada interviene, ya no puede intervenir bajo
las mismas condiciones del Estado normal de Derecho, porque esa
zona ya no rige, justamente, el imperio absoluto de la ley... ya
no se dan las condiciones para que la fuerza pública, pueda
utilizar esos instrumentos para reestablecer el orden.”
Hurtado fue el que tuvo el dominio del hecho (Roxín, autor
citado por la fiscal). El tenía en las manos el curso del
acontecer penalmente típico; la posibilidad fáctica
de dirigir en todo momento la configuración penal. De esa
operación criminal no tenían ni la más remota
idea el Jefe de Estado ni el Ministro de Guerra. Sólo se
le ocurrió al Alférez Hurtado a las 6:45 de la mañana
del 14 de agosto de 1985 al sobrevolar de manera casual lo que en
su demencia denominaban “zona roja”. Un gran penalista español
(Gimbernat) dice: “el que tiene el dominio del hecho ya puede actuar
con la voluntad que le dé la gana: el dominio del hecho lo
seguirá teniendo. Y el que no es titular del dominio del
hecho, aunque se ponga como se ponga, aunque tenga voluntad de autor,
aunque quiera el hecho como propio, no por ello entra en posesión
del dominio que antes no tenía.”
La conclusión fundamental de mi informe sostenía la
doctrina aprista: “El Estado democrático no puede ser terrorista.
Si combate la insurrección con ejecuciones extrajudiciales,
desaparecimientos, torturas, genocidios, matanza de población
civil inocente, pierde la autoridad moral que todo régimen
popular y democrático debe mantener y paradójicamente,
a las finales, termina haciéndole el juego a los alzados
que quieren demostrar que se enfrentan a dictaduras no sólo
materiales sino formales. (...) Debe ponérsele coto, hoy,
a todos estos excesos. Coexistir con estas prácticas puede
debilitar a la larga la democracia y fomentar una sociedad militar
y fascista”.
De todo esto se deduce Primero: el totalitarismo del Ministerio
Público en el Perú. Formula, como siempre, una denuncia
pletórica de presunciones e hipótesis, sin pruebas
ni indicios -una de sus fuentes es “Muerte en el Pentagonito”, que
contiene un diálogo imaginario- contra Alan García,
invocando artículos (13 y 319) del Código Penal actual
rigente a partir de 1991 y lógicamente inaplicable con efecto
retroactivo a hechos acontecidos en 1985; Segundo: esto no es casual,
forma parte de una orquestación antiaprista que trata de
descalificarnos. Por eso se reflota este afer; se pretende endosar
al APRA el asesinato senderista de Rodrigo Franco, etc.; y Tercero:
artículos y libelos de mal subconsciente discutiendo la personalidad
moral de Haya de la Torre, el caudillo de más virilidad cívica
de todo el siglo XX. Toda una época está personificada
en él. Es un hombre que nacido en el siglo XIX se le sigue
vivando -y ladrando- en el siglo XXI.
La República, Lima, 16/2/2005
Fiscalía de Ayacucho insiste en denunciar a García
por Accomarca
Ahora juzgado tiene 15 días para abrir instrucción
a ex mandatario o archivar el caso.
Por Elías Navarro.
Corresponsal.
La controversia continúa en Ayacucho, pues la fiscalía
especializada en Derechos Humanos insistió en denunciar a
Alan García ante el segundo juzgado penal de Huamanga por
la masacre de Accomarca, registrada en agosto de 1985.
El juez Willy Ayala tiene 15 días para abrir instrucción
contra el ex presidente por el delito de omisión en agravio
de 69 campesinos de la referida localidad ayacuchana. Existen 25
militares denunciados por la matanza de Accomarca.
La decisión de la fiscal Cristina Olazábal está
respaldada por la resolución del Consejo Ejecutivo del Poder
Judicial, emitida en octubre del 2004, que creó los juzgados
supraprovinciales de Lima y Ayacucho para atender, precisamente,
los casos de lesa humanidad y terrorismo.
“El juez Ayala debe abrir instrucción penal en su calidad
de magistrado especializado en crímenes de lesa humanidad”,
afirmó Olazábal.
La fiscal recibió, además, el respaldo del fiscal
superior decano de Ayacucho, Alfonso Cornejo, quien realizó
la consulta respectiva a la referida sala supranacional creada para
este fin.
Reinician excavaciones
En la Fiscalía de Derechos Humanos se informó también
que ayer, miércoles 15, se reiniciaron las excavaciones en
el Cuartel Los Cabitos, de Ayacucho, en busca de restos óseos
enterrados en ese lugar por las fuerzas paramilitares que tuvieron
el control de este departamento durante la época de violencia
que vivió el país.
La jornada de trabajo, que durará 15 días, contará
con la participación de peritos del Ministerio Público,
del Equipo Peruano de Antropología Forense (EPAF) y testigos
de la matanza.
En la intervención pasada la Fiscalía halló
dos cuerpos con orificios de bala en la cabeza. Para esta ocasión
se utilizará maquinaria pesada para las excavaciones.
El dato
INHIBICIÓN. El juez Willy Ayala devolvió la denuncia
penal a la Fiscalía Especializada de Derechos Humanos alegando
carecer de competencia, ya que su fuero provincial en los crímenes
de lesa humanidad no abarca Vilcashuamán, donde ocurrió
la masacre.
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