Un ejemplo a seguir
y respaldar
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Las reivindicaciones de los pobladores en esta ocasión se
centran en la reconciliación : reflexionar y promover el
proceso de perdón y reconciliación en el distrito.
Orlando Janampa, huérfano, uno de los promotores de la iniciativa,
considera que un pueblo sin perdón, un pueblo sin reconciliación,
es un pueblo sin futuro y confía en que Sacsamarca es “un
pueblo capaz de equivocarse y un pueblo capaz de perdonar”.
El mismo alcalde del distrito, en su discurso en la plaza central
de Sacsamarca (bautizada Plaza 21 de mayo en 1998) empieza: “
No nos importa cual fue el motivo, nos importa que del 82 al 94
hemos vivido dolor, sangre y lágrimas … Nos queda olvidar
la tristeza de la que ha nacido desunión. Ahora debe empezar
una nueva vida, que nosotros debemos hacer para el bien y mejoramiento
de nuestro pueblo. Que no haya resentimiento, sino pedirles que
haya unión, unidad y comprensión”. Mas adelante
nos comenta: “Es una forma de reconciliarse, de olvidar los
momentos de tristeza donde quizás el pueblo estábamos
divididos … Todo el tiempo no podemos estar mirándonos
mal; ponerse de acuerdo, unirse, confraternizarse con una sola causa
por el bien de nuestro pueblo más que nada por nuestra juventud”.
Y así, durante los cuatros días, todos estuvieron
presentes : los familiares de quienes optaron por Sendero Luminoso,
de quienes colaboraron bajo amenaza, así como los familiares
de quienes decidieron rechazar la presencia senderista. Del mismo
modo, el padrón de víctimas que se entregó
al representante de la Defensoría del Pueblo de Ayacucho,
como un insumo a la labor de investigación de la misma, incluye
a todos los Sacsamarquinos muertos o desaparecidos, del lado que
fuere.
Estas actividades demuestran que el proceso de reconciliación
interpersonal que propuso la Comisión de la Verdad, como
uno de los niveles de la reconciliación nacional, sí
es posible, sí está en marcha. Existen a nivel local,
de manera espontánea, iniciativas que promueven la reconstrucción
del tejido social y la construcción de un nuevo proyecto
de convivencia humana.
Para tomar mayor amplitud, sin embargo, este proceso hubiera debido,
en todo caso debería, ser acompañado por otro nivel
de reconciliación: la reconciliación social, es decir
la “reconciliación de las instituciones y de los espacios
públicos de la sociedad civil con la sociedad entera, de
modo especial con los grupos étnicos secularmente postergados”(IF
CVR). Presenciar este Homenaje, ser testigo de ello, significaba
para los comuneros revalorar su condición de ciudadano pleno,
dar fe de que son parte inclusiva de la sociedad peruana y reanudar
los lazos entre sectores de la ciudadanía.
Lo hizo un grupo de jóvenes del programa voluntario EDUCASOL
(Educación - Solidaridad) del Colegio La Casa de Cartón
del distrito de Chorillos, al responder a la invitación hecha
por la comunidad. Intercambiaron con los alumnos del Colegio de
Sacsamarca y se proponen entablar un hermanamiento entre colegios.
Quedaron asombrados por la fortaleza, la solidaridad y las ganas
de salir adelante que sintieron en la comunidad, a pesar de todo
lo sufrido y a diferencia de lo que viven en Lima.
Pero, lamentablemente, se hicieron extrañar los directores
de organizaciones no gubernamentales, los ex comisionados de la
CVR, las autoridades regionales y nacionales y los medios de comunicación.
Ausencias que podrían ser revertidas al momento del próximo
y III Homenaje que la población sacsamarquina se propone
organizar desde ya.
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