PRONUNCIAMIENTO: Nada ha cambiado el fujimorismo sigue siendo el mismo

En la Proclama Ciudadana, “Juramento por la Democracia”, documento, elaborado, entre otros, por la Conferencia Episcopal, uno de los compromisos indica:

“…respetar y defender el derecho fundamental a la vida y garantizar los derechos humanos de todos los habitantes de la República, lo que implica respetar los derechos de sus minorías y los marginados para garantizar una sociedad inclusiva, tolerante y plural.”

En clara alusión al respeto a los derechos humanos, pero la candidata Keiko Fujimori, firmante de este juramento, lo viola sistemáticamente e insiste en el ofrecimiento de indultar a su padre, el expresidente Alberto Fujimori, condenado justamente por delitos de lesa humanidad. A su vez minimiza los delitos perpetrados en la política de esterilizaciones forzadas impuesta por su padre, llamándola “programa de planificación familiar” ninguneando el derecho de miles de víctimas que aún después de 20 años esperan justicia.

La candidata Fujimori, habla de lucha anticorrupción en sus propuestas de campaña, sin embargo en su equipo se encuentran personas ligadas a investigaciones, o con procesos abiertos y sentenciados por corrupción, como el economista Jorge Baca Campodónico, exministro fujimorista, sentenciado a tres años de prisión y  desde Argentina en 2007 por delitos de cohecho pasivo propio, ocultamiento de documentos y falsedad ideológica, la excongresista Carmen Lozada, inhabilitada cinco años por el Congreso en el 2001 por el presunto delito de asociación ilícita para delinquir y procesada por promover el transfuguismo, entre otros.

También se compromete a respetar la libertad de expresión, mientras que la directora de noticias de el principal conglomerado de medios del país es despedida al asegurarle que su canal no apoyaría ninguna candidatura, y este mismo medio difunde mensajes solapados de apoyo al fujimorismo en todos sus programas, llegando a la desesperación de uno de sus conductores al intentar evitar de todas las formas que en una toma en la entrevista de la misma señora Fujimori ¡salga un lápiz!

En el marco de un evento donde dice haberse «reconciliado» con su hermano Kenji, viola todas las medidas de seguridad, teniendo en cuenta que supuestamente el hermano convalecía a causa del COVID, aglomerando personas, poniéndolas en riesgo, con el único fin de hacer un show mediático.

En los años que tuvo el control del congreso solo se encargó de entorpecer el trabajo del ejecutivo, blindando además todas las investigaciones a los hermanitos de los Cuellos Blancos. Así como el sistemático ataque a la investigación que se le sigue por liderar una supuesta organización criminal, a cargo del valiente fiscal José Domingo Pérez. 

Y como corolario, su responsable en Salud, el exjefe del INS, Ernesto Bustamante, quien dijo que era mejor lavarse las manos con saliva al no tener alcohol o agua, se dedicó a atacar las vacunas de Sinopharm, alegando que eran peor que agua destilada y “que daban más COVID”, causando que la compra de dosis por parte del estado se congele, y mueran muchos peruanos.

Por todas estas razones afirmamos que nada ha cambiado, el fujimorismo sigue siendo el mismo.